¿A 80 años de la liberación de Auschwitz habrá aprendido la humanidad? por Froilán Barrios
¿A 80 años de la liberación de Auschwitz habrá aprendido la humanidad? por Froilán Barrios
El mes de enero del año 1945 fue el inicio del jaque mate que acabaría con el sueño macabro de Hitler de instaurar el Tercer Reich milenario, que tan solo duró 12 años y terminó pulverizado por la ofensiva de los ejércitos de las fuerzas aliadas desde el oeste, entre tanto avanzaba el ejército de la URSS por el este, en la carrera por llegar primero a Berlín.
En el seno del alto mando aliado había conocimiento de los planes de exterminio nazi, de lo que tuvieron las primeras pruebas en el verano de 1944, con los campos de concentración que había en territorio de Polonia, en Treblinka, Majdanec, Belzec, Sobibor, los cuales fueron rápidamente desmontados por los nazis para no dejar ninguna evidencia de la masacre contra el pueblo judío y otras minorías étnicas.
En enero de 1945, los soviéticos liberaron Auschwitz, el campo de exterminio y concentración más grande. Al percatarse de que los nazis habían forzado a la mayoría de los prisioneros de ese campo a las marchas de la muerte, apresuraron su entrada y pudieron encontrar vivos solamente a algunos miles de prisioneros hambrientos. Había abundante evidencia del exterminio masivo ocurrido en ese lugar, los alemanes habían destrozado la mayoría de los depósitos, pero se encontraron las pertenencias de las víctimas. En los meses siguientes liberaron otros en los Países Bálticos y en Polonia, para finalmente, luego de la rendición de Alemania, liberar los campos principales de Stutthof, Sachsenhausen y Ravensbrueck.
Las fuerzas americanas liberaron el 11 de abril de 1945 el campo de concentración de Buchenwald, cerca de Weimar, Alemania. El día de la liberación, una organización de resistencia de prisioneros tomó control de Buchenwald para prevenir atrocidades por parte de los guardias en retirada. Así, también las fuerzas americanas liberaron más de 20.000 prisioneros en Buchenwald, conjuntamente con los campos principales de Dora-Mittelbau, Flossenbürg, Dachau y Mauthausen.
Por otra parte, las fuerzas británicas liberaron campos en Alemania del Norte, incluyendo Neuengamme y Bergen-Belsen. A mediados de abril de 1945, entraron al campo de concentración de Bergen-Belsen, cerca de Celle, y hallaron vivos a alrededor de 60.000 prisioneros, pero la mayoría en condición crítica por una epidemia de tifus. Más de 10.000 murieron de malnutrición o enfermedad a las pocas semanas de la liberación.
Las fuerzas aliadas fueron testigos de escenas inenarrables como pilas de cadáveres sin enterrar. Había que exponer al mundo las atrocidades de los nazis. Los prisioneros que sobrevivieron parecían esqueletos a causa de los trabajos forzados y la falta de nutrición adecuada. Su estado crítico era un peligro constante. Muchos de los campos tuvieron que ser quemados para prevenir epidemias.
En resumen, «la solución final”-así era llamada por los jerarcas del Tercer Reich- significó el asesinato de más de 6 millones de judíos y otras 4 millones de personas pertenecientes a otras etnias (eslavos, romaníes, serbios). Todo esto en el contexto de un conflicto en el que se calcula murieron entre 40 y 100 millones de personas.
El 80 aniversario de la liberación de Auschwitz fue conmemorado el pasado lunes 27 de enero en el antiguo campo de exterminio, con una ceremonia que puede considerarse el último acto al que podrán asistir los sobrevivientes de avanzada edad, quienes viajaron desde las diferentes partes del planeta donde residen actualmente.
Todo este sacrificio humano conocido como el Holocausto resiente en la actualidad el resurgimiento de fuerzas políticas en diferentes partes del mundo que se identifican con el nazismo, como es el caso de la agrupación alemana AFD, el Frente Nacional en Francia, Vox en España, Chega en Portugal, que en nombre del surgimiento de una internacional de la ultraderecha resaltan la discriminación étnica de los inmigrantes y de la existencia de una raza superior.
Así también el resurgimiento de conflictos étnicos en diferentes partes del mundo, en los que el odio racial es el principal componente de la discriminación, tales son los casos de la invasión rusa a Ucrania, la persecución de los rojinyas en Myanmar, el trabajo esclavo y la reeducación de los uigures en la China de Xi Jinping.
En referencia al conflicto del Medio Oriente, la organización terrorista Hamás presume de victoria sobre Israel, cuando la masacre perpetrada el 7 de octubre de 2023 que significó la muerte de 1.500 judíos derivó en una guerra que ha generado la muerte de más de 40.000 palestinos y miles de libaneses, convertidos por Hamás y Hezbolá en escudos humanos con base en su objetivo funesto de la desaparición del Estado de Israel.
Es evidente que el martirio de decenas de millones de seres humanos ocasionado por el Holocausto no ha sido suficiente para que los gobiernos del mundo entero asuman como prioridad detener la sangría generada por el odio racial, trazado también como un estigma para el siglo XXI.
En definitiva, la humanidad no debe olvidar la ofrenda de las víctimas del Holocausto, pues el avance del desarrollo humano centrado en alcanzar el bienestar para todos los pueblos del planeta se concreta en el respeto a la paz y la convivencia de todos.