Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:45 am
La arrogancia, el
abuso, la soberbia, el despilfarro, la corrupción, la presión permanente, el
hambre , la pobreza, la mentira, la precariedad, la manipulación, la
humillación incesante y el control social que ejercen , desarrollan y practican
todos los líderes del oficialismo encabezado por el candidato Nicolás Maduro,
han establecido una ruptura total, visible, tangible e irreconciliable de
la sociedad venezolana con el modelo fracasado, inhumano, revolucionario y
socialista que ilusoria y forzadamente pretende dar continuidad a la agonía,
desmantelamiento y destrucción de una nación, secuestrada, asfixiada,
devastada, dividida y saqueada sin misericordia por más de dos décadas.
El fenómeno
político avasallante, sin precedentes, encarnado por María Corina
Machado, sustentado en el innegable respaldo popular y general del país, creo
una crisis y desestabilización estructural y emocional en los cimientos de la
revolución bolivariana que en su momento, como una maldición , llego para
dar inicio a una era trágica para la historia de Venezuela y que hoy por sus
escasos resultados, abusos e injusticias vive su peor momento y se prepara para
recibir una derrota contundente, impulsada por la vía electoral pese a
las circunstancias de ventajismo obsceno , manipulación y control del sistema
electoral y la crisis global del estamento político partidista en Venezuela
,tanto del degradado y desgastado oficialismo como de la oposición esta última
vulnerable, disminuida, desarticulada, judicializada que en sus diferentes
vertientes o grupúsculos toman aire, pactando con el gobierno de turno o
medrando en las orillas del oportunismo ante el fuerte rechazo plenamente
identificado, donde los venezolanos se declaran anti partidos y entregan su
esperanza a la dirigencia emergente que ha dado muestras claras de compromiso,
respeto y cohesión con lo que esperan más de 30 millones de venezolanos, que en
líneas generales anhelan y quieren ser corresponsables y protagonistas del
cambio, la transformación, la depuración , la correcta aplicación de la
justicia y una reforma profunda del estado que erradique la corrupción y la
desigualdad, re institucionalice el país, fomente y consolide la
descentralización para darle bienestar a las familias venezolanas y poder
a las regiones de acuerdo a sus potencialidades, librando así a la nación
del nocivo centralismo y la blinden contra el comunismo pervertido y la
izquierda populista y degenerada, que hace estragos en Venezuela y el mundo.
Las familias
fragmentadas, vulneradas por las políticas fallidas de Chávez y su heredero
Nicolás Maduro se han manifestado contundente, sostenida y progresivamente en
impulsar, respaldar y consolidar un cambio aportando sus esfuerzos en torno a
lo que representa el sentimiento y liderazgo de María Corina Machado y Edmundo
González quienes junto al pueblo venezolano en la calle, acertadamente han
sorteado y vencido todos los obstáculos que ha puesto su adversario y la
institucionalidad que maneja y controla a su antojo y satisface
vergonzosamente todos sus caprichos.
Un presidente que
aspiraba reelegirse por la fuerza y la intimidación, que se rodea de militares
y policías para en teoría impactar y pretender potenciar su figura de esa
manera, finalmente da un mensaje revestido de debilidad, inseguridad y a
la vez de exacerbado autoritarismo, de mayor entrega al militarismo
desnaturalizado y desnacionalizado que desplazó al civilismo en el ejercicio de
la función pública, no precisamente para bien, que obviamente mostrando este
escenario promete en el fondo un control férreo de mayor grado, que superaría
el hasta ahora conocido, hacia el futuro en un supuesto negado de ganar las
elecciones. Cosa que nadie quiere, la mayoría de los venezolanos rechaza
y que contraviene el texto constitucional mil veces violentado por la
revolución desdibujada y engañosa de la que todos ellos forman parte.
El candidato
también presidente que abierta y públicamente se expresa inadecuadamente
frente al país, con expresiones y ofertas efímeras, estrafalarias y en el mayor
de los casos incumplibles, sin medir las consecuencias y contraviniendo
todas las y normas formas que debe guardar un primer mandatario que se respete
y respete a la población que pretende cautivar se puede considerar que perdió
la perspectiva, reconoce su desgobierno y está tirando los restos.
,
Un candidato
que dice que ama a los venezolanos pero los maltrata bajo un esquema de
control social severo y los priva de sus derechos constitucionales, que
los igualó a todos en la pobreza y los despojó de su bienestar y oportunidades
de progresar, sin ninguna política salarial y de beneficios acertada,
lógicamente no goza de popularidad y mucho menos de respaldo o alguna
consideración.
Luego de más de una
década de ejercicio del poder del Madurismo, basado en echarle la culpa a
otros, en especial al imperio norteamericano, todos antagónicos a quienes han
invadido nuestro territorio como los cubanos, chinos rusos, turcos ,
fuerzas irregulares entre otros, la mentira y la indolencia cabalga en
todos los poderes públicos, todos tolerantes y permisivos con el autoritarismo
a todas luces entreguista que ha jugado en contra de los intereses del país y
en beneficio de una nueva clase social y política, donde todos sus integrantes
se convertidos en los máximos exponentes y promotores de los antivalores,
enemigos de la democracia y carceleros de un pueblo hoy decidido a
liberarse del yugo del mal.
