Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:49 pm
El pasado 27 de febrero, nuestro Arzobispo Metropolitano, mediante
decreto, nos invitó a juntos a celebrar
juntos un “año jubilar arquidiocesano de la espiritualidad,” y que abarca desde
el 28 de febrero de 2026 hasta el 27 de febrero de 2027. Inspirado
en la carta de Santiago (4, 8) “Acérquense a Él y Él se acercará a ustedes”,
bajo el lema “Guiados por el Espíritu”, promoviendo así la clara unión con
Dios, bajo el influjo de su Espíritu, a través del fortalecimiento de la fe, la
esperanza y la caridad entre la grey emeritense, exhorta el decreto.
El objetivo de
esta propuesta misionera es muy claro: “ejercitar la pastoral de conjunto
promovida por la Iglesia, buscando la madurez en la fe, la renovación
espiritual y el acompañamiento, superando la fe meramente formal para vivir una
experiencia de conversión, que anime e integre a todos en la misión
evangelizadora, todo esto bajo la guía del Espíritu Santo”. Una senda novedosa
pastoral y espiritual que seguramente fortalecerá las bases de la misión y la
comunión de nuestra Iglesia local.
Como Iglesia
arquidiocesana vivimos una espiritualidad cristocéntrica, es decir, Cristo en
medio de nosotros nos llama a volver a colocarlo en centro de nuestra realidad
y aspiraciones más profundas. Para darle mayor provecho a este tiempo de gracia
para la Iglesia merideña, desde la Vicaría de pastoral se han fijado medios
fundamentales para un mayor provecho espiritual, como son, la formación
bíblica y sacramental, Profundizar en la Palabra de Dios y los signos de la fe.
En la liturgia, promover una participación activa y consciente en las
celebraciones. En la identidad eclesial: Actuar en estrecha fidelidad a las
enseñanzas de la Santa Madre Iglesia, aunado al compromiso misionero en los
Arciprestazgos, o zonas pastorales.
Caminar juntos como pueblo de Dios es el estilo de vida para
vivir la espiritualidad de nuestra Arquidiócesis, al estilo de Jesús desde la
humildad y servicio, de la mano juntos en ese camino de conversión personal con
una apertura de mente y corazón, sintiéndonos necesitados de acercarnos a
Cristo purificados y renovados para crear puentes de fraternidad, cercanía y
comunión.
En medio de un medio cambiante y de permanente transformación
bajo el dominio de la Inteligencia Artificial, los católicos tenemos que estar
preparados para responder a estos nuevos los desafíos y solo bajo la guía del
Espíritu podremos discernir el camino de la Iglesia que responda adecuadamente
a los “signos de los tiempos”.
Aprovechemos esta
oportunidad de volver a las fuentes mismas de la fe nacida en lo más arraigado
de estas montañas andinas, para generar así la identificación y el sentido de
pertenencia a nuestra iglesia local merideña, como dice el decreto.
Que
el Señor guie esta búsqueda de Dios, que juntos de la mano hagamos este camino
de interioridad y encuentro, unidad en el amor y fructífera reflexión teológica
que nos lleva a una vida en Cristo según el Espíritu. Tal como escribió
san Agustín: «Nos has hecho
para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»
(Confesiones,
1,1.1).
Mérida,
1 de marzo 2026