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DECIMOTERCERA CORRIDA – FERIA DE ABRIL

Escribano llena la Maestranza, El Fandi encuentra su hueco y Esaú trajina a un miura

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Fotos: Arjona – Pagés.


La corrida de Miura vino con el marchamo de la casa: galgueña y lustrosa, desarrollando sentido y poniendo a prueba a la terna. *** Esaú Fernández cortó una oreja en una Maestranza que se había llenado para presencia el regreso de Manuel Escribano tras su hazaña con los victorinos

JESÚS BAYORT

Diario ABC de Sevilla

 

Tenía este cierre del ciclo taurino de la Maestranza un guiño al pasado, un recuerdo a los trenes abarrotados de gente del campo que desembarcaban por unas horas en la capital para conocer el recinto ferial y presenciar la miurada. Fueron los tendidos de sol los que, como antaño, primero se agotaron. Algunas entradas quedaron en sombra. El sentido popular, contra la semana elitista. La hazaña de Manuel Escribano con los victorinos fue, por encima de la leyenda miureña, el impulso de una corrida que también parecía tradición presenciarla casi en la intimidad. Y rápido estalló la ovación: con El Fandi y Esaú, convidados de la fiesta, aplaudiendo desde las tablas; con los tendidos en pie; y con el homenajeado, capote en mano, sin perder su sonrisa. Y una vez cumplimentados los honores, el toro salió por la misma puerta para todos. Una corrida con el marchamo de la casa: galgueña y lustrosa, con varios toros de nota, dentro de las esperadas complicaciones de la legendaria ganadería.

Una «voluminosa hernia discal» impidió el año pasado que 'El Fandi' cumpliera con su gesto en la Maestranza. Que se agravó este invierno, entero en el dique seco. Había algo de inactividad en sus formas y de vacilación en su planteamiento –«La importancia de llamarse Ernesto», que decía aquella crónica ante el temor de quienes escuchan el apellido Miura–. De todos modos, y sin entenderse con ese bravo y manejable primero y tras desgastarse con el rabioso cuarto, nos dejó la sensación de haber encontrado su hueco, el suplemento de interés que falta en su carrera.

Con casi veinticinco años de alternativa, los tercios de banderillas y la facilidad capotera ya son insuficientes. Y ante esa circunstancia, fue un gusto ver cómo resolvía las complicaciones en las salidas de sus toros –los dos a portagayola–, compartiendo tercios con Manuel Escribano y fajándose con la muleta. Hazañoso, el cárdeno coletero primero, salió humillando y con brío. Entre nervios, casi tropieza al colocarlo en suerte. ¿El Fandi tropezando? Lo que hace el apellido Miura. Hubiera sido un espectáculo ver cómo iba de largo al caballo. Con la muleta, el planteamiento no pareció el más indicado: abriendo demasiado al pitón contrario, para soportar la vencida final. No tardó en ir a por la espada.

Una portagayola casi abortada fue la del cuarto –Tejón–, dormido en su salida, con El Fandi dando un lance en lugar de una larga. Fue brillante el recibo, con el capote muerto en la cara del toro, sobre los pies hasta los medios. Y sudó como no se recordaba haberlo visto sudar con un toro. Un esfuerzo titánico con este Tejón, que se revolvía como una pantera, que desarrollaba sentido. Tras una buena estocada, le pidieron la oreja.

También se quedó sin orejas Manuel Escribano, el protagonista de la tarde. La plaza se encogió cuando Papelero, el segundo, salió distraído de chiqueros como aquel primer victorino. Y nuevamente tragando saliva el torero, arrodillado frente al verdugo, a su merced. Que nadie supo explicar cómo consiguió escapar, casi sin pasar del lance el miura. Un desconcierto de capotes se remató con el toro, nunca mejor dicho, rematando o estampándose contra un burladero. Que se repuso, con Escribano desafiando al público entre lances a media altura. Más miureño que el primero, tenía un son pastueño y un estilo sin humillar. Se tragó el péndulo, como las series por la diestra en línea, sin molestarlo, siempre punteando en su salida. Más vencido por el lado izquierdo.

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Dormido se llamaba el quinto, nunca un nombre estuvo tan acertado. Así salió el toro, sin encelar, también duro a portagayola. Se vio ahí el gran tercio de varas del ciclo. Sin exageraciones, picando en el sitio y manejando con soltura el caballo. Se llama Juan Peña y merece todos los premios de la feria. Le brindó a la Banda Tejera, que no le tocó frente a un toro sin estilo, sin entrega y con peligro sordo. Poco pudo hacer.

