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La universidad autónoma: su pasado, su presente y su futuro. Una mirada a la ULA por Lester Rodríguez Herrera

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Lester Rodríguez Herrera


Hoy 29 de marzo, la Casa de las Letras de Fray Juan Ramos de Lora, que pasó a ser el Seminario Tridentino de San Buenaventura, luego se transformó en La Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros y posteriormente en La Universidad de Mérida y finalmente, en "La Universidad de Los Andes", está cumpliendo 240 años. Debo significar que esa creación de Ramos de Lora fue similar a un parto de mellizos porque el Seminario todavía existe. Larga vida a ambas instituciones que han proporcionado grandes aportes para los Merideños y para el país. 

Con esta aclaración comenzaré a hurgar y a recordar quienes fuimos, quienes somos actualmente, y quienes seremos en el futuro inmediato, o a mediano plazo, porque a largo plazo haremos lo que siempre hemos hecho: nos sacudimos el barro, el polvo y las malas vibras, y seguiremos adelante con la ayuda de los Merideños y de los buenos hijos que con seguridad existen, y con los que nacerán.

El pasado, el presente y el futuro de la universidad venezolana con la mirada puesta en la nuestra

La universidad autónoma del pasado hasta hace por lo menos unos diez años se caracterizaba por:

- Poseer una planta profesoral bien formada en universidades nacionales e internacionales, que cumplían cabalmente con las funciones de docencia, investigación y extensión, lo hacían con entrega, pasión, devoción, espíritu universitario y con el cumplimiento estricto de sus obligaciones de permanencia en los inviolables espacios universitarios, eran bien pagados, tenían buena seguridad social y grandes oportunidades para continuar con su obligatoria formación.

- Los empleados universitarios gozaban de los mismos beneficios que tenían los profesores, y se preocupaban por su formación continua y por realizar sus actividades con eficiencia y responsabilidad.

- Los estudiantes universitarios, venidos de todo el país, gozaban de buenas becas, transporte, comedor, infraestructura educativa, laboratorios, residencias estudiantiles, bibliotecas, seguridad médica y llegaban con muchas ganas de formarse porque sus referentes, los profesores, les impartían una formación profesional de calidad y como ciudadanos, y su título universitario tenía reconocimiento social, era un pasaporte expedito para salir de la pobreza.

- Las autoridades centrales y los decanos eran electos al final de cumplir cada período por la comunidad universitaria que evaluaba sus planes y programas, para con las facultades y para la universidad como un todo. 

- El ejercicio del poder era democrático, descentralizado, y respetuoso de las normas, procedimientos internos y externos, y de las leyes de la república. También se preocuparon por aumentar sustancialmente el patrimonio de la universidad.

Este trinomio formado por profesores, estudiantes y trabajadores más el recto proceder de sus autoridades, lograron el prestigio de las diferentes universidades, llegando la ULA a ocupar el primer lugar en Venezuela, el 17 en America Latina y el 83 a nivel mundial. Una gran universidad sin duda alguna.

La universidad de hoy

La universidad pública venezolana, y particularmente la ULA, ha venido perdiendo espacios importantes en la comunidad universitaria nacional y mundial, producto fundamentalmente de las políticas universitarias o ausencias de ellas, del gobierno nacional, de las ejecutorias prolongadas de las distintas autoridades tanto a nivel central  como en las distintas facultades, que carecen de planes y programas para el fortalecimiento de las facultades y el de la institución, y en la forma autocrática de dirección universitaria del gobierno central. 

Esta mortal combinación ha contribuido a:

- La deserción estudiantil, profesoral, y de trabajadores que han emigrado, o deben buscar uno o varios trabajos para poder subsistir. Los salarios no se aumentan desde hace más de tres años y actualmente son miserables y vergonzosos.

- El envejecimiento y deterioro de su planta física y de sus laboratorios 

- El ausentismo laboral de profesores y trabajadores 

- La des institucionalizacion de la universidad

- El manejo político de la universidad que esta dejando de ser una institución del saber, del encuentro y del pensamiento crítico, para parecerse cada dia más a un partido político. 

- La aparición de universidades importantes del gobierno que compiten en forma desleal y con ventajismo con las universidades autónomas. La universidad de los hidrocarburos y la Fernández Morán son un buen ejemplo.

Este cuadro tétrico ha afectado sin duda alguna a nuestra universidad que dejó de ser una universidad de calidad, dinamizadora de la economía merideña, de lugar de encuentro del saber y del pensamiento crítico, para irse disipando, difuminado, de manera constante sin que a ninguno de los grupos responsables parezca importarles y reconozcan y corrijan sus errores.

La universidad del futuro

Siento vientos frios y veo sombras negras a corto o mediano plazo para esta institución,  debido a que sus sepultureros principales: los autócratas centrales, los autócratas del gobierno universitario local y los autócratas de la oposición mayoritaria,  aún gozan de buena salud. Este grupo de autócratas: comen bien, viven bien, duermen bien y hasta salen de vacaciones dentro y fuera del país. Pareciera que existen dos universidades, la del común y la de los "vivos" con la complacencia y la anuencia del Ministerio de Educación Universitaria que permite la violación del marco jurídico vigente.

Dios salve a la universidad de los enemigos de afuera, y de sus malos hijos de adentro. Como siempre ha sucedido, *Renaceremos y nos reformaremos. Mientras, felices 240 años.* 

Léster Rodríguez Herrera 
En los 240 años de la ULA y en mis 73 años de existencia.




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