Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:54 am
La verdad es la contradicción corregible. Absurda y lesivamente, discernir sin credibilidad en el discurso escrito u oral no sólo empobrece los idiomas en los cuales elegimos tanto hablar como escribir. A su fiabilidad precede esa rígida exigencia intelectual que definimos sustanciación por cuanto ella responde preguntas o confiere sentido a los análisis conduciéndonos hacia decisiones firmes.
Discurso es comunicación y por ello tiene propósitos que pudieran conciliar, destruir buenas reputaciones o ser explícitamente laudatorios. Es falso que no todas las personas tengan voluntad y juicio para representarse a sí mismas. Quienes se hayan instruido expresarán poética o metafóricamente ciertas opiniones personales y también se defenderán de hostiles con regusto por la intimidación, violencia e improperio.
Sin lógica, contrición ni crítica en el discurso no es posible que se consuma la conciliación. En los incuantificables núcleos sociales del mundo no es viable cohabitar pacíficamente sin que cada uno de sus integrantes admita imperfecciones. Si nuestros padres, maestros o gobernantes lucían ebrios o dopados cuando experimentábamos pasar de infantes no hábiles e inimputables a damas y caballeros enjuiciables por aborrecibles conductas nunca nos eximirá.
Las sociedades inician su descomposición ética cuando específicos sujetos se asocian con quienes se identifican en anhelos, deseos y ambiciones de liderar lo que desde la prehistoria fue https://www.merriam-webster.com/dictionary/totem.
Los conflictos interpersonales en las comunidades irrumpen tras mal interpretar los conceptos de conductor y tributo en su acepción de aporte económico. Por minúsculo que sea un rebaño pensante necesitará quien administre los recursos que se recogen legal o voluntariamente, entiéndase donativos, pero también tras impeler con impuestos y cuyo propósito sea crear instituciones para activar servicios públicos en beneficio de todos.
En cualquier república, la imposición piramidal de «juntas comunales» en el curso de la posmodernidad enmascara la intencionalidad de adoctrinar ciudadanos para someterlos a los antojos de castas con https://www.elsevier.es/es-revista-revista-mexicana-ciencias-politicas-sociales-92-articulo-poderes-facticos-problemas-drasticos-S0185191813722827 y hasta los engañosamente legítimos, los primeras entre los mencionados son abominables. Distingo, claramente, a hombres de Estado de malvivientes con uso y disfrute de privilegios adventicios virtud a lealtades impresentables de fuerzas armadas que sólo deben defender y someter.
La razón histórica por la cual no ha sido posible extinguir el uso de armas letales tiene por doloroso precepto lo siguiente irrefutable: no es posible mantener la paz entre vecinos sin que los codiciosos y agresores fortuitos entiendan que no deben aventajarse frente a los inofensivos. Aun cuando la propiedad no sea un robo la usura desdibuja su impronta protectora de clanes integrados por consanguíneos. El ejercicio del poder de mando en un país es un servicio y jamás herencia. El goce y disfrute de lo adquirido con recursos de lícita procedencia es un derecho humano. Inconcebible designar árbitros para cualquier asunto cotidiano: la compra de insumos básicos: alimentos, combustible, vestimentas, medicinas y hábitats.
ADENDA
https://www.elnacional.com/2020/07/el-totalitarismo-sus-profesos-y-complices-por-omision-de-justicia/https://www.docsity.com/es/docs/heme-filosofacto-por-alberto-jimenez-ure-2019-2020/5739757/