Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 01:49 am
La misión de los nuncios apostólicos,
como pastores y diplomáticos, conocedores de los tejidos internos de la
realidad en cada país, en los que se hacen presentes como promotores de los
intereses del Reino de la paz y la justicia presente, resulta compleja y a la
vez fecunda.
A lo largo de su presencia en Venezuela,
como decanos del cuerpo diplomático, han testimoniado con sus vidas y misión,
ardor misionero, valoración y esfuerzo en construir puentes de encuentro y
dialogo. Sin olvidar el contacto directo con las comunidades, con las que han
compartido gozos, esperanzas y sus profundas y sencillas manifestaciones de
piedad popular. Pero, sobre todo haciendo resonar la palabra de esperanza y la
cercanía paternal del Santo Padre en esta tierra de gracia, que venera con
profunda gratitud al sucesor de Pedro.
Nuestra Mérida serrana ha sido bendecida
al recibir en numerosas ocasiones a los representantes pontificios; algunos
registrados en las memorias del Archivo Arqudiocesano, otras veces por la
memoria de la gente sencilla que les recuerda con afecto y gratitud. Entre
ellos, Monseñor Felipe Cortesi, Nuncio en nuestro país entre 1921-1926. Por relatos
orales se conoce que recorrió la carretera trasandina hasta tierras tachirenses
de San Antonio. A nuestra Mérida llegó el 26 de agosto de 1926, según consta en
la Sección 45B “Libros Varios” de nuestro Archivo Arquidiocesano. Con gesto de fina
cortesía y gran reverencia por parte de nuestro primer Arzobispo Monseñor Antonio
Ramón Silva, reza así el acta: “hizo su primera visita el Excelentísimo e Ilustrísimo
Señor Dr. Felipe Cortesi, Nuncio Apostólico en Venezuela; y en este acto tomó asiento
en el venerable “canapé” del Obispo de Jericó, al lado del Excelentísimo Señor
Arzobispo de Mérida, Doctor Antonio Ramón Silva, quien dispuso que el nombre
del Excmo Sr. Cortesi se grabe también en dicho mueble para perpetua memoria,
en honor del Ilustre huésped se tocaron por breves instantes las campanas
milenarias del museo”.
Testimonios orales revelan que en
tiempos del Arzobispo constructor Monseñor Acacio Chacón Guerra nos visitó el
entonces Nuncio, Monseñor Fernando Cento (1926-1936). Igualmente, para
conmemorar las bodas de plata Episcopales del Arzobispo Chacón, visitó a Mérida
el Episcopado Nacional, en compañía del Señor Nuncio Monseñor Armando Lombardi (1950-1954).
En las páginas del boletín del archivo se reseña su visita a las comunidades de
Ejido, Santa Cruz de Mora y Tovar, la capital del del Valle del Mocotíes, que igualmente
fue visitada por su sucesor Monseñor Sergio Pignedoli en 1954.
Otra de las inolvidables páginas
eclesiales de la Mérida serrana fue sin duda, la visita y Conferencia de los
Obispos venezolanos reunidos en San Javier del Valle en 1957, junto al
representante del Papa Monseñor Rafael Forni. Un año después regresa para
oficiar la consagración episcopal de Monseñor José Rafael Pulido Méndez, en la
Catedral, aún sin terminar.
El recordado Embajador de la Santa Sede
en Venezuela Monseñor Luigi Dadaglio (1960-1967), asistió nuestra capital con
motivo de los ochenta años de vida del Patriarca de los Andes Monseñor Acacio
Chacón Guerra.
Para octubre de 1969, el representante
de su Santidad, Pablo VI, Monseñor Felice Pirozzi (1967-1970), concurre a la
sede arzobispal merideña, para la toma de posesión del cuarto Arzobispo,
Monseñor Ángel Pérez Cisneros. Tres años
después, en septiembre de 1972, el Nuncio Monseñor Antonio del Giudice
(1970-1974), presidió la consagración del nuevo Obispo de San Fernando de Apure,
Monseñor Roberto Dávila.
En dos oportunidades se hizo presente en
Mérida el italiano Giovanni Mariani (1975-1978), la primera en 1976, para
unirse a los festejos de las bodas de oro episcopales de monseñor Chacón y un
año después con motivo del bicentenario de la erección de la Diócesis de
Mérida.
Al tomar posesión nuestro quinto
arzobispo, en septiembre de 1979, el venerado Monseñor Miguel Antonio Salas,
nos visitó el representante Pontificio, Monseñor Ubaldo Calabresi (1978-1981). Regresó
en 1980 para la consagración episcopal del recién designado obispo de Calabozo Monseñor
Helimenes Rojo.
Monseñor Luciano Storero (1981-1990). Fue
el nuncio delegado para conferir el palio arzobispal a Monseñor Salas en junio
de 1982. Retorna a Mérida en plena misión nacional preparatoria a la visita del
Romano Pontífice en noviembre de 1984. Participó también de la memorable visita
de San Juan Pablo II en enero de 1985. Y un año después viene a Mérida a unirse
a los festejos por las bodas de plata episcopales de Monseñor Salas.
