Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:54 am
Lo que alguna vez fue el mercado más rentable del continente, hoy es un espacio aéreo desértico y peligroso. Según datos de la IATA recogidos por The Wall Street Journal, la población de 28 millones de personas en Venezuela depende ahora de una precaria flota de 20 aviones operados por aerolíneas locales casi desconocidas.
La presión de Washington y el reciente despliegue militar en las costas caribeñas han provocado que más de una docena de aerolíneas internacionales suspendan sus rutas. De esta manera, se eleva el riesgo de incidentes de seguridad y deja a la deriva a miles de pasajeros que a la fecha pagan precios exorbitantes por desvíos inciertos a través de países vecinos.
El impacto no es solo estadístico sino profundamente personal.
“Lo que las aerolíneas quieren garantizar es que no haya incidentes en el espacio aéreo donde un avión sea atacado por confundirlo con un portaaviones militar”, declaró Peter Cerdá, vicepresidente para las Américas de IATA.
Historias como la de Reynaldo Goitía, líder de la banda Tomates Fritos, quien tuvo que pernoctar en oficinas en Madrid para no agotar sus ahorros tras la cancelación de su vuelo, ilustran la impotencia de una diáspora desconectada de su hogar.
Mientras el gobierno de Nicolás Maduro tilda la situación de "guerra psicológica" y revoca licencias a empresas extranjeras, la realidad técnica advierte riesgos mayores: interferencias de GPS y radares por la presencia de buques de guerra.
Venezuela, que en los años 70 simbolizó el auge con el Concorde, hoy se desvanece del mapa aeronáutico, convirtiendo el viaje a casa en un lujo inalcanzable o un riesgo de seguridad nacional.
Con información de El Nacional