Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 07:21 pm
La realidad de los centros de reclusión en Venezuela quedó expuesta tras los testimonios de familiares de presos políticos, tanto civiles como militares. En una reciente denuncia pública, el grupo de afectados describió las condiciones infrahumanas que convierten a los detenidos en "cadáveres vivos".
Desde recintos como Yare III, El Rodeo, la Dgcim y el Fuerte Guaicaipuro, se reportan prácticas de crueldad extrema que el oficialismo intenta ocultar bajo un manto de normalidad.
Los relatos hechos durante una entrevista a la periodista Carla Angola detallaron el uso de descargas eléctricas aplicadas en partes sensibles del cuerpo, asfixias mecánicas mediante el uso de bolsas, extracción de piezas dentales y la aplicación de la "luz blanca" por periodos prolongados, confinamiento en celdas sin ventilación y casos de desaparición forzada incluso después de cumplidas las condenas.
La indignación de las familias creció ante lo que consideran un manejo cruel de sus expectativas por parte de Jorge Rodríguez. Tras el anuncio de liberaciones que debían concretarse entre el martes y el viernes de la semana pasada, el incumplimiento ha sido casi total para la mayoría de los casos emblemáticos.
Una de las familiares afectadas fue tajante al respecto. "Jorge Rodríguez dijo que salían máximos entre martes y viernes. Se burló de los sentimientos de esta familia. Para nosotros fue una burla".
Además, denuncian que la Ley de Amnistía propuesta parece ser una herramienta de exclusión que deja fuera a efectivos militares y a personas vinculadas a casos de alto perfil político, mientras se mantiene tras las rejas a ciudadanos por motivos tan triviales como publicar un tuit o pertenecer a un grupo de WhatsApp.
Sin perdón frente a los crímenes de lesa humanidad
Frente a la narrativa de reconciliación que intenta promover el chavismo, las víctimas y sus allegados sostienen que no puede haber paz sin justicia real y sin el cese de los maltratos. El escepticismo sobre las verdaderas intenciones del gobierno es profundo.
"La Ley de Amnistía solamente aplica para ello, para cubrirlo de todos los crímenes de lesa humanidad que han hecho y siguen haciendo. (…) Yo no, yo no los perdono para haber perdón".
Actualmente, los familiares y la defensa legal mantienen la exigencia de fe de vida para numerosos reclusos que permanecen incomunicados, algunos desde hace más de un año, mientras el mundo observa los vestigios de un sistema que convierte a seres humanos en sombras de lo que alguna vez fueron.
Con información de El Nacional