Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 05:20 am
PABLO LÓPEZ RIOBOO
Foto: Pagés – Arjona
Manuel Escribano está firmando
una de las campañas más sólidas y completas de su carrera. Rozando las 35
corridas de toros en este 2025, se ha metido por derecho en los puestos altos
del escalafón, a base de entrega, regularidad y compromiso en plazas de máxima
exigencia. Es un torero que nunca se guarda nada, que se entrega desde que sale
el toro por la puerta de chiqueros, pero que ha conseguido darle una vuelta de
tuerca consiguiendo torear despacio cada vez a más animales, conectando tanto
con el gran público como con el aficionado más puro.
Es un espada curtido en la dureza
del toreo, de los que se han hecho a golpe de esfuerzo, silencio y
persistencia. Pocos han tenido que pelear tanto para mantenerse arriba. Le han
pegado muy fuerte los toros, pero ha sabido volver puliendo más si cabe ese
concepto al que nos tenía acostumbrado. Un diestro al que no le han regalado
nada, y quizás por eso cada paso adelante sabe a conquista. Su carrera es una
lección de constancia y afición, esa que hoy en día pasa por su mejor momento.
En Sevilla toreó tres tardes este
año: se anunció con la corrida de Victorino Marín —paseó las dos orejas del quinto—,
a la de Santiago Domecq y cerró con la legendaria de Miura. En Madrid, volvió a
dejar claro el sitio que ocupa: dos tardes con el sello de la verdad,
especialmente una donde se jugó la vida en una faena de máxima verdad, esa
donde demostró —una vez más— el valor que atesora, amén de un compromiso total
con su profesión y con la Fiesta.
Junto a su apoderado, Manuel ha
abanderado la recuperación de las corridas de banderilleros, un formato que
está revitalizando plazas y generando expectación allá donde se anuncia. Fandi,
Ferrera, Colombo… y él, como pieza clave de una fórmula que funciona y llena
las plazas. Hablamos con Manuel Escribano tras regresar de viaje, haciendo un
paréntesis en su entrenamiento diario para charlar con Cultoro sobre distintos
temas relacionados con su temporada y su carrera.
— ¿Cómo definirías lo que
llevamos de temporada?
Gracias a Dios lo hemos
conseguido: torear un buen número de festejos durante la temporada. Creo que
estoy en el sitio que me merezco por todo lo logrado estos años atrás. No soy
más que nadie, pero menos, tampoco. Ahora afronto un final de campaña muy
ilusionado por aquello que se presenta en el camino.
— Un año en el que no solo
lograste triunfar con esas ganaderías exigentes que ya son clásicas en tu temporada,
sino también abrirte a otros hierros en plazas señaladas por el aficionado.
Fíjate que, con el número de
festejos que llevo este año, he matado únicamente dos corridas Victorino:
Sevilla y los seis de Alicante. Es algo que no entiendo. Son cosas incomprensibles
en este mundo del toro. Como bien comentas este año he conseguido abrirme a
otras ganaderías en plazas importantes, ese es el camino que busco.
— ¿Es Málaga un buen ejemplo
de ese cambio?
Totalmente. Málaga es un claro
ejemplo de ello. Es el tipo de carteles a los que aspiro, y en las plazas donde
quiero estar. Fue una tarde televisada, y eso tiene mucha importancia. Esa es
la meta que quiero conseguir, y ojalá pueda darse también en otras plazas la
próxima campaña
Quiero competir con los mejores
anunciado con ganaderías importantes, ya sea Cuvillo, Victorino o Garcigrande,
pero que me den la oportunidad de demostrar lo que llevo dentro. Creo que la
obligación de un torero es evolucionar y ser mejor cada día, y eso, gracias a
Dios, lo estoy consiguiendo
— La última gran cita en el
calendario fue el 14 de septiembre en Valladolid, dentro de una feria muy
marcada por el aficionado. Un día antes fue el turno de Utiel.
Es una feria importante, con un
cartel que me atraía mucho. Son festejos que funcionan muy bien, va mucha
gente, y eso siempre es positivo. Tanto mi apoderado como yo vimos oportuno
recuperar este tipo de combinaciones para ciertas plazas, y después de nosotros
se han sumado varios empresarios. Hay un gran número de toreros banderilleros,
y eso hay que aprovecharlo.
Antiguamente se perdió este tipo
de carteles porque se descuidó el toro. Aquí se necesita un animal que dé
espectáculo, y en aquellos tiempos ese cartel siempre iba acompañado de una
corrida mala —no dura, sino mala—. Es fundamental ofrecer un espectáculo total,
saber venderlo bien, y así lograr que la gente responda.
