Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:06 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por  Ángel Ciro Guerrero,Felipe Pachano: “Debemos crear ya una nueva sociedad, una nueva república y una nueva universidad”, por Ángel Ciro Guerrero
Por Ángel Ciro Guerrero

Felipe Pachano: “Debemos crear ya una nueva sociedad, una nueva república y una nueva universidad”, por Ángel Ciro Guerrero



Felipe Pachano: “Debemos crear ya una nueva sociedad, una nueva república y una nueva universidad”, por Ángel Ciro Guerrero

Convencido como está de concretar esa utopía en realidad, asegura que el tiempo actual venezolano es la única oportunidad que nos queda para lograrlo. No cree en el fracaso de los partidos. Los considera indispensables para la buena marcha de cualquier gobierno. Pero carga la culpa a quienes causaron tanto descrédito y debilitaron en extremo la democracia. Tiempos nuevos y difíciles los que estamos viviendo, reconoce. Aunque sostiene que el final del tortuoso camino que Venezuela transita está muy cerca, el país saldrá airoso de su dura crisis, y retornará la tranquilidad y el progreso, afirma.

Hombre de su tiempo, hombre de circunstancias, hombre de equilibrio. Por lo menos así lo definen algunos. Otros le conocen como hombre de conciliábulos, hombre de grupos, hombre de pactos.

Él, seguro de sí mismo, se reconoce como un hombre bien construido por dentro. Pero lo que tirios y troyanos, sin duda alguna y, en justicia, le adjudican es capacidad, inteligencia, mucha mano izquierda y, sobre todo, dedicación a lo que hace.

Esta última afirmación la respalda con cifras en mano al preguntarle el periodista si es una verdad, una exageración o una mentira el avance y éxito que se dice ha obtenido nuestra Alma Mater bajo su actual rectorado. Aunque dentro y fuera del claustro que fundara hace más de dos siglos el obispo Ramos de Lora todo el mundo sepa lo difícil que resulta superar la obra de Pedro Rincón Gutiérrez, "El Magnífico".

Pero esa sombra no mortifica, no hace daño, aclara Felipe Pachano Rivera, trujillano, de Valera, Rector de la ULA. Por el contrario, admite, mucha ayuda a que el reto, trazado por los que le antecedieron y los que aspiran sucederle, se traduzca en probado esfuerzo y trabajo productivo a favor de la universidad, de Mérida y del país. Y ese es un reto que nadie desconoce, nadie demerita y todos aceptan como cierto, aclara

-En su caso, ¿qué ha hecho al respecto?

Trabajar y trabajar.

-Esa es su obligación.

Desde luego. Pero también un compromiso que se adquiere con responsabilidad de patria. Hay que darle la cara a grandes problemas que requieren grandes soluciones.

-¿Cuáles ha enfrentado y cuáles concretado?

-Hemos sido afirmativos en la gerencia; activos en programar; cuidadosos en planificar y administrar y muy firmes a la hora de defender los intereses de la universidad

-Se felicita. Pero, ¿dónde guarda los resultados?

-No se esconden. Están allí, tangibles en la mayoría de las áreas, por cierto numerosas, que componen el gran cuerpo universitario.

-Un gigantesco escenario que, algunos dicen, resulta poco productivo.

-La universidad ha tenido, tiene y tendrá adversarios. Yo no los llamo enemigos. Son críticos, movidos por cuestiones personales, profesionales y políticas. Pero la universidad, como institución, deja muy atrás esas particularidades, claro, sin restarle importancia, porque las considera advertencias necesarias para corregir errores.

-¿Cómo y cuántos ha enmendado hasta el presente?

-Se me atribuye algún éxito. Lo agradezco. Las cifras así lo demuestran. La mía es una administración de equipo, donde por igual se asumen sacrificios y fracasos. Hemos enfrentado al poder central reclamando lo que a la universidad le pertenece.

-Pero el poder central ha estado sordo y dormido en gran medida.

-A grito limpio lo hemos despertado y con razonamiento válido los hemos obligado a escucharnos.

-¿También el actual?

-Pues mire, hay que reconocerlo: el actual gobierno está dando muestras de tener mucho interés en solucionar el gravísimo problema de la Educación Superior, en todos los aspectos.

