Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 11:18 pm
En la voz de José Enrique Machado, en un foro para
Frontera, publicado el 26 de febrero de 2023, el lamentablemente fallecido
líder político, ciudadano de renombre y médico de reconocida fama, habló de
Acción Democrática, a la que se entregó
en cuerpo y alma y dedicó su vida pública, porque lo sentía como el sístole y
el diástole de su propia vida. En este texto, Machado recordó la historia
buena, de los que fundaron el partido del pueblo, y también la de quienes
trabajaron para hundirla aunque, si bien la procesión marchaba
internamente, eran pocos, muy pocos, los
que creían que finalmente habría de dividirse. Hoy, 13 de septiembre, al
cumplirse el Aniversario 84 de haber sido fundada, le rendimos homenaje a una
organización que, además de fundar la democracia, le entregó buena obra a la
Venezuela en formación, recordando el pensamiento y la acción de José Enrique
Machado, que sí fue un comprobado demócrata.
El 28 de noviembre de 1959, con recién cumplidos 16
años de edad y procedente de San Tomé, campo petrolero del estado Anzoátegui,
llega a Mérida. Sus padres lo han enviado para inscribirse en la Universidad de
Los Andes, de donde egresa, con excelencia académica, graduado en Medicina. La
capital de las montañas altas era entonces la ciudad de los caballeros,
bucólica, con neblina en sus atardeceres, su gente educada, respetuosa,
trabajadora; de agradable clima, todavía celebrando el advenimiento de la libertad
que la había conseguido el pueblo de Venezuela entera el 23 de enero de 1958.
Terminada la carrera, debe retornar a la tierra de sus
mayores pero aquí lo atan, y muy fuerte, otros compromisos. Entre ellos, la
política pues, demócrata desde muchacho, es militante apasionado del partido
Acción Democrática, afortunada decisión que, desde 1965, le ha rendido a su
partido innegables resultados, que nadie niega, que todos aplauden. Incluso sus adversarios más tenaces
que le respetan y a la hora de los hechos, en el parlamento nacional o
regional, en la calle misma o en cualquier escenario le tienen como líder que
maneja bien la sindéresis, convencido que el razonamiento es el mejor camino
hacia el encuentro de soluciones, las más viables, convenientes y necesarias y
no la ofensa. La firmeza de pensamiento tiene en este venezolano, a un
representante de prestigio, que enorgullece al gremio médico, a su partido, a
la sociedad, sin discusión alguna.
Con solidez en su formación disciplinada y positiva,
vida honesta y muestras evidentes de ser un buen profesional y un buen
ciudadano, puede decirse que rápidamente José Enrique Machado Hurtado, Urólogo,
ingresa al reducido círculo de jóvenes que trabajan de manera ardua, con
respeto y obediencia a sus mayores, siguiéndoles sus pasos, en un ejercicio
profesional que día a día cobra y exige
mucha entrega y sacrificio.
En ese círculo, destaca y en pocos años figura entre
los mejores especialistas de Urología en Venezuela.. La academia se lo
reconoce, los organismos gremiales igualmente, como responsable si se quiere de
decenas de urólogos como Coordinador que es de la Residencia y Postgrado de
Urología de la muy ilustre Universidad de Los Andes.
Otro tanto ocurre dentro de las filas blancas. Es un
líder cierto, de prestigio comprobado, honesto en su accionar, libre de
ataduras, que le permite mirar de frente, decir verdades, criticar lo
necesario, urgir respuestas a quienes deban darlas; pelear con la palabra,
dentro y fuera de AD, la organización que mejor y mayor historia ha
protagonizado en el devenir político de la Venezuela de los últimos años de
vida republicana, representando la socialdemocracia como el verdadero partido
de masas, el segundo en toda Latinoamérica, después del APRA, peruano..
En ocasión del septuagésimo octavo aniversario de la
fundación de AD, hoy 13 de septiembre, se nos ha pedido realizar este foro con
una figura regional de ese partido, y hubo mayoría en señalar a José Enrique
Machado como el elegido, Fuimos a su consultorio y allí hablamos. Detrás
nuestro, en vitrina y muy bien organizados, una nutrida colección de
autos-miniatura, que sobrepasan los quinientos, de todo tipo, marca y colores,
que el entrevistado ha ido atesorando durante años. Un dato: de todos ellos,
apenas tres pertenecieron a sus hijos que, generosos y ya mayores, se los
donaron al padre, piezas que él muestra sin disimular orgullo.
