Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 02:29 am
Como una
composición poética y prosaica pero leída de manera vertical América Latina
está presente en la política de mayor alcance sino-estadounidense. La región
convive entre un péndulo de fricciones, beneficios inesperados del comercio, mapa
de alineados o no alineados, calificativos de maravillosa tierra, relaciones triangulares,
disputas de puertos, minas, hidrocarburos, recursos naturales y hegemonías. En
la amplia corriente de ideas y hechos, los marcos geopolíticos entre China y
Estados Unidos muestran una transición de poder global, para los que algunos países
y economías en el mundo solo representa conflicto e incertidumbre.
China lleva
décadas incursionando en la región, son sólida y real participación en más de
27 países en la región. Y aunque persisten algunas dudas al respecto, cuando se
examina muy de cerca el protagonismo que declara la firma acuerdos de
entendimiento para ejecutar inversiones en infraestructura de gran impacto, esas
dudas se disipan. Las empresas chinas han financiado y construido puertos,
puentes, carreteras, minas, centrales eléctricas, líneas de metro, parques
eólicos y solares. Es propietaria de minas de distintos minerales y posee
activos estratégicos vitales en la región. Una historia que ya había transitado
Estados Unidos en la época de posguerra fría.
Si bien los
resultados también han sido malos y buenos, ahora esto es de gran tensión,
porque han cambiado la esfera de influencia estadounidense y China. Quienes
desde sus propias perspectivas asumen el contexto como caldo de cultivo de
disputas. Estados Unidos usa fuerza militar –soluciona algunos problemas, fija
aranceles, establece sanciones y coacciona para anular contratos portuarios
relacionados con el proyecto de influencia comercial global China. Esta
posición ha generado una perspectiva de securitización de la infraestructura,
ello si bien ha balanceado fuerzas de los dos hegemones en la región, para los países
en la región participar con China o Estados Unidos implica altos costos políticos
con otros socios en el mundo con disputas ya sea con China o con Estados
Unidos.
Esto no es
ficción porque la región como área territorial política bastante importante
para expandir la influencia global. Esta frente a un dilema o continúa
promoviendo y permitiendo la producción de vehículos de energía limpia y la
construcción de puertos de gran impacto para el comercio transatlántico, o
permite avanzar en estrategias de seguridad para eliminar los graves problemas
derivados del crimen organizado transnacional. Esto nada tiene que ver con las
preocupaciones más cercanas de China y Estados Unidos, porque si bien la
infraestructura para China representa eslabones de su estrategia global de la
ruta y la seda, para Estados Unidos esa infraestructura representa un recurso con
doble propósito, el comercial y militar.
El problema aquí
no es lo que cada uno crea desde sus propios imaginaros, sino el cómo actúan
frente a una región que obviamente responde a presiones de ambos lados. Nada
falso existe en asegurar que América Latina está conformada por economías y
países vulnerables frente a sus propias instituciones y frente a los propósitos,
metas y objetivos de otros fuera de ella. Falsamente ni de un lado ni del otro
existen opciones que integren a las naciones latinoamericanas en las agendas
que avanzan en objetivos de poder geopolítico.
La región con
grandes consejeros u observadores continúa sumergida en sus problemas de
extrema pobreza, brechas competitividad y productividad, brechas de
profesionalización en la nueva era de la IA, brechas de estabilización
macroeconómica y brechas de seguridad personal y jurídica, y aunque sus
gobernantes pueden fijar posiciones respecto a entenderse con unos u otros, la
revisión y supervisión de las metas y objetivos de China y Estados Unidos en la
región no dan muestra de mejores realidades sin riesgos de seguridad. Un problema
que es bastante complejo en el mundo. En este momento la preocupación se
concentra en hacer probable y posible la transparencia de las operaciones que
se realizan en un área geográfica con bastos recursos naturales y minerales a
los que también otros países en Asia desean optar. No se trata de quien es
mejor o peor se trata de ser transparentes respecto a los resultados reales que
la ciudadanía desea disfrutar para el bienestar común dentro de su propia
tierra.
(*) @ajhurtadob