Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:31 am
“La cultura de una nación reside en el corazón y el alma de su
gente”
Mahatma Gandhi
Desde ayer los violines no dejan de sonar con notas de dolor mayor sobre un mismo cauce: entre lo popular y lo académico para despedir al unísono a Doña Gloria Pargas de Gutiérrez: la dama de oro de la cultura merideña, que supo cómo primera dama del Estado durante el mandato de su compañero de toda la vida Orlando Gutiérrez impulsar y llevar a su máxima expresión el arte popular desde la Fundación Casa de la Cultura Juan Félix Sánchez, institución que ayudó a fundar y presidió hasta convertirla de la mano de Tirso Meléndez y Corrado Canto Pacheco en la embajada de las inquietudes de los creadores que desde sus montañas mágicas eran unos perfectos desconocidos.
Por los amplios salones de la solariega casona aún resuena el eco de la voz cantante de Juan Félix Sánchez, Don Luis Zambrano, Carmen Delia Bencomo, Carlos Contramaestre y Jesús Manuel Briceño Guerrero. Igualmente pervive el recuerdo de las exposiciones Botellas al mar del artista yaracuyano Domingo Antonio Gutiérrez, la de Viacrucis y Tiempos de Héroes del Maestro colombiano José Antonio Bonilla y las tallas de tamaño natural de los hermanos Erazo: Gonzalo y Orlando, en especial su nacimiento en gran formato. Aunque algunos renegados quieran negarlo, la Casa de Cultura fue el crisol de la Mérida capital cultural de Venezuela hasta que manos de gobernantes incultos pretendieron desaparecerla. La luz provechosa difícilmente se puede ocultar y menos con un trapo rojo.
Un buen día de 1988, inspirados en lo que ocurrió en Jají con el Maestro Maurice Hasson y que fue recogido por el filósofo Jonuel Brigue en un texto sin par y en reconocimiento a la labor desarrollada durante veinte años por Radio Occidente con los Encuentros de Música Campesina y Canciones de Protesta se presentaron en Tovar para convertir al violín en protagonista de un Festival con influencia nacional que marcó época hasta que decidieron que lo mejor era tovareñizarlo, sin saber que sería la muerte súbita del encuentro bianual... que cayó en las peores manos: sectarias e inexpertas, dejando mudos a violinistas y violineros como sabiamente los llamó el Don Mariano Picón Salas. Esa es la historia. Tanto esfuerzo para nada. Ahora se impone en honor a Doña Gloria Pargas de Gutiérrez y a Tirso Meléndez rescatarlo de las garras que lo tienen secuestrado para que de nuevo los violines conviertan a Tovar en el epicentro cultural de Venezuela.
Era admirable ver a Doña Gloria Pargas de Gutiérrez liderando ese equipo que copaba la plaza de Bolívar de Tovar, reuniendo a más de 150 músicos venidos de lo largo y ancho del país, hasta de los EEUU "Los Cortarieles" dejaron escuchar sus notas musicales.
Doña Gloria Pargas de Gutiérrez venia de Barquisimeto la capital musical de Venezuela y su contacto con los campesinos merideños por su condición de funcionaria del Instituto Agraria Nacional (IAN) hicieron posible despertar esa sensibilidad que la convirtió en protectora, promotora y propulsora del arte popular en todas sus manifestaciones, era una mujer como decimos los andinos “con tabaco en la vejiga”, echada palante, incansable, siempre pendiente de un nuevo amanecer en su Patria, ya que por razones personales se fue al Norte sin dejar de pensar en el Sur, hoy lamentamos su desaparición física y aplaudimos su legado.
A su esposo el buen amigo Orlando Gutiérrez, a sus tres Marías,
familiares y amigos del arte vaya nuestra palabra de solidaridad en tan difícil
momento, rogamos por su descanso eterno que Dios seguramente le tendrá un buen
destino como promotora cultural innata y demócrata cabal. ¡Que viva Doña Gloria Pargas de Gutiérrez! y ¡Arriba corazones! No lloremos su muerte, festejemos su vida
fructífera y sus aportes a la cultura popular venezolana. No hay que llorar la
muerte de un camino, lo que no debemos es olvidar a los caminantes que lo
trajinaron como ciudadanas comprometidas con sus ideales y Doña Gloria fue una
de ellas.
Néstor Abad Sánchez
La Abadía, marzo 14, 2025