En declaraciones recogidas por la BBC, el concejal del distrito, Mui Siu-fung, ha afirmado que hacia las 15.00 (hora local) los residentes comenzaron a evacuar de forma gradual. “Creo que alrededor del 95% de los vecinos han sido evacuados”, ha dicho a la cadena británica, ya entrada la noche en Hong Kong. Mui ha indicado que siete de los ocho bloques de la urbanización han resultado muy dañados pero que los bomberos controlaron rápidamente el foco en el octavo edificio y ese bloque “no se quemó”.
El presidente de China, Xi Jinping, ha enviado sus condolencias y exigido “un esfuerzo total” para minimizar el número de víctimas y los daños materiales, de acuerdo con la televisión estatal, CCTV.
Derek Armstrong Chan, subdirector del servicio de bomberos, ha señalado por la tarde que las altísimas temperaturas en el interior de los edificios complican las tareas de extinción, y que la caída de escombros y del propio andamiaje supone un riesgo adicional para el personal de emergencias.
Chan ha reconocido que la oscuridad tras el anochecer dificulta aún más el acceso al inmueble y la posibilidad de subir a los pisos superiores para realizar un barrido. En el operativo participan 128 camiones de bomberos, 57 ambulancias, 767 bomberos y 400 agentes de policía.
Chan Kwong-tak, un residente de 83 años citado por el diario South China Morning Post, ha asegurado que las alarmas de incendios no sonaron cuando comenzó el fuego, a pesar de que los edificios cuentan con ellas. “Si alguien estaba durmiendo en ese momento, no hubo nada que hacer”, lamentó. Otros residentes han denunciado también que las alarmas no se activaron, incluso después de que empezara a oler a quemado, y que fueron alertados por un guardia de seguridad que fue avisando del fuego puerta por puerta, lo que les dejó poco margen para evacuar, según recoge SCMP.
El jefe del Gobierno hongkonés, John Lee, ha convocado una reunión de emergencia de su Gabinete y ha publicado un mensaje en su cuenta de Facebook en el que expresa su “profundo dolor y condolencias para las familias de los fallecidos y heridos”. El Gobierno ha habilitado varios refugios para los afectados, en los que anoche había más de un millar de personas.
Hong Kong, antigua colonia británica que Londres devolvió a Pekín en 1997, es una de las zonas más densamente pobladas del planeta, con una enorme concentración de bloques de viviendas de gran altura y edificios muy próximos entre sí, lo que convierte cualquier incidente en un riesgo colectivo y provoca que una emergencia afecte a un gran número de personas.
En el conjunto residencial de Wang Fuk Court residen alrededor de 4.600 vecinos en unos pisos que, de media, oscilan entre 37 y 46 metros cuadrados. El distrito en el que se encuentra la urbanización, Tai Po, está situado cerca de la frontera con la parte continental de China y tiene una población de 300.000 habitantes.
El grupo de torres Wang Fuk Court forma parte del programa de vivienda subvencionada del Gobierno y está ocupado desde 1983, según las agencias de bienes raíces. Ser propietario es un sueño lejano para muchos hongkoneses, atrapados en uno de los mercados inmobiliarios más caros del mundo y con alquileres que rozan máximos históricos.
Hong Kong es uno de los últimos lugares del mundo donde el bambú todavía se utiliza para los andamios en la construcción. El pasado marzo, el Gobierno prometió medidas para empezar a eliminar gradualmente su uso, alegando motivos de seguridad. Y anunció que al menos el 50% de las obras públicas deberían utilizar estructuras metálicas.
Fay Siu Sin-man, directora ejecutiva de la Asociación por los Derechos de las Víctimas de Accidentes Laborales, ha pedido al Gobierno que realice una investigación exhaustiva sobre el origen del fuego y ha señalado que este año se han registrado otros incendios relacionados con andamios de bambú, que han dejado cinco víctimas mortales.
Es la primera vez en 17 años que Hong Kong declara un incendio de nivel cinco, el más alto, una decisión excepcional que refleja la magnitud y la rapidez con la que se han propagado las llamas. La última vez fue en 2008, cuando ardió el emblemático edificio Cornwall Court, construido en 1962 en el distrito comercial de Mong Kok, un accidente que dejó cuatro fallecidos. /El País