Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:14 am
Ya es una constante: en todos los análisis y encuestas, dentro y fuera del país, los expertos dan por seguro el triunfo de la democracia frente al socialismo. Esa es una realidad que asusta, desespera y hace cometer, error tras error, a los más altos dirigentes rojos, comenzando por su abanderado presidencial y ya es, nadie lo duda, una verdad indestructible. En todos los sectores, especialmente –y ahí está el detalle, como hablando en serio dijo el recordado Cantinflas- la intención de voto está alineada a favor de Edmundo González Urrutia quien, con María Corina Machado liderando su campaña, muy bien representa y conduce el gigantesco movimiento de cambio que obtendrá la victoria el esperado por todos 28-J.
Lo aseguran, además, líderes políticos, ex presidentes y, se sabe, connotados miembros de organizaciones latinoamericanas y europeas. La feliz coincidencia igualmente se da en los barrios y en la Venezuela de adentro, es decir en caseríos, aldeas, pueblos y ciudades de nuestra geografía. Ese es el grito, que pregona la derrota del mal, y debe decirse no lo genera un triunfalismo irresponsable, sino la certeza ya irreductiblemente bien posicionada en el corazón popular. Evidencia claramente que será el bien el que obtendrá un resultado demoledor, en votos, que le permitirá al país el gran cambio que la ciudadanía toda espera con el mayor de sus anhelos.
Sucede, desde ya, de este modo, porque una inmensa mayoría de venezolanos no aguantan más, no soportan más, ni quieren más la permanencia en el poder del régimen que busca reelegirse. Sencillamente porque la saben culpable de haber desbarrancado a la nación. De haber implantado la represión como respuesta a las demandas populares. Igual el irrespeto a la Constitución y leyes de la república. Sin olvidar que, a lo macho, ha asaltado y violado la independencia de los poderes públicos. Un régimen que usa y abusa al Estado a su conveniencia. Un Tribunal Supremo de Justicia, que es su bufete particular. Una Fiscalía que no lo fiscaliza sino que le esconde sus garrafales errores, donde son notorios los delitos. Una Defensoría del Pueblo que se limita a no decir nada y, cuando habla, es para favorecer, en exclusiva, a la autoridad y nunca al denunciante. Y, por supuesto, una Contraloría que está pendiente solo de controlar al opositor y nunca al gobernante.
La abismal diferencia, que la advierte todo el mundo, es la natural respuesta de las tres cuartas partes de la población venezolana que demuestra el frontal rechazo a quienes la han desgobernado en las últimas décadas. Un régimen que quiso, pero no pudo y ya no podrá, socializar todo a la brava, sin querer aceptar que Venezuela es, en esencia, democrática. En fin, una revolución que desechó lo bueno que en el país había para imponer lo malo. Y no hay una explicación que sustente como regular, siquiera, el descalabro al que han llevado a la república.
No lo decimos nosotros, sí el Centro de Políticas y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG UCAB). Tan prestigioso instituto de pensadores, de venezolanos altamente comprometidos con el presente y futuro nacional, en su más reciente estudio “Desafiando el poder desde las bases comunitarias”, analiza lo que está ocurriendo, en cuanto a la situación política actual y coinciden en estimar una brecha de tres millones de votos a favor de la oposición para los comicios del 28 de Julio.
En el balance, presentado por Benigno Alarcón, Director del organismo ucabista y la participación de Mirla Pérez, representante del Centro de Investigaciones Populares Alejandro Moreno, se precisan observaciones muy importantes. Hay toda una explicación, por lo demás acertada, sobre lo que ocurre y advierten lo que habría de ocurrir. En apretado resumen, señalan que “quien tiene el control es Diosdado Cabello”, y “catalogándolo como “títere” expresan que “no sienten que sea Maduro el que esté liderando el proceso”. Indican que “hay un vacío de liderazgo nacional” dentro del régimen”. Asimismo, "ha perdido apoyo político y competitividad electoral, se nota el desmantelamiento de la maquinaria electoral”, y todavía dentro del Psuv. “Chávez sigue siendo el líder a quien nadie en el oficialismo ha podido sustituir”.
En cuanto a la represión, en el balance se lee que “las tendencias represivas, fuerza armada y cuerpos policiales tienen niveles bajos de legitimidad, llegando a confundirse con el gobierno, es decir, la gente los percibe como lo mismo y el desprestigio de uno arrolla al otro. El alto mando militar tiene el costo muy alto de tolerancia a un cambio político, porque buena parte de las investigaciones abiertas afectan a actores de la élite militar, por ejemplo, la Corte Penal Internacional”..
Vistas las cosas así, crece el respaldo popular a favor de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. El primero será electo presidente, y a ella el pueblo le reafirmará como la líder de la nueva Venezuela. Es una verdad arrolladora, cual avalancha, que se reafirma y cada vez se escucha venir más fuerte por todo el medio de la calle, imparable, indestructible e irrebatible.
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