El inolvidable Monseñor Oriano Quilici
(1990-1997), estuvo en Mérida en tres ocasiones. En 1990 para elevar a Basílica
Menor nuestra hermosa Catedral. Al año siguiente, en diciembre de 1991, para la
toma de posesión del Sexto Arzobispo Monseñor Baltazar Porras y, un año después,
se convirtió en el primer Nuncio Apostólico en visitar los apartados Pueblos del
Sur. Fecundo fue su paso por El Morro, Aricagua y Canaguá. En mi recuerdo de
seminarista menor tuve la gracia de recibirlo en mi pueblo, dejando una siembra
fructuosa de vocaciones y reimpulso misionero. También visitó el Santuario San
Buenaventura de Ejido y la Iglesia de San Miguel de El Llano.
Le siguió Monseñor Leonardo Sandri
(1997-2000). Recorrió Mérida en tres oportunidades, la primera en mayo de 1999
para la fiesta de San Isidro Labrador en Timotes, con 150 yuntas de bueyes. Primer
representante papal en subir a nuestro sistema teleférico, estación Loma
Redonda, desde donde contempló la ciudad puesta en lo alto de un monte. La
segunda a finales de diciembre de ese mismo año para acompañar la tradicional
fiesta de San Benito de Palermo en el páramo merideño en Timotes y Chachopo,
y al año la festividad de Santa Lucía de
Timotes.
De gran valoración positiva el paso
profético por nuestra patria de Monseñor André Dupuy (2000-2005), en momentos
de vientos huracanados en la relación Iglesia-Estado. Dejó su impronta de
mediador de paz y respeto por la Institucionalidad, visitó Mérida en dos
ocasiones llevando su mensaje de esperanza a la población de Timotes.
Con motivo de celebrarse en Mérida el
Congreso Internacional Centenario del Archivo Arqudiocesano del 5 al 11 de
noviembre de 2005 nos visitó Monseñor Giacinto Berloco (2005-2009). Recibiendo
reconocimientos de la Gobernación del Estado y Alcaldía del Libertador. Volvió
en otras dos ocasiones. Se hizo presente en el páramo merideño para presidir
las festividades más importantes en Timotes y para presidir la fiesta del Santo
Cristo de Aricagua, donde le acompañaron los tovareños Monseñor Luis Márquez
Molina y su amigo Nilson Guerra Zambrano.
El hasta hace poco Secretario de Estado
del Vaticano y Cardenal Elector en el reciente cónclave, Su Eminencia Pietro
Parolin (2009-2013), demostró su admiración y afecto por nuestra gente sencilla,
con récord de visitas a nuestra Arquidiócesis. En tres ocasiones solo en el año
2010, en enero para presidir los actos conmemorativos a los 25 años de la
Visita de San Juan Pablo II a Mérida, participando también de la paradura del
Niño del palacio Arzobispal. En el seminario confirió el ministerio del
acolitado a tres seminaristas, presidió en La Hechicera y en el valle del
Chama. La segunda para el día de San Isidro Labrador en Timotes, el 15 de mayo
y el 29 de diciembre para presidir san Benito del Palermo en el páramo. Retorna a Mérida el 13 de diciembre de 2011
para la festividad patronal de Timotes, Santa Lucía. Culminando su última
visita en 2013, el 24 de mayo para el aniversario de la elevación a Basílica en
Timotes y el 26 de mayo para con la consagración del Templo Parroquial de
Santiago Apóstol de La Punta en Mérida.
Con motivo de celebrarse en Mérida los
30 años de la visita de san Juan Pablo II, nos visitó el 28 de enero de 2015 el
querido Nuncio Aldo Giordano (2013-2021). para presidir la solemne eucaristía.
Asimismo, visitó el Palacio, Archivo y Museo arquidiocesanos, el Centro de Pastoral
y la Catedral, junto a la Universidad y la Gobernación del Estado. Al salir a
la plaza Bolívar bendijo nuevamente el Araguaney que sembró Juan Pablo II. Y se
trasladó a la aldea Capaz y el pueblito de Jají, siendo recibido con gran
fervor y alegría por su gente. En una segunda oportunidad, septiembre de 2015,
dedicó su visita al Valle del Mocoties para presidir en Tovar la solemnidad de
Nuestra Señora de Regla, y por tercera vez regresa a Mérida, en 2018, para
presidir en Bailadores la solemnidad de Nuestra Señora de Candelaria. La cuarta ocasión estuvo marcada por los
actos festivos para recibir a nuestro Arzobispo Cardenal Porras Cardozo, el 3
de diciembre de 2016. Su última visita a nuestras montañas andinas fue a
Mucuchíes en ocasión de la fiesta de San Isidro Labrador.
En el año jubilar de la esperanza
nuestra Iglesia merideña se alegra al recibir desde el 16 al 19 de junio de
este año, a su Excelencia Monseñor Alberto Ortega Martín, actual Nuncio de su
Santidad en Venezuela. Damos gracias por este servicio al que san Juan Pablo II
llamó: “la diplomacia del Evangelio”. Junto al llamado del Papa León XIV al
cuerpo diplomático: “Su presencia hoy es un don,
que permite renovar la aspiración de la Iglesia de alcanzar y abrazar a cada
pueblo y a cada persona de esta tierra, deseosa y necesitada de verdad, de
justicia y de paz”. Bienvenido Señor Nuncio!
Mérida, 16 de junio de 2025.