-Tal vez se trata de quedar bien con ustedes.

-No. Sucede que el Ministro de Educación ha dado respuestas inmediatas a las urgencias planteadas.

-¿Qué clase de respuestas?

-Diligentes y eficientes.

-¿Ayer había poco presupuesto? ¿Hoy más dedicación?

-Por iniciativa del nuevo Ministro de Educación y de la OPSU, el gobierno nacional está comenzando a corregir las injusticias que se cometían con nuestras universidades. Correcto, hay menos dinero pero mucha dedicación.

-Esa es otra obligación del gobierno.

De acuerdo. Pero en el anterior gobierno hubo desidia, descuido. Admitimos que ahora hay atención y entendimiento con el sistema, o con las instituciones parte del sistema. Es importante, entonces, que el nuevo gobierno así piense y así lo esté comenzando a concretar. El gobierno sabe que si no se educa al hombre resultará imposible transformar la sociedad, y si no se transforma la  sociedad menos se podrá crear una nueva república.

-¿Tampoco una Nueva Universidad?

-Correcto.

-¿Cómo perfila esos cambios?

-Repito: con responsabilidad en cada paso. De no ser así, el proceso originará dificultades, las dificultades conformarán crisis y la crisis desastre.

-¿Apocalíptico?

-No, es una advertencia al actual gobierno que está muy acelerado. Todos cometemos errores, pero tenemos la posibilidad de corregirlos. En la medida en que los proyectos planteados se ejecuten de manera apropiada, y la propia sociedad los avale, habrá respaldo. Esa es la mejor evaluación que tendrá cada organización.

-¿Qué se medirá el 25 de Julio?

-Ese día irá a medirse, por ejemplo, el grado de acierto o el grado de popularidad del actual gobierno y su propuesta constituyente.

-A otra cosa, Rector. ¿Deben los partidos políticos seguir siendo sostén de la democracia?

-Tienen que serlo. Actualmente atraviesan una dura crisis. El país, la realidad, el pueblo mismo los condujo a la reflexión. Espero que en ese Proceso están ahora. El que logre resolver sus problemas internos sin tanto trauma podrá resurgir…

-¿... de las cenizas en que los convirtió Chávez, el Incendiario?

-Prefiero decir de la crisis que, entre ellos, originaron sus dirigentes. Crisis que arrastró a esos partidos a los extremos en que hoy día se encuentran.

-Al filo, casi, de la navaja.

-Buena observación suya, de paso.

-¿Y cierta?

-Yo creo en los partidos y por creerlos necesarios en cualquier gobierno, les urgía esa remezón, esa suerte de mea culpa y ese propósito de enmienda.

-Pero hay que modernizar su diligencia. ¿Qué recomienda?

-Mucho estudio, mucho análisis, mucho cambio, mucho pueblo pero cero demagogias. Las planchas de zinc se acabaron. Tienen que cambiar. De lo contrario, perecerán arrastrados por la ola de la historia.

-Igual podría sucederles a quienes lideran instancias de la sociedad venezolana.

-Cierto. El pueblo está atento. Observa, medita, piensa y los errores hay que repararlos. Son sus hombres los que deben asumir el reto de cambiar para mejorar las organizaciones que representan. Eso no es una utopía. Es una verdad insobornable.

--Aquello del "hábito no hace al monje...."

-Exacto.

-¿Qué le augura usted a AD y a COPEI?

-Repito: una renovación total, a fondo y en paz, porque el país va a necesitar de organizaciones políticas sólidas.

-El presidente desde el gobierno y del Polo Patriótico en la calle enfrenta, de modo terrible, a la oposición.

-Todos tienen derecho a difundir sus ideas, sus opiniones, sus planes. Tanto el gobierno como sus aliados. Y con igual derecho la oposición. Es cuestión de saber interpretar cada posición y respetarla.

-¿Se vive en democracia?

-Sí. Pero la democracia requiere fortalecerse. Tiene fallas. Hay que mejorarla.

-¿Cree usted que Chávez lo interpreta así?

-La Asamblea Nacional Constituyente, que deberá ser plural, tendrá en sus manos definir el nuevo rumbo.