— ¿Crees que este tipo de
combinaciones también sirve para recuperar plazas donde no se trabajó lo
suficiente por el aficionado?
Sin duda. Estos carteles son muy
positivos para plazas de segunda y tercera, pero también para cosos de mayor
categoría. Los festejos de tres toreros banderilleros no desmerecen en absoluto
a otros carteles. Personalmente, creo que hay que apostar por ellos y darles su
sitio.
— Cerrarás la temporada 2025
con casi 40 corridas de toros, dando la cara en plazas de máxima exigencia.
¿Qué balance haces?
Cada tarde se han visto cosas
importantes. He dado un paso adelante, y eso creo que es muy positivo. Además
del carisma, el poder, el valor y el no dejarme ganar la pelea, este año he
conseguido darle una vuelta de tuerca a mi toreo. Ahora busco cuajar los
animales de otra forma, reunirme más con ellos. Me siento mucho más maduro
delante de la cara del toro. Este año he toreado como sueño: más despacio,
buscando torear para mí. Creo sinceramente que soy mejor torero que hace unos
años.
— Pasaste por Sevilla con tres
tardes: Victorino, Santiago Domecq y Miura. Sabemos que lograste triunfos
importantes, pero ¿ha sido esta la temporada de tu consolidación definitiva en
ese tipo de carteles?
Estoy de acuerdo contigo en eso,
pero también te digo que me falta dar ese último paso: entrar en los carteles
de figuras con compañeros como Morante, Roca Rey, Ortega o Aguado. Me gustaría
que eso ocurriera el año que viene. Creo que me lo he ganado con mi espada y mi
muleta. Si miras mi currículum, verás que llevo varias temporadas consecutivas
cortando orejas, y que eso no me sirva para entrar en esos carteles es, muchas
veces, descorazonador.
- ¿Crees que Sevilla ha sido
el escaparate que ha demostrado que tienes sitio en esos carteles que vienes
buscando?
Este año se ha dado un paso más,
pero creo que insuficiente, y me explico. Hace años que entré en Sevilla, y el
hecho de torear la corrida de Santiago Domecq con Perera y Borja Jiménez
demuestra que tengo hueco en carteles importantes. Pero creo que no se me ha
dado todo lo que merezco. Así lo pienso y así te lo digo. La empresa sabe que
la gente viene a verme, sea cual sea el cartel, y eso es lo que más me motiva:
no defraudar a quien paga su entrada, pero también se tiene que dar cuenta que
merezco esa oportunidad que todavía no se me brindó.
— Pese a ese triplete este
2025, entendemos por tus palabras que aún no se te ha brindado la oportunidad
de anunciarte junto a las máximas figuras del toreo en tu propia tierra
Así es. Fíjate en una cosa: ya
parece normal que corte dos orejas, que me vaya a la puerta de chiqueros cada
tarde o que mate esas ganaderías duras con las que me anuncio habitualmente.
Ese compromiso lo valora el público, pero en la prensa y en redes muchas veces
pasa desapercibido, y eso no es justo. No me da miedo competir con otros
compañeros. Sé cuáles son mis armas, y eso es lo bonito. Debe existir esa
competencia sana entre toreros, porque esa es la raíz de la Fiesta.
Quiero torear en Sevilla con esos
compañeros. Que me den la oportunidad de medirme a ellos con capote y muleta.
No te hablo con las tripas, lo digo con la cabeza, porque sé que puedo encajar
en esos carteles, ya sea en Resurrección o en Farolillos. Es mi plaza, y creo
que he hecho méritos para torear en esas fechas.
— Eres un torero con muy buen
cartel al otro lado del charco. ¿Una vez finalizada la temporada europea,
volverás a hacer las Américas o este año prefieres quedarte más tiempo en casa
y preparar 2026 con calma?
Lo que salga, si es bueno, será
bienvenido. En América pasa como en muchas plazas de aquí. Por más vueltas que
le doy a la cabeza, no entiendo por qué no estoy anunciado en determinadas
ferias. Hay sitios donde sinceramente creo que me merezco estar, y no sé por
qué no llaman a mi apoderado para negociar. También te digo que hay que ver
bien las condiciones que ofrecen: no se puede ir por ir, eso lo tengo claro.
Pero que quede claro que estoy para torear, y si no me contratan, también
entiendo que puede ser porque molesto.