Un glorioso pasado, un necesario renacer
-78 años cumple AD. A estas alturas de su historia,
defina usted cuál es el camino que su partido debe transitar en la terrible
situación que vive Venezuela.
-Rómulo Betancourt, el padre de la democracia en
Venezuela, el 13 de septiembre de 1941, en el mitin de El Nuevo Circo, de
Caracas, acto inaugural del partido,
dejó perfectamente en claro que AD nacía para hacer historia. Y la hizo.
Como movimiento revolucionario de izquierda, tenía desde ese momento
perfectamente definido su lugar en la lucha política policlasista de la
Venezuela de entonces. Ya había concentrado en su seno a los mejores que fue a
buscar en todos los cuatro puntos cardinales, para edificar, como en efecto
comenzó a hacerlo,, una patria emancipada, crear una economía propia, realizar
la transformación del medio social, poner en marcha las inmensas capacidades
productivas de la nación, superar el atraso cultural de grandes sectores de su
población, mejorar su nivel de vida, impulsar el desarrollo de la industria, de
la ganadería; modificar el sistema feudal de la propiedad rural, dignificar el
ejercicio honesto de la administración pública y ejercer plenamente la
soberanía popular.
-Una tarea de verdad encomiable.
-Sí, usted lo ha dicho. Generadora, además y así ha
sido probado fehacientemente, de inmensos, profundos y positivos resultados. AD
lideró, lo reconocen todos los historiadores y analistas honestos en su visión,
la modernidad de Venezuela. La condujo al encuentro del desarrollo, del
fortalecimiento y mejoramiento de su sociedad. ¿Quién puede negar, por ejemplo,
la tarea cumplida en materia de Educación, desde la escuelita en la aldea más
recóndita del páramo andino al aula universitaria?
-Muchos logros, en suma.
-Agreguemos la creación de las empresas básicas y las
infraestructuras principales en cuanto a vialidad se refiere; grandes
hospitales, liceos, universidades como la UDO, sin olvidar, por ejemplo, al
Guri y las demás represas. La nacionalización del hierro y del petróleo, pero
antes imponer el 50% de impuestos a las empresas petroleras extranjeras que
extraían y procesaban el crudo en el país. Además, la ratificación y el aumento
real de las libertades políticas; y lo que fue anhelo durante largos años,
grito, reclamo y lucha de millones de venezolanos: la reforma agraria. En fin,
AD ha sido un partido visionario, cuyos líderes llevados por el pueblo al
gobierno, responsablemente le cumplieron convirtiendo a Venezuela en un país de
paz política, paz social, paz laboral, con autonomía de poderes, punto de
grandes inversiones, generador de una mayor y mejor calidad de vida en todo
sentido. Nada de eso puede negarse. Imposible tan siquiera pretenderlo.
-Pero a su partido se le endilga el golpe de estado del
18 de octubre de 1945.
-Es cierto. Lo motivaron una serie de hechos que se
vivieron, en el campo político fundamentalmente, bajo el gobierno del
presidente Isaías Medina Angarita, que tenía como su candidato a la Presidencia
al diplomático Ángel Biaggini, entonces embajador de Venezuela ante los EE.UU, lo que no fue del agrado de
civiles y militares que querían cambios. Unos organizados por Rómulo Betancourt
y los otros por Marcos Evangelista Pérez Jiménez, decidieron destituir al
presidente e instalar una Junta Revolucionaria de Gobierno, que presidió
Betancourt. El suyo fue un gobierno, debe recordarse, muy difícil ya que le
correspondió suceder la dictadura gomecista y a dos gobiernos herederos del
Hombre de La Mulera, con profundos compromisos con el gomecismo residual, a
pesar de ciertos cambios que se produjeron durante el gobierno del general
Isaías Medina Angarita. La Junta convocó a elecciones que ganó AD con el
ilustre escritor Don Rómulo Gallegos el 17 de febrero de 1948. Gallegos impulsó
un gobierno de concordia y amplias garantías constitucionales, pero no fue
suficiente para satisfacer las apetencias militaristas que se tradujeron en el
golpe de estado dado el 24 de noviembre de 1948. Se impuso entonces la feroz
dictadura militar que durante diez tenebrosos y largos años sumió al pueblo
venezolano en desolación y muerte, hasta el glorioso 23 de enero de 1958,
cuando el pueblo derrocó al tirano y restableció la democracia, con el triunfo
electoral de Rómulo Betancourt como presidente electo
-Sin olvidar la Resistencia, que tuvo en AD un capítulo
fundamental, y muchos mártires, especialmente andinos, como el tachirense
Leonardo Ruiz Pineda…
-…y merideños como Alberto Carnevali, Antonio Pinto
Salinas, Wilfrido Omaña; perseguidos, prisioneros, torturados y exiliados.
