Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:55 am
Si el orden mundial se entiende como la configuración de
la estructura de relación, gobernanza y legitimación del poder. La discusión
acerca de la polaridad se concentra en la distribución del poder en el sistema
y estructura internacional evidente en la problematización de la capacidad e
influencia de los diferentes actores para el equilibrio de poder.
En la tercera mitad del siglo XXI el (des) orden
internacional es muestra de la incapacidad de país o alianza de países e instituciones
multilaterales para hacer frente a los retos del liderazgo mundial y el equilibrio
de poder político y económico mundial. Como muestra de diversos hechos como la era
unipolar basada en la primacía de Estados Unidos, el ascenso de países
emergentes BRICS, la multipolaridad reforzada por innovaciones tecnológica a
gran e inimaginable escala, seguridad, así como de crisis existenciales como: Brexit
en la Unión Europea, refugiados sirios, ucranianos, gazatíes, sudanés, adgano y
venezolanos, la extrema derecha en Francia y Alemania, crisis del euro, el bilateralismo
preponderante entre China y Estados Unidos, guerra entre Rusia y Ucrania,
crisis migratorias mundial, recursos de poder económico o statecraff económico de persuasión y coerción entre Estados Unidos
y el mundo, inflación persistente, IA como medio de transformación técnica de
producción y división del trabajo, etc.
En suma, el orden mundial dentro de la polaridad es
consecuencia de lo que sufre con la “reconfiguración” y “desacoplamiento”, evidente
en la distribución del poder a nivel mundial por áreas que profundizan disputas
en torno a la tecnología, la seguridad, gobernanza, legitimidad y como nueva
capacidad e influencia mundial. Cada aspecto, aunque básico y evidente con la
reducción de interdependencia económica entre países, el impulso del alto
proteccionismo, la omnipresente tensión geopolítica y la exacerbada búsqueda de
autonomía en las cadenas de suministros, un ejemplo reciente el paso al costado
de China en Mercosur e incorporación en la CAN bajo la Decisión 741 en 2025,
han popularizado una noción de polarización en el siglo XXI que trata palabras
como (des) orden, sistema y estructura internacional, anarquía, alianzas
estratégicas, distribución de poder y liderazgo. Cada palabra abre las puertas
y ventanas a la fuerza que discute la noción del poder frente a la
reconfiguración del actual (des) orden internacional.
Para quienes no tomamos decisiones resta valorar y
demostrar categóricamente diferentes indicadores de polaridad que hoy
establecen ideas generales en pro de la peligrosa proposición de
desacoplamiento del poder internacional. Los distintos actores políticos y
económicos con sus actuaciones han sido tradicionalmente la gran excusa para no
enfrentar dialógicamente las consecuencias sociales y económicas que provienen
de la una política consciente e intencionada en la ausencia de liderazgo mundial,
pero que lamentablemente se ha entendido como ganadores y perdedores, desenfocando
la brújula de hipótesis acerca de las formas de disputa de poder, reemergencia
de líderes mundiales con incremento del gran poder, el G0 de potencias
emergentes como Turquía, Brasil e India - quienes ahora tensionan a los
reconocidos con Estados Unidos y China-. Todo es permisivo para abandonar la guía
virtuosa en la solución de problemas del sistema y estructura internacional de
poder, donde no hay tiempo sino realidades, en las que cada actor líder o
emergente tiene una agenda y la cumple con intención y acción usando el silencio
ensordecedor de la polarización en el siglo XXI.
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