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Por Alberto José Hurtado B.

UNCTAD: tendencias del comercio global 2026 por Alberto José Hurtado B.



UNCTAD: tendencias del comercio global 2026 por Alberto José Hurtado B.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, en inglés), acaba de presentar su informe anual sobre el comercio internacional y el desarrollo 2026 (disponible en: https://unctad.org/system/files/official-document/ditcinf2025d11_en.pdf). Siguiendo la tendencia de otros organismos multilaterales, la UNCTAD resalta 10 tendencias que son resultado de la actual fragmentación geopolítica, las transiciones estructurales y los retos propios de las economías en desarrollo.

La primera tendencia corresponde a la desaceleración del crecimiento económico y comercial global. Lo que traerá como consecuencia para las economías de altos ingresos, un debilitamiento de la demanda agregada junto con el endurecimiento de las condiciones para el acceso a financiamiento. Y para las economías de ingresos medio y bajo, el crecimiento más lento limitará la inversión en infraestructura e industrialización, haciendo crítica la profundización del comercio regional y la diversificación económica como mecanismos de construcción de resiliencia.

La segunda tendencia da cuenta de la necesidad de avanzar en la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) dentro de la decimocuarta conferencia ministerial que se realizará en marzo 2026, en un contexto caracterizado por el creciente uso unilateral de aranceles. Para las economías en desarrollo, la restauración de un sistema de solución de controversias funcional resulta esencial para proteger el acceso a mercados y hacer cumplir las reglas del comercio internacional.

La tercera tendencia identificada es el ascenso de los aranceles y la vuelta a las prácticas proteccionistas como forma de generar incertidumbre política. Los aranceles han aumentado a nivel global durante el último año y los distintos gobiernos anticipan que esta tendencia continuará durante 2026, motivado, entre otras razones, por la búsqueda de objetivos industriales y estratégicos dentro cada nación. Esta mayor intervención de los gobiernos en el comercio mundial incrementará la incertidumbre, desalentará la inversión y perturbará las cadenas de suministro a nivel mundial.

La cuarta tendencia es la reconfiguración de las cadenas de valor, debido a que la geopolítica, la política industrial y las nuevas tecnologías están redibujando los mapas de comercio e inversión. Las empresas están obligadas a diversificar proveedores y a relocalizar su producción cerca de los mercados destino para reducir riesgos. Y los países con infraestructura sólida, capital humano calificado y políticas estables están mejor posicionados para atraer inversión, mientras que las economías inestables se arriesgan a quedar marginadas en esta reconfiguración de los encadenamientos productivos.

La quinta tendencia corresponde a la servitización del comercio. En otras palabras, la exportación de servicios continuará creciendo más rápidamente que las de bienes finales. Y en esta nueva realidad, los servicios digitalmente entregables evidencian el mayor crecimiento, lo que hace vital cerrar la brecha digital entre países, y dentro de estos, para lograr una mayor participación en el comercio liderado por servicios.

Las cinco últimas tendencias del comercio internacional destacadas por UNCTAD para 2026 son: Sexta, el surgimiento del comercio Sur-Sur como motor del crecimiento exportador global, liderado por las cadenas regionales de valor asiáticas, africanas y latinoamericanas. Séptima, el comercio sostenible, donde las prioridades ambientales pasarán de los compromisos a la necesaria implementación. Octava, el mayor papel de los minerales críticos, donde el exceso de oferta y la geopolítica pueden desestabilizar tanto el comercio como las cadenas globales de valor, lo que hace imperante gestionar de manera adecuada la provisión de estos recursos. Novena, el comercio agrícola como base fundamental para la seguridad alimentaria, en especial ante los retos que representan los precios elevados de los fertilizantes y los desastres medioambientales, panorama que hace esencial el comercio abierto de productos agroalimentarios. Y décima, el endurecimiento de regulaciones comerciales, donde las políticas nacionales seguirán reconfigurando el comercio global, incluyendo un mayor número de medidas no arancelarias que elevarán los costos del intercambio mundial de mercancías.

Así, el comercio internacional en 2026 estará expuesto a una disyuntiva estructural, avanzar en la fragmentación geopolítica mediante medidas proteccionistas unilaterales, o construir una nueva arquitectura comercial más resiliente e inclusiva, donde se pueda renovar la cooperación multilateral. Mientras se resuelve este dilema, está en riesgo tanto la eficiencia económica global como la capacidad de las economías para progresar en la transición digital y energética.

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