Entre otros, Bernardo Aranguren, Edilberto Moreno, Rigoberto Henríquez Vera,
Gustavo López, Elpidio Brand, Edecio La Riva Araujo, Simón Alberto Consalvi.
J.J. Osuna Rodríguez, Tomás Carnevali, Víctor Olegario Carnevali, Ramón Vicente
Casanova, Jaime Dávila (padre), Miguel Eljure y Godofredo Grisolía. Y, todavía
presente entre nosotros, como ejemplo de liderazgo honesto como él y su
historia, valentía, decisión e inteligencia, nuestro apreciado Román Humberto
Zambrano, que acertadamente hoy conduce como Secretario General regional a
nuestro partido.
-¿Por qué AD, con tanta historia buena, llegó a la
situación de tal minusvalía que, al decir de analistas, fue la rendija por
donde se coló la revolución de Hugo Chávez?
-Como consecuencia del desgaste de los gobiernos
democráticos y errores cometidos en el ejercicio de los mismos, y a la mezquindad, miopía y odio político
hacia AD, alimentados por la avaricia del poder; grupos empresariales, dueños
de medios, que prefirieron y favorecieron el triunfo de Chávez por la
aspiración fracasada desde el principio, por ilusa e infantil, de ejercer el
poder detrás del trono. Craso error que ha llevado a Venezuela a la más
profunda crisis en todos los estamentos, que se haya vivido en nuestro país en
cualquier época, retrotrayéndose a etapas que creíamos ya superadas, donde el
odio, reitero, entre venezolanos, la corrupción, la impunidad, la destrucción
del operativo económico y de las instituciones, son entre otras las referencias
con que se conoce a nuestro país en el mundo.
-Usted nunca ha negado sentir que el recordado
presidente Carlos Andrés Pérez ha sido uno de los líderes latinoamericanos y
jefe de Estado de mayor valía. Usted así lo dice y lo sostiene.
-No lo niego. Reconozco en el presidente Pérez no sólo
su valentía, inteligencia y visión política, sino que sus mandatos fueron
cruciales y muy positivos para la democracia en el continente y para Venezuela
y su pueblo, sin discusión, Carlos Andrés Pérez, repito, visionario había
advertido que la asunción al poder de quienes intentaron primero por la vía de
la violencia llegar a Miraflores y tuvieron que utilizar a la democracia
finalmente para lograrlo, llevarían a nuestro país al desastre actual. Una advertencia
que pocos asimilaron en su momento, pero que hoy en día es una peligrosa y
lamentable realidad.
-¿Cómo cree usted que AD observa lo que al país le
acontece, y qué visualiza como solución a la dura crisis que el venezolano
sufre?
-Hoy por hoy AD ve con profunda preocupación la crisis
que el país atraviesa, y es por ello que la unidad reflejada con otros factores
políticos democráticos, que ha llevado a superar escollos y dificultades, deben
intensificarse, esforzándose cada día más la confianza y unión entre esas
fuerzas. Que prive, es necesario y urgente, el interés nacional por encima de
los intereses personales, políticos y mezquinos: donde se le hable con franqueza al pueblo y se le haga
entender que esta es una lucha de todos y que en la medida en que reforcemos y
acrecentamos nuestra presencia y solidaridad con quienes dirigen y asuman la
conducción de esta lucha, mayores serán las posibilidades de triunfo y el
retorno lo más pronto posible a la vida democrática. Pero con el pleno conocimiento
y aceptación en cuanto a que el simple cambio de gobierno esperado no implica
la solución inmediata a la profunda crisis que vivimos, y que debemos estar
preparados para los sacrificios necesarios que permitan la recuperación de
nuestro país en todos sus niveles.
