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Semana Santa y abril en la historia de Zea por Ramón Sosa Pérez

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Semana Santa y abril en la historia de Zea por Ramón Sosa Pérez


Este Sábado de Gloria, en 2024, recuerdo que en el Concejo de Zea diserté sobre el Centro Social 19 de abril, fundado hacía ya 90 años. Entonces, en 2014, dije: “el 6 de octubre a la cabeza de 10 mil hombres y bajo fiero temporal, Castro entra a Caracas (..) con saldo de 4 mil muertos y 2.600 heridos (..) En la época entra al país la pareja de elbanos José Antonio Adriani Barzalini y María Caterina Mazzei Marchani. Él de 25 años y ella de 19, desposados ese 6 de octubre en su patria natal”.

También en Zea, 2 años antes, tuve el privilegio de hablar como Orador de Orden en memoria de Alberto Adriani y allí refrendé: “es uno de los prohombres que han honrado su gentilicio; ilustre convecino de la comarca, anclada en tierras que fueron posesión y dominio de los murmuquenas, asiento de un pueblo fecundo en hijos distinguidos que calaron el suelo patrio con buena traza como lo testifica este prócer de la dignidad zedeña, estolón de un hogar de inmigrantes italianos”.

Ciertamente que fue en Sábado de Gloria el establecimiento del Centro Social y por la fecha de efeméride nacional se le asignó la identificación que ya es centenaria, de suerte que en la Semana Santa, la tierra de los Murmuquena ha participado de otros episodios; el miércoles 10 de abril de 1955 el Centro aprobó fundar la Biblioteca Dr. Alberto Adriani, en memoria al Economista coautor del Programa de Febrero de 1936, memorándum político de la Venezuela postgomecista.

El 28 de abril de 1894 un gran terremoto azotó los andes y Zea, entre tantos pueblos comarcanos, recibió las embestidas del infortunio. “Los Adriani, cita Ángel Grisanti, junto a un grupo de pobladores como Cayetano Giordano, Quirico Sardi, Horacio Velazco y Alfredo Sánchez Cabrales, lideraron la reconstrucción del pueblo”. El Cronista precisa que fueron ellos quienes “trazaron la nueva plaza Bolívar y reconstruyeron la iglesia de Nuestra Señora de Las Mercedes”.

La vieja casona -de tapias, tejas y espaciosos corredores- que en Zea hospedó la niñez y juventud de Alberto Adriani Mazzei fue por años referente de ciudadanía, como evocaría años más tarde Miguel Ángel Burelli Rivas: el hogar de los Adriani era un pedazo de Europa en la calle principal de Zea” y el eximio escritor Rafael Ángel Rondón Márquez loará sus gustos: “libros escogidos, discos seleccionados (..) álbumes de cuadros y esculturas célebres y conversación distinguida..”.

La casa, alega en su favor el ingeniero Carlos Julio Rondón, ex Alcalde de Zea, tuvo gran importancia para la época fruto de la bonanza económica del café y el intercambio comercial que se desarrollaba desde Zea hacia otras latitudes (sic). Sin duda, el inmueble fue asiento de un tiempo de esplendor que derivaba altiva cuna, ya en lo económico, social y político. Estas razones llevaron a la Municipalidad a la declaratoria, a finales de los 90, como Patrimonio Cultural de Zea.

Este Miércoles Santo, ante la mirada inerme de propios y extraños, el histórico inmueble que amparó la vida de Zea en los últimos 100 años, fue arrasado totalmente. Los ripios mostraban la secuela del continuo deterioro que los hizo mudos testigos de la ruina. Faltó solvencia política y decisión firme en su defensa. Curiosamente, el 19 de abril Zea festejará el centenario de su Club Social, hechura entre otros de Domingo Adriani, el primero que de este apellido nació en la villa escalantina.  

Abril es paradoja en Zea y por tanto, acarreador de curiosidades en su historia. La casa donde Don   José Antonio Adriani Barzalini y María Caterina Mazzei Marchani erigieron un emporio de calificada hechura ciudadana que fue orgullo de Zea, Mérida y Venezuela, se vino a pique, pero no es novedad, si cotejamos la suerte de similares edificaciones que en los pueblos y capital del Estado corren parejo destino. Son los rasgos de identidad que van diluyendo la memoria de los lugares. 





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