Cada ciudadanos sin
importar su edad , todos llevan una profunda herida, marcada y dejada por la
revolución y en este momento electoral cada venezolano habilitado para votar,
consiente y nacionalista, pasara su factura, para por fin reivindicarse
en unidad nacional, luego de sufrir, padecer y aguantar tanto daño
infringido por quienes se adueñaron del país, maltrataron y desmoralizaron a su
población y obligaron a millones a migrar forzados ante el futuro incierto que
se vive y siente con Maduro y el socialismo retrogrado en el poder.
Edmundo González y
María Corina Machado representan el antagonismo al madurismo su oferta
electoral se basa en lograr el reencuentro entre los venezolanos, la
atención urgente a la crisis humanitaria que está arraigada y enquistada en la
población y se ha intentado invisibilizar por la irresponsabilidad de
quienes la crearon, fomentaron y sostienen de manera inhumana y hoy gracias a
Dios y el esfuerzo de todos, están de salida del poder y la conducción del país.
Quien pueda leer
esta líneas lo estará haciendo a pocas horas del día de la libertad, el 28 de
julio del año 2024. Tantos años de carencias y violaciones de derechos,
muertes de venezolanos buscando la libertad , de centenares de presos
políticos, miles de hombres y mujeres con sus familias en el exilio ,
injusticias cometidas por la revolución en detrimento de los venezolanos,
degradación de nuestra historia republicana, saqueo de nuestras riquezas y
tantas cosas de las cuales hemos sido víctimas todos los venezolanos y
que nos llevaría miles de páginas para describirlas tenemos el deber de agotar
todas nuestras fuerzas con nuestro empeño en que la elección del nuevo
presidente que será Edmundo González Urrutia sea un éxito rotundo, inviolable,
innegable, impostergable, invulnerable, incuestionable y contundente pese al
ventajismo y las adversidades que sabemos que vamos a vivir
No permitamos que
la manipulación, la presión y la desinformación nos saquen del foco de
atención. Todos a votar temprano y masivamente. Un día de cola, participación
activa y colaboración en cualquier área involucrada en este proceso
electoral, dedicado a la libertad de Venezuela, de la cual todos formamos
parte, con la seguridad que nos libraremos del mal que nos agobia y donde
convertiremos en historia la trágica y falsa era revolucionaria. Bien vale la
pena ser protagonista de este relevante hecho histórico, que marcará pauta y se
convertirá en ejemplo para otras regiones que padecen y pueden hacer lo mismo.
Parece mentira esta realidad que estamos viviendo, producto de la unidad
ciudadana y que ya tenemos en puerta y en las manos de cada uno de nosotros.
Todas las circunstancias principalmente el declive, desgaste,
resquebrajamiento, desmoralización y desmotivación de las también
afectadas y víctimas fuerzas revolucionarias, sumadas a la voluntad
inquebrantable del oprimido pueblo venezolano, quienes con tiempo
asumieron este compromiso con renovada fe y esperanza. Como un
hecho inédito ambas tendencias en pugna histórica y permanente han
venido convergiendo para darle respuesta al país de manera directa o indirecta,
con conocimiento de causa o simplemente aportando por omisión, teniendo claro
que 6 años más de Maduro en el poder, sería un error imperdonable para quienes
tiene la posibilidad de salir de él y lo que representa.
Los ojos del mundo
están puestos en Venezuela y su proceso electoral presidencial las
encuestadoras nacionales , regionales e internacionales dan como ganador por
amplia ventaja e inalcanzable ventaja a Edmundo González y pese a los discursos
del candidato oficialista y sus colaboradores que subestiman la realidad ,
Maduro finalmente imposibilitado de ganar las elecciones reconocerá el
resultado que ya se tiene desde hace meses y que todos lo conocen incluyendo la
comunidad internacional, pero que se hará oficial por el anuncio del
cuestionado ente rector siempre considerado como apéndice del chavismo.
Todo lo planificado
estratégicamente por el oficialismo no ha surtido un efecto importante entre
sus disminuidos seguidores y mucho menos en el electorado global del país y sus
pretensiones conocidas por sus actuaciones arbitrarias no podrán
finalmente materializarse y les corresponderá asumir su derrota para alivianar
la carga que representa las ya incalculables acusaciones y señalamientos que
pesan sobre ellos en el país y en otras regiones del mundo.
Vamos a ganar. Los primero que conocerán el Hasta el final, consigna de María Corina Machado, son los oficialistas, que el 28 de julio verán llegar al final, la inefable y casi extinta revolución bolivariana que objetivamente no cumplió los objetivos planteados y tendrán que pasar, por ahora o quizás para siempre a la oposición.