Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 07:22 pm
En el siglo XXI las relaciones financieras se encuentran
en un vaivén de decisiones políticas que indican fragmentación y transición. Históricamente
el dinero en el mundo ha representado un medio de hegemonía y coexistencia
internacional. La competencia entre diferentes tipos y formas del dinero
contribuyen en la conformación de distintos tipos, funciones y propiedades del
dinero, que a su vez, permiten su evolución y caracterización dinámicas en
flujos de capital basados en Pax o períodos de orden, estabilidad económica y
ausencia de conflictos de gran escala.
Esto entre muchos otros aspectos condicionan y crean escenarios
contextuales que inclinan la realidad de las finanzas internacionales hacia
escenarios de fragmentación producto de la hegemonía y coexistencia en general,
así la Pax internacional en las finanzas representaron un escudo de seguridad
de estabilidad hegemónica para el orden económico especifico. Esto no es nuevo,
pero si significativo. En el presente la profundización de marcos de decisión
basados en la convivencia de esquemas de fragmentación y transición, hace más
atractivo escenarios de hegemonía y coexistencia financiera basada en la
diversificación estratégica del uso del dinero en el marco internacional.
Actualmente la fragmentación del sistema se hace visible cuando el acceso al
sistema de pagos global depende exclusivamente de la política exterior fragmentada
estadounidense, pero, que, por otro lado, también deriva de la coexistencia financiera
de China, a través de la profundización de transacciones transfronterizas
dentro de un contexto de cooperación financiera guiada por la transición hacia
un nuevo orden económico.
Aunque dicha coexistencia no termina de constituirse
debido a la cautela de China para abrir su cuenta capital. Materializa
hegemonía a través del CIPS alternativa SWIFT para liquidar transacciones en
yuanes y la mBridge plataforma de blockchain para conectar monedas digitales
de los bancos centrales asociados con China a través de Hong Kong. Generalmente
la dinámica financiera de doble vía, genera fragmentación y transición. En la
primera aparentemente existe un ascenso del Yuan Digital como medio de
liquidación internacional, basado en decisiones de impacto técnico donde los
contratos inteligentes de dinero son liberados por el pago automático de
mercancías y reducción de costos. Ello impacta geopolíticamente los distintos
escenarios financieros que a su vez han debilitado las capacidades monetarias
estadounidenses para materializar los objetivos de las sanciones financieras
impuestas.
La combinación desacopla e instala friend-shoring, un escenario en el cual no se busca separación sino
resiliencia política de coexistencia, frente a un contexto hegemónico y
coexistencia. Algo contradictorio, cuando Estados Unidos por ejemplo a través
de las cadenas de suministro y flujos de inversión se mueve hacia socios y
aliados de China y reduce la dependencia financiera de China. Pero a su vez
China, realiza inversiones en sectores de tecnología que restringen
indirectamente los flujos de capital de Estados Unidos, geográficamente
ubicados en economías generadas semiconductores, IA y biotecnología. En este
marco las finanzas internacionales hoy al igual que en el pasado son la
extensión de la seguridad nacional. Actualmente este fenómeno de fragmentación
y transición en las finanzas internacionales se trata como Guerra Fría
Financiera, pero también como Fragmentación Geoeconómica que en general
evidencian imposibilidad de la sostenibilidad del sistema de pagos
internacionales.
@zerpasad*