Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 05:09 am
Hoy se habla en muchos círculos, especialmente
juveniles, sobre la virginidad, el sexo prematrimonial, castidad, celibato, en pocas
palabras: todo lo relacionado a abstenerse de relaciones sexuales, fuera del
matrimonio, como algo obsoleto, pasado de moda o represión por parte de la
Iglesia. En las sucesivas entregas me dedicaré a tratar estos temas, iniciando
por ¿qué tan importante es llegar virgen al matrimonio, para ambos
contrayentes?
Empezaré por la virginidad, según la Biblia: La
virginidad es un tema que se encuentra en varias partes de la Biblia, tanto en
el Antiguo como en el Nuevo Testamento: Aparecen las primeras referencias en
cuanto a su importancia en los libros llamados “sapienciales”, en este caso el
Eclesiástico. Al aparecer en los libros sapienciales es obvio que nos está
diciendo que es algo sabio según Dios, por lo tanto, virtuoso, y aquí se
presenta asociada a honra familiar.
“Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja
el sueño la inquietud por ella. En su juventud, miedo a que se le pase la edad,
si está casada, a que sea aborrecida. ¿Tienes hijas? Cuida su virginidad, no
seas demasiado indulgente con ellas. Casa a tu hija y habrás arreglado un
importante asunto, pero entrégasela a un hombre inteligente. ¿Tienes una mujer
según tu corazón? No te separes de ella. Pero no confíes en la que ves con
malos ojos. Honra a tu padre con todo tu corazón; no olvides nunca que tu madre
sufrió por ti. Acuérdate que por ellos tu naciste: ¿qué les darás por todo lo
que te dieron? (Eclesiástico 7, 24-28).
Cabe resaltar que, si se continúa la lectura de los versículos, (cosa
que no hicimos aquí por cuestiones de espacio) se introduce
el respeto a las autoridades religiosas, con lo cual, en el contexto, se asocia
también a honra a, padres, familia y Dios.
La siguiente referencia bíblica aparece en el mismo
libro y parece redundar en lo mismo, aunque resalta otros aspectos:
“Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja
el sueño la inquietud por ella. En su juventud, miedo a que se le pase la edad,
si está casada, a que sea aborrecida. Cuando virgen, no sea mancillada y en la
casa paterna quede encinta. Cuando casada, a que sea infiel, cohabitando, a que
sea estéril. Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te
haga la irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos en el
pueblo, y ante el vulgo espeso te avergüence” (Eclesiástico 42,
9-11).
Otras enseñanzas que aparecen:
1. Valor del Voto de Virginidad: En 1
Corintios 7, el apóstol
Pablo habla sobre el valor de vivir en virginidad o celibato para dedicarse
completamente a la obra de Dios. Él menciona que cada uno tiene su propio don,
y algunos están llamados al matrimonio, mientras que otros al celibato (1
Corintios 7, 24-34, principalmente. Profundizaremos sobre este tema en otra
entrega).
2. La Virginidad de María: En el Nuevo
Testamento, la Virgen María es un símbolo especial de virginidad. En Lucas 1,
26-38,
el ángel Gabriel le anuncia que concebiría por obra del Espíritu Santo,
indicando su virginidad y su rol como la Madre de Dios. La Iglesia Católica ve
en María un modelo de pureza y dedicación total a Dios.
3. La Importancia de la Pureza: La Biblia también
habla sobre la importancia de mantener la pureza en relaciones sexuales. En
Hebreos 13, 4 se dice:
"Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los
fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios." Esto enfatiza el respeto
hacia la sexualidad y la importancia de las relaciones maritales.
4. Consejos sobre las Relaciones: En Proverbios 4,
23 se
dice: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la
vida." Esto se puede aplicar a la idea de mantener la virginidad y la
pureza en las relaciones, valorando la vida espiritual y emocional.
El mensaje bíblico subraya la importancia de la
virginidad como una forma de consagración y dedicación a Dios, así como el
respeto a la dignidad de la persona y las relaciones amorosas dentro del marco
del matrimonio. Falta profundizar sobre qué dice el apóstol san Pablo en 1
Corintios 7, 24-34
En sucesivas entregas profundizaremos el tema. Dios
con nosotros.