Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:40 pm
En un mundo geopolíticamente fragmentado y lleno de
incertidumbre, las posiciones regionales son relevantes y resultan de la
comprensión, tanto teórica como práctica, de los acontecimientos
internacionales que están a la orden del día. En este sentido, la reconfiguración
conceptual del espacio geopolítico asiático representa uno de los debates más
relevantes que existen en la actualidad dentro de las relaciones
internacionales. Esto como consecuencia de lo que implican, en la teoría y en
la práctica, los términos Indo-Pacífico y Asia-Pacífico, y las pretensiones de
sustituir el segundo con el primero.
El surgimiento del concepto de Indo-Pacífico responde de
manera concreta a las consideraciones geoestratégicas de las principales
democracias del sistema internacional, en particular, los Estados Unidos, la
Unión Europea, India, Japón y Australia. Al respecto, cada Estado interpreta esta
región del mundo conforme a sus prioridades estratégicas, generando
inconsistencias conceptuales que erosionan la eficacia del marco analítico
propuesto.
De esta forma, la Estrategia de la Unión Europea para la
Cooperación en el Indo-Pacífico (2021) abarca desde la costa este de África
hasta los Estados Insulares del Pacífico, excluyendo explícitamente a los Estados
Unidos y otras naciones americanas de fachada pacífica, mientras que la
Estrategia Indo-Pacífico del propio Estados Unidos (2022) delimita una región
que se extiende desde la costa pacífica hasta el Océano Índico. Además, Rusia.
Australia, India, Japón y Nueva Zelanda presentan variantes adicionales a la
expresión geográfica del Indo-Pacífico. Esto genera tanto confusión como
dificultades para la construcción de una base social solida que se identifique
con el Indo-Pacífico, lo que puede terminar incidiendo en los resultados que se
pretenden alcanzar tanto a nivel diplomático como en la consolidación de la
democracia en la región.
Por otro lado, también incide la ausencia de
instituciones formales bajo la nomenclatura Indo-Pacífico. Es más que evidente
la presencia de organismos regionales establecidos durante la segunda mitad del
siglo pasado bajo el paradigma del Asia-Pacífico, tales como el Foro de
Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y los foros centrados en la
Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), esto evidencia la
discontinuidad entre el discurso estratégico y las realidades institucionales
de la región. En otras palabras, la falta de arquitectura institucional
indo-pacífica despoja a las democracias de mecanismos específicos para
implementar sus objetivos regionales.
Además, históricamente las instituciones multilaterales
del Asia-Pacífico se han guiado más por el pragmatismo que por la geopolítica.
Es decir, las diferentes definiciones geográficas se convierten en algo
secundario al momento de delimitar una región que evolucionó mediante vínculos
pragmáticos mutuamente beneficiosos, con desarrollo político y económico
simultáneo. Y más allá de los desafíos que en la actualidad enfrenta el modelo del
Asia-Pacífico, entre otras razones por la intensificación de la competencia
entre grandes potencias, este paradigma se puede considerar aún como una ruta
viable para la estabilidad y prosperidad en muchas regiones del mundo.
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