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Por Arinda Engelke

Frontera Literaria por Arinda Engelke



Frontera Literaria por Arinda Engelke

El realismo mágico de la bodega: la fantasía que nació en la cotidianidad venezolana

Para entender el sentir Venezolano, es imprescindible sumergirse en el realismo mágico que envuelve nuestra cotidianidad. En un país donde la sonrisa es característica y la belleza se desborda en cada esquina, calle o campo, Venezuela es un país de paradojas, y una de las que más me ha impactado es un cartel muy usual en las bodegas que dice "hoy no fío, mañana sí". Dicho anuncio reta todos los límites de la física y lleva al lector-consumidor a planteamientos sobre el tiempo y el espacio que, finalmente, son contraproducentes para tu objetivo inicial de ir a la bodega, que era comprar un cubito y un cuartico 'e queso blanco. Por eso y muchas otras razones, Venezuela no es solo un país: es un laboratorio de ciencia, arte, magia y sonrisas, una realidad que vale la pena vivir.

La Literatura que Refleja el Absurdo Cotidiano

Esa visión, que transforma la paradoja popular en una reflexión filosófica sobre el tiempo, es la clave para entender cómo los grandes autores venezolanos han abordado el género fantástico. Si bien la literatura criolla se inclinó históricamente hacia el Realismo Social (con Rómulo Gallegos), el elemento mágico y mítico nunca se extinguió. Al contrario, fue el propio venezolano, Arturo Uslar Pietri, quien acuñó el término realismo mágico en 1948 para describir esta mezcla única de asombro y realidad en la literatura continental.

Pioneros y Precursores: El Mito y la Ruptura Lógica

El camino hacia el Realismo Mágico fue pavimentado por escritores que se atrevieron a romper con la descripción pura de la realidad para abrazar la mitología, el sueño y lo absurdo.

Arturo Uslar Pietri: El Bautizo del Mito

Uslar Pietri es fundamental, no solo por nombrar el concepto, sino por introducir la visión mítica e histórica en su propia narrativa. Su obra más conocida, Las lanzas coloradas (1931), es histórica en su trama, pero profundamente mágica en su atmósfera. Los llanos no son solo un escenario, sino una fuerza telúrica que infunde superstición y presagios, dando a los eventos históricos un aire de leyenda destinada.

Julio Garmendia: La Maestría del Quiebre

Julio Garmendia (1898 - 1977) es considerado el padre del cuento fantástico moderno venezolano. Su genio radicó en la ruptura lógica dentro de lo doméstico.

En su colección La tuna de oro (1951), Garmendia logra que el lector se enfrente a situaciones abiertamente absurdas (como un hombre que se vuelve una manzana en "Manzanita") con una calma inquietante. Su técnica se ilustra con la descripción de un objeto simple pero imposible en un cuento:

"El armario no cabía. Nadie podía negar que tenía la culpa el techo de la casa. El armario era de una gran altura, la mayor altura que un armario puede alcanzar en el curso de una vida decente y tranquila. Y la casa era baja."

Con esta lógica invertida, Garmendia obliga al lector a aceptar una premisa ilógica como un hecho razonable de la vida cotidiana.

La Fantasía en la Literatura Contemporánea

El legado de estos precursores se mantiene vivo en autores recientes que utilizan lo onírico y lo fantástico para desentrañar la memoria y la identidad en la Venezuela moderna.

  • José Balza: Maestro de la experimentación narrativa, Balza rompe la cronología lineal, entrelazando la memoria, el deseo y la realidad. Su narrativa transforma la geografía, como la del Delta del Orinoco, en un espacio mental y mágico donde el tiempo se vuelve subjetivo.
  • Otras voces: Escritores como Ana Teresa Torres abordan el mito y la memoria histórica de Caracas con tintes fantásticos, mientras que Israel Centeno explora el surrealismo urbano, mezclando la crudeza de la ciudad con eventos que parecen sacados de un sueño o una pesadilla recurrente.

 

Conclusión: La Risa como Documento Histórico

La tradición de mezclar realidad y fantasía en Venezuela es una necesidad cultural, tal como lo demuestra el cartel de la bodega. Los autores venezolanos han hecho de la realidad improbable un género literario en sí mismo.

El verdadero legado de estos maestros no es solo habernos sumergido en mundos bellos o extraños, sino haber consagrado lo mítico como un acto de resistencia y comprensión. En un país de contrastes vertiginosos, estos escritores nos enseñaron que el mito, la fantasía y el absurdo son herramientas esenciales para cuestionar la lógica impuesta, honrar lo inexplicable y, sobre todo, para seguir creyendo en el inextinguible ingenio del espíritu venezolano.

Mientras la cotidianidad nos regale paradojas, el Realismo Mágico venezolano tendrá historias que contar.

Gracias a Librería Temas por facilitarnos el material necesario para hacer estas reseñas.