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SEMANA GRANDE – TERCER FESTEJO

Indulto de un gran toro de La Quinta

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Tarde histórica este miércoles en Bilbao, donde el inexpugnable presidente del palco presidencial, Matías González, concedió el indulto del ultimo astado de la tarde. Foto: BMF


«Tapabocas», sexto de corrida, pura estirpe Buendía, una máquina. Triunfo redondo de carácter e inteligencia de Borja Jiménez

BARQUERITO

Especial para VUELTA AL RUEDO

CASI DOS horas tardó en saltar el sexto toro de corrida, el cuarto de los cuatro de La Quinta de lidia ordinaria. Cárdenos y astifinos los cuatro. Más y mejor armado que ninguno ese último, que iba a merecer y conocer los honores del indulto. De nombre, Tapabocas. Poco más de 500 kilos, en el tipo ideal de la sangre Buendía, careto además de cárdeno, un armónico cromo, galopó de salida con excelente estilo y tomó el capote de Borja Jiménez por abajo. Alegre y codicioso. La prontitud inequívoca de la bravura. Lances limpios en línea, suaves. Solo dos picotazos medidos que apenas hicieron sangre. Lidia mínima. En los dos encuentros levantó el piquero la vara. Crudo, por tanto. Cite de largo y el toro galopó desde las rayas del sol a las de enfrente entero y franco al capote de Emilio de Justo en un notable y sucinto quite por chicuelinas ajustadas y abrochadas con media.

Y enseguida comenzó lo que iba a ser una fiesta en toda regla. Antes de que cundiera la petición plebiscitaria del indulto, el toro había cumplido una marca insuperable de treinta y pico embestidas por abajo, por las dos manos, con un ritmo acorde y regular fuera de lo común. Después del indulto todavía tuvo más de una docena de embestidas, que llegaron a parecer de rutina. De tanto abrirse, y en el tiempo muerto que medió entre la concesión presidencial y la vuelta de Borja Jiménez a la cara del toro para simular la muerte con la ayuda de madera y el puño, estuvo a punto de salirse distraído del carril. Además de bravo, fue, por la forma de repetir, toro de carril. Nobleza y fijeza se dieron por descontado. Una máquina.

La estrategia de la faena de Borja Jiménez fue clave: ni un regate al toro, ni un recorte, ni un enganchón siquiera. Tandas abundantes, las que el toro pedía, dos de cinco ligados en redondo para empezar, bien cosidos, rematada la segunda con el natural y el de pecho. Una tercera en circular más forzada porque de puro encelado no se despegaba el toro, que no fue ni celoso ni pegajoso, sino un puro querer. Por la mano izquierda vino una cuarta mucho más redonda que las previas: enganchado el toro por los flecos, el trazo a cámara lenta, y fue entonces cuando sonaron los primeros pitiditos que avisaban del indulto.

Luego de dos tandas más, soberbia la solución de una trincherilla del repertorio sevillano, ya se oyeron los reclamos del “¡No lo mates!”. Mientras el palco se lo pensaba, Borja se salió de las rayas y en el mismo aire en que venía estando volvió a cuajar con la zurda impecables muletazos larguísimos, Cuando asomó el pañuelo naranja hubo un clamor. Cuando el toro tomó dócil el camino de corrales, la ovación fue de gala. Y otra corrida para el matador y los ganaderos, padre e hijo, Álvaro y Pepe Conradi, en una vuelta memorable. El primer indulto en la historia de Bilbao.

A la historia pasó el resto de festejo. Los dos toros despuntados de Bohórquez que mató Guillermo Hermoso de Mendoza manaron demasiada sangre tras el primer rejón de castigo. El primero se aplomó y estuvo a punto de echarse. El cuarto se paró en seco. En galopes de costado con el famoso Berlín y en la clavadas a pitón contrario se vieron los mejores momentos. Un exceso de teatralidad.