-¿Si se equivoca?

-No lo creo. El país no nos lo perdonaría.

-Mientras tanto, ¿vamos hacia la revolución?

-En el caso concreto de la Universidad de Los Andes sí y del Estado Mérida, igual.

-¿Cuál revolución, Rector?

-La del conocimiento.

-¿Ejemplos?

-La mancomunidad que existe, y cada día se fortalece más entre la Universidad y el Estado. Usted me pide un ejemplo concreto. Bueno, en la Zona Libre, Cultural, Científica y Tecnológica del Estado Mérida, se patentiza.

-Es cuestión de talento.

-Y de interés por el país, por la región, por la gente. Mientras el gobierno regional avanza en sus planes destinados al progreso social de los merideños y al desarrollo económico de la región, la universidad hace otro tanto.

-Investiga, y con éxito.

-Sí. De nuestros laboratorios, por citar un solo caso, surgió la llamada "Orimulsión". La capacidad de talento de la ULA es muy importante e internacionalmente reconocida entre las mejores del mundo. Motivo de orgullo para Venezuela. Igualmente en el campo de la salud. Investigamos y producimos medicamentos genéricos.

-¿Los resultados?

-Satisfactorios para el consumidor, en cualquiera de sus estratos sociales. Las ventas superaron los 1.500 millones de bolívares. En tecnología, el avance es excelente. Está el CITEC. En agricultura, nuestras fincas están produciendo: en ganadería igual. Nuestros quesos del Hato Santa Rosa, ya tienen fama mundial.

-Perfecto. Esa es la universidad puertas adentro, pero hacia la calle y para Mérida parece cerrada.

-Sí. Me estas planteando una realidad. A la universidad debe ingresar quien tenga mayor capacidad, resultante del examen de admisión, pero debemos ponerle también mucho énfasis al ingreso de los estudiantes de la región. Es decir, aceptar sólo a los muy buenos procedentes de otras regiones del país, para facilitarle cupo a los de la zona andina, y en concreto a los de Mérida.

-¿La ULA en qué nivel está nacionalmente?

-Es la universidad más importante que tiene el país. Y eso lo muestran los indicadores de investigación, en producción, en premios, en cualquiera de los indicadores. Inclusive afirmo que es buena a pesar de nosotros los que la dirigimos.

-¿Qué está haciendo para enmendar tan sincera opinión?

-Vinculándola más con el país; orientando mejor la investigación, por ejemplo, hacia los problemas sociales, caso concreto, de la región andina, sin descuidar la investigación básica, la investigación clásica, la investigación autónoma de cada una de las cátedras o cada uno de los individuos,

-Excelente idea pero, ¿cómo llevarla a la práctica?

-Propusimos desde la universidad y fue acogido por el gobierno nacional y los gobiernos regionales, un programa que atienda los programas sociales puntuales de Táchira, Mérida y Trujillo. El programa contará con 1.600 millones de bolívares de presupuesto, aportados por el gobierno central, los gobiernos regionales y la ULA.

-Por cierto, ¿a quién o quiénes estrecharle la mano porque la violencia desapareció de Mérida?

-Es un esfuerzo, colectivo. Obedece a la posición renovada del sector estudiantil, el buen entendimiento entre el Rectorado y el sector universitario, y de la universidad misma con el gobierno regional y los gobiernos locales:

-¿En función de crear una nueva sociedad?

-Sí. Con ese objetivo.

-¿Y refundar la República?

-La República es constante. Pero si reformar sustancialmente el Estado, organizar mejor las relaciones entre sociedad civil, ciudadanos y poderes del Estado, entre otros principios fundamentales, es lo más conveniente para Venezuela, de mi parte,  bienvenido ese propósito.

 

Nota: Entonces era rector de la siempre ilustre Universidad de Los Andes, donde su ejercicio, al decir de la comunidad, no se distinguió de lo normal. Fue, sin embargo, activo en lo social y hábil en lo político, dejando innumerables amigos porque era un hombre muy simpático. Para el periodista resultó agradable la entrevista, hecha ya 26 años, y publicada en mi columna semanal “Foros en Frontera”, el 26 de junio del año 2000.