Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:59 pm
Este Sábado de Gloria, en 2024, recuerdo que en
el Concejo de Zea diserté sobre el Centro Social 19 de abril, fundado hacía ya
90 años. Entonces, en 2014, dije: “el 6 de octubre a la cabeza de 10 mil
hombres y bajo fiero temporal, Castro entra a Caracas (..) con saldo de 4 mil
muertos y 2.600 heridos (..) En la época entra al país la pareja de elbanos
José Antonio Adriani Barzalini y María Caterina Mazzei Marchani. Él de 25 años
y ella de 19, desposados ese 6 de octubre en su patria natal”.
También
en Zea, 2 años antes, tuve el privilegio de hablar como Orador de Orden en
memoria de Alberto Adriani y allí refrendé: “es uno de los prohombres que han honrado su
gentilicio; ilustre convecino de la comarca, anclada en tierras que fueron
posesión y dominio de los murmuquenas, asiento de un pueblo fecundo en hijos
distinguidos que calaron el suelo patrio con buena traza como lo testifica este
prócer de la dignidad zedeña, estolón de un hogar de inmigrantes italianos”.
Ciertamente que fue en Sábado de Gloria el
establecimiento del Centro Social y por la fecha de efeméride nacional se le
asignó la identificación que ya es centenaria, de suerte que en la Semana Santa,
la tierra de los Murmuquena ha participado de otros episodios; el miércoles 10
de abril de 1955 el Centro aprobó fundar la Biblioteca Dr. Alberto Adriani, en
memoria al Economista coautor del Programa de Febrero de 1936, memorándum
político de la Venezuela postgomecista.
El 28 de abril de 1894 un gran terremoto azotó
los andes y Zea, entre tantos pueblos comarcanos, recibió las embestidas del
infortunio. “Los Adriani, cita Ángel Grisanti, junto a un grupo de pobladores como Cayetano Giordano,
Quirico Sardi, Horacio Velazco y Alfredo Sánchez Cabrales, lideraron la
reconstrucción del pueblo”. El Cronista precisa que fueron ellos quienes “trazaron
la nueva plaza Bolívar y reconstruyeron la iglesia de Nuestra Señora de Las
Mercedes”.
La vieja casona -de tapias, tejas y espaciosos
corredores- que en Zea hospedó la niñez y juventud de Alberto Adriani Mazzei fue
por años referente de ciudadanía, como evocaría años más tarde Miguel Ángel
Burelli Rivas: “el hogar
de los Adriani era un pedazo de Europa en la calle principal de Zea” y el
eximio escritor Rafael Ángel Rondón Márquez loará sus gustos: “libros
escogidos, discos seleccionados (..) álbumes de cuadros y esculturas célebres y
conversación distinguida..”.
La casa, alega en su favor el ingeniero Carlos
Julio Rondón, ex Alcalde de Zea, tuvo gran importancia para la época fruto de
la bonanza económica del café y el intercambio comercial que se desarrollaba
desde Zea hacia otras latitudes (sic). Sin duda, el inmueble fue asiento de un
tiempo de esplendor que derivaba altiva cuna, ya en lo económico, social y
político. Estas razones llevaron a la Municipalidad a la declaratoria, a
finales de los 90, como Patrimonio Cultural de Zea.
Este Miércoles Santo, ante la mirada inerme de
propios y extraños, el histórico inmueble que amparó la vida de Zea en los
últimos 100 años, fue arrasado totalmente. Los ripios mostraban la secuela del continuo
deterioro que los hizo mudos testigos de la ruina. Faltó solvencia política y
decisión firme en su defensa. Curiosamente, el 19 de abril Zea festejará el
centenario de su Club Social, hechura entre otros de Domingo Adriani, el primero
que de este apellido nació en la villa escalantina.
Abril es paradoja en Zea y por tanto, acarreador de curiosidades en su historia. La casa donde Don José Antonio Adriani Barzalini y María Caterina Mazzei Marchani erigieron un emporio de calificada hechura ciudadana que fue orgullo de Zea, Mérida y Venezuela, se vino a pique, pero no es novedad, si cotejamos la suerte de similares edificaciones que en los pueblos y capital del Estado corren parejo destino. Son los rasgos de identidad que van diluyendo la memoria de los lugares.