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“Elecciones en Venezuela desde el diario el Vigilante” por Padre Edduar Molina

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“Elecciones en Venezuela desde el diario el Vigilante” por Padre Edduar Molina


Estamos a las puertas de un trascendental proceso electoral venezolano es por ello que, en la CXXII Asamblea Ordinaria Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, nuestros Pastores han iluminado este acontecimiento desde la fe, con el mensaje que lleva por título “Caminar juntos con esperanza”, publicado el pasado 11 de julio, en donde se nos invitó a tomar en serio “la participación libre, consciente y responsable en estas elecciones, pues son de gran importancia para diseñar un futuro con esperanza y construir un país de progreso, paz, justicia y libertad. Sólo venciendo el abstencionismo y la apatía política, podremos avanzar en la reconstrucción del país”, aseguran los Obispos venezolanos.

 

La importancia del voto en Venezuela está reflejada desde el mismo inicio de la República. Son varias las experiencias de sufragios, las más connotadas a partir de 1958 con el inicio de la llamada era democrática el pueblo elige a su Presidente y en 1989 las elecciones a nivel regional.

 

A lo largo de las históricas páginas del decano de la prensa merideña “El Vigilante”, nos encontramos con destacados análisis políticos, denuncias, resultados, personajes y la cotidianidad de las distintas jornadas electorales que han acompañado los gobiernos de turno en nuestra patria.

 

Así tenemos, el 2 de diciembre de 1988 el llamado de la mitra merideña “A votar sin odios y sin ver enemigos: Como Pastores de esta Iglesia merideña nos permitimos invitar a todos a ejercer el deber y el derecho del voto con una bien madurada reflexión. Que no sea la pasión, sino la razón y la conciencia las que dirijan nuestras manos al depositar el voto, dicen los jefes de la Iglesia merideña en su mensaje pastoral… Por tanto: a tomar plena conciencia del acto trascendental que vamos a realizar. Que lo hagamos pensando en la Patria, escogiendo a quien pueda gobernarnos mejor, en quien pueda regir con mayor acierto los destinos de la República en las circunstancias difíciles que vive el país. Y que después del cuatro de diciembre, olvidemos las diferencias para unirnos en procura de una patria mejor”, destacó este rotativo en 1988.

 

El domingo 4 de diciembre de 1983 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela, junto a la renovación del Poder Legislativo, la editorial de este día no deja de ser actual: “Ahora todo depende de ti ¿lo has pensado?... Estamos cansados de oír la excusa de que no hay dinero para nada, menos para obras en barrios o comunidades. ¿De dónde sale el dinero de la campaña? Es muy difícil que a estas alturas del proceso podamos tener la cabeza suficientemente fría, como para tratar de ser objetivos. Hay que intentarlo. Debemos estar conscientes para dar el voto. Sea por el que sea, que por lo menos estemos claros y no nos dejemos, simplemente, llevar por la corriente publicitaria o emotiva. Hemos oído en estos últimos tiempos hablar con insistencia del voto cruzado, voto nulo o abstención, o cosas como perder el voto, o darte tu voto al ganador. No podemos en estas pocas líneas hablar de cada una de esas expresiones. Solo quisiéramos destacar el deber que como cristianos tenemos de no dejarnos influir por expresiones que fabrican los partidos, que los que les interesa es ganar elecciones, para apropiarse de una "gran botija" que es Venezuela, repartirse su contenido sin importar para eso mentir, engañar y derrochar el dinero ya escaso… Las elecciones no son la lotería. Para decidir hay que pensar con cuales personas gobernaría, el favorecido por nosotros, cuál de todos reúne las mayores cualidades… Tenemos una responsabilidad en nuestras manos. Nuestra decisión puede acercar o alejar el Reinado de Dios por el que todos queremos trabajar”, precisaba el editorial de aquella edición de 1983, día de elecciones.

 

Y en otra de sus páginas agregaba: “puesta de jugadores al azar, a la suerte en esta sexta elección presidencial desde 1958 que es verdadero carnaval en el cual botan toneladas de papel, hacen correr ríos de tinta de imprenta. Muestra ahora predicciones de triunfo y derrota ajena en próximas elecciones del domingo 4 de diciembre, 1983”, también lo resaltaba la pluma pujante de aquel diario de la Arquidiócesis de Mérida, fundado en 1924.

 

El domingo 3 de diciembre de 1978, otro sufragio electoral presidencial, llenó la prensa regional, en conjunto se celebraron las elecciones parlamentarias. El Decano de la Prensa Merideña titulaba en su editorial: "Pilares de la democracia son los que no malgastan, despilfarran, derrochan centenares de millones de bolívares en campaña por radio, prensa y televisión… volvamos a los pilares de la "democracia" establecida en 1958 con el espíritu del 23 de enero… Que nada ni nadie podrá alterar el resultado electoral, por lo tanto, el pueblo venezolano tiene absoluta seguridad de que su voluntad será respetada y su decisión ante las urnas será el único factor decisivo para la conducción del país en los próximos cinco años”.

 

En las elecciones generales de 1973, el Vigilante Católico, colocaba en su portada: “Nada ni Nadie Alterará el Resultado Electoral: A decir verdad, esta insistente reiteración referida al respeto ante los resultados electorales no obedece a ningún temor específico, al contrario, más bien se trata de la correcta utilización de un elemento psicológico delante de la comunidad nacional para reafirmar la madurez y vigor de la democracia que tenemos y que de nuevo es sometida a una prueba crucial… A veces, cuando la diferencia del vencedor es mínima o muy pequeña pueden surgir algunas dificultades en sectores apasionados de los partidos, sobre todo si había ahondado en convicción prematura de triunfo”.

 

Hace pocos días celebramos la fiesta de Santiago Apóstol, en el Evangelio encontramos que su victoria fue desde la cruz y el servicio. la única posibilidad para una transición de poder, dice el padre Arturo Sosa, superior de los Jesuitas, es escuchar las heridas de la gente, entrar en diálogo con ellas, partir de la realidad y hasta encaramarse en la Cruz para mirar desde la Cruz. Que no olvidemos hoy que el camino apenas comienza, que solo unidos podemos avanzar en la construcción del Reino de la paz, el amor y la justicia.

 

Mérida, 28 de julio de 2024





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