Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 01:35 am
El continente americano entero, y el mundo
entero, está siendo sacudido por una vuelta pendular hacia la derecha. Las
nuevas iniciativas presididas por Estados Unidos y el hartazgo que se siente frente
a la imposición de la ideología woke han hecho que haya aceptación de
todo lo que está pasando, por más que haya medios de izquierda que quieran
pintar otra realidad.
A Venezuela, por su reciente sacudida y por
los anuncios que se están haciendo, le viene una importante reestructuración
para recuperar su economía. Aun así, hay que rescatar aquello de “ten cuidado
con lo que deseas, que puedes llegar a obtenerlo” y acompañar este proceso que
está teniendo con mucha, pero mucha oración.
La cultura norteamericana actual está
signada por el trabajo; tan es así que algunas personas que conozco, que habían
migrado a Estados Unidos, volvieron al país, a pesar de su crisis, por no poder
aguantar un ritmo de trabajo de domingo a domingo, en el cual poco o nada de
tiempo les quedaba para la coexistencia e interacción familiar.
El cristianismo se fortalece a medida que se
fortalece la familia. Si bien el presidente de Estados Unidos actual es
provida, profamilia, y lo ha demostrado, también lidia con la nociva influencia
que la agenda antivida ha tenido en su propio país. De hecho, ya han salido
noticias alentadoras, en las cuales, por decreto, está cancelando agendas
ideológicas en su sistema educativo y permitiendo que el cristianismo permee más
en las instituciones educativas de su país.
Nosotros, los latinos en general, tenemos
una cultura de raíces católicas, esas mismas que Benedicto XVI pidió a Europa
reconocer. Esa misma cultura ha tenido a varios papas reconociendo que no se
puede ser cristiano y comunista al mismo tiempo, que ambas doctrinas no pueden
coexistir. Así que nos toca, en esta nueva etapa, poner a Dios como base, ya
que el capitalismo, si se deja llevar por la codicia, se convierte también en
algo tiránico, aunque sea más fácil de corregir y regular que el comunismo.
Sí, el ser humano, de naturaleza pecadora,
es quien hace que cualquier sistema, por muy perfecto que suene en la teoría,
tenga sus imperfecciones; pero hay sistemas mejores que otros y culturas
mejores que otras. La historia lo ha demostrado, y definitivamente toda cultura
es mejor cuando incluye a Dios, cuando deja que el cristianismo sea el que la
perfeccione. La izquierda siempre ha querido sacar a Dios y, en el mismo
momento en el que lo hace, es cuando se deshumaniza y se convierte en la
opresión desgraciada que suele ser. Luego, cuando cae, sus ideólogos y
promotores declaran que donde se dio nunca fue comunismo.
Como cristianos, hemos de aprovechar esta
vuelta al siempre perfectible capitalismo, acompañando a quien esté en el poder
en cada nación (1 Timoteo 2,
1-3), para que no nos convirtamos en naciones guiadas por la codicia
consumista, sino por el Dios vivo y verdadero, quien promete paz y dignidad a
quienes acompañan a sus mandatarios con constante oración, al mismo tiempo que
cada uno procura vivir santamente como hijo de Dios. Dios con nosotros.