Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:17 am
ZABALA DE LA
SERNA
@zabaladelaserna
Diario EL MUNDO
de Madrid
Fue un dispendio
sideral el marcador de la tarde que acabó con Roca Rey y Tomás Rufo a hombros
con cinco orejas, tres y dos, respectivamente. Y una más para Miguel Ángel
Perera, que les pudo acompañar. Evidentemente no anula el abultado botín todos
los méritos, que el amable lector multiplicará como los panes y los peces a
tenor de la gigantesca bolsa. Nada resultó como cabría deducir. Y así la seria,
armada y cinqueña corrida de Fuente Ymbro tampoco piense usted que respondió a
la corrida del siglo: más fondo físico que verdadero fondo bravo, sobradamente
preparada, pero no con la entrega de tirar hacia delante. Claro, que a Ricardo
Gallardo ni a soñar que le hubieran puesto. Hubo toros obedientes que
prometieron más de lo que dieron -sobre todo n la primera mitad-, y otros más
costosos que ni siquiera. Pero aquello se movió, el personal lo pasó bien y la
sensación de apoteosis flotó en el ambiente como etílico vapor. Presidió a caño
abierto Nuria Medina Santos (PSN-PSOE), a quien los toreros sumarán en sus altares.
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Conviene contar
que el triunfo de Roca Rey, aunque sostenga el cetro sanferminero, no se
asemejó a aquellos rotundos e incontestables que marcaron Pamplona hace años
como su feudo. Cosa que ya habrán puesto en claro. Y pesar de eso a las 19.13
ya había puesto la plaza a cantar «¡Peruuú, Perú, Peruuuú!». De rodillas
clavado en los medios, explotaron los pases cambiados por la espalda, el toro
atacando desde lejos, la emotividad a flor de piel. Cuando el peruano se
levantó, sin una zapatilla, y abrochó con un pase mirando a los tendidos
arrebatados, estallaron los cánticos. Aquella movilidad del toro no venía
acompañada de verdaderos fondo, ritmo y entrega: salía más bien con su
imponente testa por alto. Toro pasador, vivo de entrada.
RR le pegó pases a
derechas e izquierdas con el mérito de sacarlos limpios. Por la velocidad y por
el testarazo. Cuando el fuenteymbro acusó el gasto, y Roca sintió que no calaba
arriba, introdujo unas luquecinas como prólogo del arrimón. Al lío, que se
dice. Volteada la situación, con la plaza bebiendo los vientos por él, otra vez
el Perú en los cánticos, agarró una estocada feroz, perdiendo el engaño en el
embroque. El efecto lisérgico desató la doble petición y afectó a la
presidencia, que concedió las orejas.
El dispendio
continuaría luego en beneficio de Tomás Rufo, que se llevó otras dos del tirón
tras enterrar el acero hasta los gavilanes, también en un volapié tan voraz
como el del peruano, tropezados uno y otro por los pitones. En realidad, Rufo
había dibujado un notable puñado de naturales, concentradas en dos caras
series, como núcleo argumental de la faena. El toro venía con buena condición
pero le faltaba vida y empuje. TR enganchó bien a la gente en principio y final
de faena -de rodillas y por manoletinas correspondientemente-; se amontonó a
veces con la mano derecha cuando la embestida no se salía de la muleta; y
rectificó un error de terrenos cuando se dejó ir el toro cerca de la querencia
de chiqueros. Que fue de donde se lo sacó para despenarlo en los medios. Como
el fuenteymbro, sostuvo la intención de querer hacerlo todo bien.
Había abierto la
tarde un toro con el trapío concentrado por delante, escurrido por detrás, el
más bajo de los seis (no me pareció la corrida en general tan baja como anunciaban).
No le sobraba nada por dentro, preciso el poder, contada la raza. Lo anunció
todo pronto, ese punto paradito; la fijeza y la bondad también. Miguel Ángel
Perera interpretó a la perfección aquello. No lo castigó en el caballo, y
estructuró una faena de impecable trato y administración, encelándolo pero no
exigiéndole. Desde la apertura en bandera, por una y otra mano, el temple como nexo,
la ligazón como viga maestra, el peso de la plomada y la largura del muletazo.
La embestida decía poco, esto es cierto, pues sin apretarla faltaba el subidón.
MAP lo halló al acortar la distancia y pisar el acelerador con lo suyo, el
dominio en un adoquín. Todo lo apuntado se fue al garete con media estocada
baja. Una verdadera pena porque hubiera significado acompañar a sus compañeros
con el trofeo que se trabajó con el imponente cuarto.
La corrida fue
otra -sumó un grado más costoso- a partir de entonces. Perera se aplicó en la
difícil tarea de enjaretar aquello. Lo que alcanzó a conseguir con la mano
izquierda en profusa labor. Un espadazo -atravesado pero eficaz- le entregó la
oreja. Otra cayó en el esportón de Roca Rey por un contundente volapié. La
faena fue muy trabada y acabó en un arrimón con un torazo de más movilidad que
entrega, falto de humillación. Y por esas alturas también anduvo el último, en
las antípodas del que abrió plaza, tan despegado del suelo y deslucido. Diría
que el que más. Rufo no volvió la cara pero sacó poco en limpio con su tesonero
afán. Se encasquilló con el acero antes de despedirse por la puerta del
encierro con Roca Rey. Tan contentos como la gente. Feliz espejismo de orejas y
toros.
FICHA
DEL FESTEJO
Toros
de FUENTE YMBRO; todos cinqueños; serios y muy armados; de más fondo
físico que bravo; obedientes más costosos los tres últimos.
MIGUEL
ÁNGEL PERERA,
de verde esmeralda y oro. Media estocada caída (saludos); estocada. Aviso
(oreja).
ROCA
REY, de
rioja y oro. Espadazo (dos orejas); estocada (oreja y petición).
TOMÁS RUFO, de azul marino y oro. Estocada (dos orejas); pinchazo, estocada perpendicular, estocada corta baja y dos descabellos. Aviso (silencio).
MONUMENTAL
DE PAMPLONA.
Miércoles, 10 de julio de 2024. Sexta de feria. Lleno de «no hay billetes».