-Está muy seguro en lo que afirma, pero ¿de verdad lo
cree posible? ¿Estaremos todos preparados? ¿Se cumplirán los pactos? ¿Serán
correctas las estrategias? AD esta vez se las juega todas.
-No podemos darnos el lujo de acuerdos soterrados o de
trastienda. Mire, soy una vez más franco y preciso, como siempre lo he sido. A
mi partido le he planteado en numerosas ocasiones una serie de propuestas,
algunas examinadas por la dirección nacional, en las cuales reitero que la
unidad debe ser, ahora, bastión inexpugnable, y que la democracia interna debe
prevalecer y ser vista como práctica común y corriente. Respaldo a la
dirigencia que nos lidera y, permíteme, Ángel Ciro, por intermedio de este
foro, que mucho te agradezco, felicitar a nuestro líder Henry Ramos Allup y a
Bernabé Gutiérrez, por el gran acto que se celebró hace días en Maracay, con
asistencia plena de todo el liderazgo local, municipal, regional y nacional del
partido, evidencia de la disposición de AD de retomar la calle y proseguir su
lucha a favor del regreso de la democracia y la libertad para Venezuela y los
venezolanos. De nuevo en las filas adecas resuena el “¡Adelante, a luchar
milicianos!” e izada nuestra blanca bandera monolíticamente unidos los adecos
seguimos defendiendo la libertad y la democracia, repito, hasta su consecución
definitiva. Y en cuanto a la participación de AD en la solución del conflicto
político, creemos firmemente en las elecciones presidenciales, porque el voto
es un derecho que debemos ejercer porque es el único instrumento capaz de
permitirle al pueblo, constitucionalmente, el anhelado cambio de gobierno.
-Según se lee y se aprecia actualmente, ya ese bloque
democrático tiene lista su candidatura, unitaria, de paso, en la persona de
Juan Guaidó. AD, por supuesto, está a la vanguardia de ese acuerdo. Al
respecto, usted ¿qué opina?
-Me alegro, asimismo, que AD, junto al resto de las
organizaciones políticas que componen el bloque democrático, hayan comprometido
su total apoyo a la ratificación de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea
Nacional y, por tanto, presidente encargado de la República.
-En AD, ¿la procesión va por dentro?
-AD es un gran partido, organizado, disciplinado, su
militancia es franca, solidaria. En AD existen dirigentes con mérito y
capacidad suficiente para asumir el reto inmediato del futuro. Si bien AD vio
disminuida su presencia en el respeto y aceptación del pueblo, hoy sentimos de
nuevo el calor humano en las calles a favor de nuestra organización, que
teníamos años sin percibir. No miento al precisar que se impone el reencuentro
con esa masa que en número importante se fue de AD buscando otros derroteros,
incluyendo el chavismo, pero que está volviendo, de manera creciente, a darnos
su confianza.
-Se le aprecia muy optimista. Doctor Machado.
-Más de medio siglo de política activa y productiva a
favor del pueblo, desde mi sitial de
militante y dirigente local, municipal, regional y nacional de AD, me permite
expresar lo que siento es una realidad que cada día adquiere mayor cuerpo. La
calle es el mejor escenario para comprobar mi afirmación. Desde luego, no
desconocemos que resulta necesario llegar, como al principio, al corazón de esa
gran masa mediante el trabajo permanente y de contacto; con la reestructuración
de nuestros cuadros dirigentes y la
revisión de nuestras tesis originarias adaptándolas al gran reto del siglo XXI,
que por sus avances tecnológicos, obliga a un pensamiento político acorde con
el mismo y dar paso a las nuevas generaciones políticas, las cuales deben tomar
el bastón de relevo, así como en un pasado lo recibimos nosotros. Ese optimismo
que usted me aprecia, Ángel Ciro, lo produce el ver aquí y en todas partes,
cómo AD de nuevo está creciendo, sobre la base, reitero, de mucho trabajo,
mucha mística, mucha experiencia y conocimientos. Esa es una verdad que no se
puede tapar, como al sol, con un dedo. Y, como Don Rómulo Betancourt, grito
satisfecho: “¡We will come back!”, que en criollo quiere decir ¡Regresaremos!