Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:31 pm
En 2025 el mundo enfrenta una coyuntura crítica
materializada por la revolución industrial digital. De esta han surgido dos
nuevas necesidades: impulsar la economía basada en la información y asegurar la
veracidad de los datos. No obstante, es evidente la profunda inestabilidad,
conflictos, amenazas, represión, desinformación, inmediatez, diletantismo, desenfrenado
y sin precedente ocasionado por la inteligencia artificial (IA) y la
intensificación del dominio de las grandes tecnologías que están vulnerando la
integridad de la información y la democracia. Ante esta realidad, el pasado 22
de septiembre se reunieron 11 de los principales economistas del mundo como
parte del Foro de Información y Democracia, para hacer un llamado a la urgente
defensa del valor económico de los medios de interés público en la era de la
IA.
En particular, la falta de profundidad y la tendencia a
centrarse únicamente en aspectos externos en lugar de profundizar y ahondar en
el verdadero significado y la significatividad del contenido de la información,
está desafiando todos los cimientos que tradicionalmente han sustentado el
valor económico. Teniendo en cuenta esto, la declaración final del foro
(disponible en: https://n9.cl/xfqpq), da argumentos convincentes sobre el papel esencial que
los medios de comunicación desarrollan en las economías dinámicas de hoy en día.
La información libre con profundidad, así como crítica y
con identidad, son aspectos potenciales de los medios de interés público. En la
nueva era impulsada por la IA existe un potencial de revolución informativa enfocada
en diversos sectores, que buscan favorecer el crecimiento económico, resolver
problemas de desigualdad generalizada y hasta popularizada, entre otras metas.
Mientras al mundo ni a nadie parece importarle los asuntos relacionados con los
derechos humanos fundamentales que en esencia garantizan la vida humana decente
y decorosa.
Además de su gratuidad y confiabilidad, el suministro de
información debería asegurar su calidad. Sin información de calidad ocurrirá lo
que ocurre cuando un banco central traspasa su institucionalidad y quebranta la
confianza de la población en el sistema monetario, es decir, termina al
servicio de los intereses de partidos políticos, regímenes o gobiernos.
La información es un bien público, pero pierde esa
definición cuando regímenes autocráticos la usan para su propaganda; también
cuando nuevos modelos de negocios se desplazan a la plataforma en línea y
coaptan o silencian a los medios independientes. Combatir esta crisis sistemática
digital implica no solo proteger los medios de comunicación libres e
independientes, sino también apoyar a medios de interés público nacional e
internacional que permitan proteger su permanencia en el tiempo, generando
mecanismos de control y seguimiento de actividades tradicionales como los
impuestos a los servicios digitales, así como generar nuevas políticas industriales
de la información.
El mundo se encuentra frente a una oportunidad única, que
no solo demuestra que todos los gobiernos tienen una gama de políticas públicas
disponibles para detener o profundizar el daño que ocasiona gestionar la
información como un bien privado y no como un bien público. Los países
democráticos deben liderar el proceso que lleve a promover la naturaleza de no
rival y no excluyente de la información, mediante compromisos claros y reglas
de juego comunes que garanticen la integridad de la información y preserven la
democracia. Por su parte, los ciudadanos en el mundo tienen derecho a acceder a
información confiable e integra, y deben hacer valer este derecho a través de la
defensa del valor económico de los medios de interés público, pero también cuidando
la democracia en la era de la IA.
@ajhurtadob