Y el triunfador –numérico, porque ya matar esta corrida fue un triunfo para los tres– fue Esaú Fernández, que trajinó a su manera al codicioso tercero. Fue extraordinaria y determinante la lidia de Antonio Chacón, también de premio, entre el desconcierto de sus compañeros en banderillas. Charrán traía buen tranco, aunque se dormía en la muleta y topaba en su final. Con el toque seco y el paso adelante lo metió en su canasto Esaú, que conectó con unos tendidos que querían fiesta. Y el de Camas se la dio, a ellos y al toro. Lo mató en el sitio, aunque algo tendida, antes de dar con su oreja la vuelta al ruedo más larga del ciclo. Pegado a las tablas, recogiendo cuantos caramelos y estampitas le daban. Como el niño que pide cera a los nazarenos. Su carisma es innegable. Peor lo pasó con el sexto, con el que no se dio coba.

Concluyó el ciclo abrileño con grandes momentos ganaderos y artísticos, aunque nada igualó la cumbre de Morante y Ligerito del 2023. Por lo tanto, el trono seguirá estando en La Puebla del Río. Como ya apuntamos durante algunas crónicas pasadas, el verdadero triunfador de la temporada es Ramón Valencia: siete carteles de 'no hay billetes' de los quince festejos organizados, con tres tardes más rozando el aforo completo y, como mínimo, media entrada en los festejos inaugurales. Ha conseguido el empresario convertir la Feria de Abril en un auténtico acontecimiento social, por el que se enhebran aficionados y variados visitantes.

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FICHA DEL FESTEJO

 

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 21 de abril de 2024. Decimoquinta del abono. Casi lleno. Presidió Fernando Fernández-Figueroa.

 

Se lidiaron toros de Miura, galgueños y lustrosos en su tipo, con la dificultad esperada; 1º, bravo y manejable; 2º, pastueño, sin entrega y sin humillación; 3º, bravo y exigente; 4º, rabioso; 5º, sin entrega y con peligro sordo; 6º, orientado.

 

David Fandila 'El Fandi', de azul marino y oro. Más de media algo caída y agarrada y descabello (ovación); estocada (vuelta al ruedo).

Manuel Escribano, de blanco y oro con flores rojas bordadas. Estocada defectuosa (ovación); media tendida (ovación).

Esaú Fernández, de azul marino y oro. Estocada tendida (oreja); media (silencio).

 

ENTRE BARERRAS │ Esaú Fernández: «Necesitaba esta oreja en Sevilla porque llevo mucho pasado»

Esaú Fernández fue el único torero de la última corrida de la feria taurina de Sevilla, la de los Miura, que pudo cortar una oreja, aunque sus compañeros de terna, Manuel Escribano y El Fandi, estuvieron muy cerca de alcanzar también este trofeo. El diestro camero explicó que «ha habido que apretar mucho porque el toro no me ha regalado nada. Me emociono porque llevo mucho pasado y Sevilla lo merece todo y ha estado impecable conmigo». En el segundo de su lote, que cerró la corrida, Esaú Fernández no pudo completar su triunfo, aunque lo intentó en todo momento. Los toros no ayudaron a los toreros, que lo dieron todo para triunfar. «El último de mi lote no tenía nada, el saludo con el capote y ya está. Yo quería redondear la tarde pero ha sido imposible. Ha merecido la pena venir aquí y me voy muy feliz de haber podido demostrar lo que quiero con ese primer toro que nadie veía. Mucha gente no me ha visto torear como yo sé pero espero que pronto lo pueda ver todo el mundo. Aquí con un Miura lo ha visto toda España»

Tanto Escribano como El Fandi merecieron mejor suerte y haber cortado alguna oreja. Con toros muy difíciles, al primero le privó del apéndice su mala suerte con la espada. «No me han ayudado nada los toros, había que tirar de brazo porque no llegaba y no han humillado nunca. Al primero le he hecho pases buenos y me ha dado coraje no matarlo bien porque habría logrado la oreja. En el segundo de mi lote el toro ha sido muy complicado y no transmitía el peligro que tenía y lo dificultoso que era. Lo intenté por los dos pitones pero no hubo manera porque el Miura tiene lo que tiene«, dijo Escribano, que venía tocado físicamente por la última cornada, aunque lo dio todo en la plaza y demostró su maestría con las banderillas.

El Fandi, que también venía con problemas físicos, hizo alarde de su pericia con los palos al alimón con Escribano y recibió igualmente en la puerta de toriles a sus dos astados. También pudo haber ganado la oreja con el segundo de su lote, pero el presidente consideró insuficiente la petición de una parte significativa del público, aunque dio la vuelta al ruedo. «Sabía que era un día muy importante para mí y lo he intentado de todas las maneras porque los toros no han regalado nada. Creo que al presidente no le hubiera costado nada sacar el pañuelo pero estoy contento con el cariño del público de Sevilla». / Diario ABC de Sevilla





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