Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:18 am
El paso
de disidentes de las Farc hacia Venezuela a fin de incorporarse a la
explotación de la minería ilegal, que se inicara aproximadamente por el año 2018,
ha comenzado a fructificar una realidad
funesta sobremanera, por la zona del Catatumbo, área de Tibu, Departamento
Norte de Santander en Catatumbo colombiano, contiguo a la frontera con
Venezuela por los mcpios Perijá (estado Zulia) y colón,
estado Táchira), que nos separa de Colombia por el Parque Nacional Sierra de Perijá, en
disputa por control territorial donde se halla el Golán venezolano, pico
Manatará a unos 3730 m de altitud (Ojer, IDEFV,1976), que la guerra acedia por
conflicto territorial –ruta de narcotráfico, contrabando de metales, piedras
preciosas y otros recursos de valor en los mercados informales para sustento de
la lucha armada por ahuyentar ofensivamente, la influencia o poderío
norteamericanos en ambas naciones. Principalmente, de Venezuela ante alguna
intervención de la USAF y el US Army contra Maduro. Ahí está el núcleo de todo
ese conflicto; ya de vieja data, declarado y formalizado desde la masacre de
Cararabo (2/1995); luego, la minería
ilegal en los estados Bolívar y Amazonas. Estrategia que el régimen pretende
camuflar mediante un seudoproyecto denominado Arco Minero del Orinoco (AMO), que
no es otra cosa sino el pláset a disidentes Farc con patente de corso a objeto
de que cumplan su cometido.
Y, es
así como ahora tal estrategia ha originado una crisis humanitaria que arroja
casi unos 40 mil desplazados hacia Venezuela, problemática a la cual ambos
gobiernos deben abocarse en virtud de la problemática social que está en
ciernes puesto que están huyendo a Cúcuta y San Antonio del Táchira, adonde sus
necesidades si se desatienden quizá pdrían desembocar en pillaje y otras
acciones vandálicas.