El primero de los cuatro de La Quinta, encelado en el caballo de pica, noble pero apagadito, salió de reunión con la cara alta. Un trasteo plano y frío de Emilio de Justo solo encendido a última hora pisando el terreno del toro y provocándolo. Una buena estocada. El tercero, lindo caribello, descolgó de partida, cobró más de lo debido en el caballo y, el fuelle justo, se acabó parando, Trasteo despegado de Borja. Estocada sin puntilla. Más largo y más toro que los demás, el quinto, Golosito, de una de las reatas más ilustres y fiables de la casa -un toro Golosino, por cierto, indultado en Arles hace doce años-, fue el menos propicio de todos: embestidas regañadas al paso, tardo, pensándoselo, medios viajes. Más que faena un opaco forcejeo de Emilio de Justo. Y una excelente estocada.

Borja Jiménez: «Es una faena de las que uno sueña toda la vida»

Con el rostro aún iluminado por la emoción, Borja Jiménez valoró la faena que le ha cambiado la vida en Vista Alegre. “Ha sido una tarde muy especial. Desde que salió el toro supe que podía pasar algo grande. Tenía esa expresión, esa forma de moverse, de humillar, que te lo dice todo. Lo he sentido desde el primer muletazo, y cuando ves que el toro quiere, que va a más, solo queda dejarse el alma. Es una faena para el recuerdo, de las que uno sueña toda la vida”, confesó el sevillano al portal cultoro.com.

El torero quiso destacar la dimensión del toro de La Quinta, un ejemplar que ya es historia de Bilbao. “‘Tapaboca’ ha sido un toro extraordinario. Ha tenido bravura, clase, ritmo, todo. Y sobre todo, esa entrega hasta el final. No quería que se acabara la faena, y yo tampoco. Cuando un animal así te permite torear despacio, con pureza, lo único que piensas es en estar a su altura”, explicó.

Borja también quiso compartir su agradecimiento con la afición bilbaína, que jugó un papel fundamental en el indulto. “Ver la plaza en pie, pidiendo el indulto, fue algo indescriptible. Se me va a quedar grabado para siempre. Bilbao es una plaza de verdad, exigente, y que haya sucedido aquí lo hace aún más grande. Solo tengo palabras de agradecimiento. Hoy he tocado el cielo del toreo”, concluyó visiblemente emocionado.

Martínez Conradi: «Que el primer toro de la historia de Bilbao en ser indultado sea un toro de La Quinta es un orgullo por la ganadería y por el encaste» 

Visiblemente emocionado, Álvaro Martínez Conradi, ganadero de La Quinta, valoró el indulto de «Tapaboca» en Vista Alegre como un momento histórico para su casa ganadera y para el encaste Santa Coloma. “Es muy emotivo lo que ha pasado, por lo que significa Bilbao para el toreo. Que el primer toro de la historia de esta plaza en ser indultado sea un toro de La Quinta es algo que nos llena de orgullo y supone una enorme satisfacción para el encaste”, afirmó.

Sobre el comportamiento del animal, el ganadero destacó su bravura y clase desde el primer momento. “El toro ha sido muy bravo de salida, muy definido, con transmisión, clase, entrega, fijeza y mucha prontitud. Ha permitido hacer el toreo por abajo y Borja ha estado enorme con él. Todos los adjetivos que podamos poner los ha tenido el toro. Esa es mi sensación”, señaló. Conradi subrayó también la emoción creciente de la lidia: “La plaza lo ha vivido así porque el toro ha ido a más en una faena larga y vibrante. Ha sido muy emocionante”.

FICHA DEL FESTEJO

 

Dos toros despuntados de Fermín Bohórquez y cuatro de La Quinta (Álvaro Martínez Conradi). Indultado Tapabocas, el sexto de La Quinta.

 

Guillermo Hermoso de Mendoza, ovación y oreja.

Emilio de Justo, aplausos en los dos.

Borja Jiménez, aplausos y máximos trofeos simbólicos tras el indulto del sexto.

 

Bilbao. 3ª de las Corridas Generales. Templado, soleado. 4.500 almas. Dos horas y cuarto de función.





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