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César Pérez Vivas: El fracasado modelo socialista quebró el país, resurgió el caudillismo, el militarismo, el centralismo, la arbitrariedad, el robo y el crimen

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César Pérez Vivas


César Pérez Vivas es una de las figuras más relevantes de la democracia social cristiana en el país y Latinoamérica. Tachirense, de La Grita, paisano del redactor de este foro, acumula en su hoja de vida un impresionante cúmulo de actuaciones, todas de primer orden, dentro y fuera de su partido, en el ejercicio mismo de la política. Destacó en el parlamento como diputado electo en cuatro periodos consecutivos. Fue miembro de diversas Comisiones, destacando la del Ambiente, que presidió con acertado manejo para los intereses de la república; introdujo y defendió leyes, siendo jefe de la fracción socialcristiana y se le recuerda como uno de los mejores oradores que haya tenido el parlamento venezolano. Gobernador de su estado, con reconocido brillo, desde siempre ha trabajado por el progreso y desarrollo de la región andina, llegando a ser uno de los principales impulsores y asesores de los gremios productores agropecuarios y campesinos. Candidato a ser electo abanderado de la oposición en los comicios que la ciudadanía realizó, libre y democráticamente, el 22 de octubre, dejó al país un nutrido programa de ideas, todas posibles, para la reconstrucción de la nueva Venezuela. Con su verbo, preciso, inteligente, respetuoso, vibrante y una actitud valiente, enfrenta al régimen que lo tiene entre sus adversarios más importantes, al extremo que lo inhabilitó para el ejercicio de cargos públicos. Su apoyo a María Corina Machado fue claro, fuerte y ejemplarizante. En este foro, César Pérez Vivas analiza la situación de crisis nacional, terrible en su opinión, originada por la pésima actuación del gobierno de Nicolás Maduro que, para el entrevistado, “es la peor tragedia que ha vivido Venezuela por más de dos décadas. Resultado de la implantación de un modelo político y económico anacrónico, de un modelo autoritario basado en ideas profundamente perversas, que hoy en día el mundo considera totalmente obsoletas. Esto significó el resurgimiento de atavismos culturales perversos como el caudillismo, el militarismo, el centralismo, la arbitrariedad, el robo y el crimen. En los peores momentos históricos de nuestra República la barbarie ha hecho estragos. Hoy la he llamado la barbarie roja, es decir una fórmula diseñada para destruir la institucionalidad democrática, distorsionar nuestra historia, nuestra cultura y nuestra economía…”.

 

Ángel Ciro Guerrero /

Especial para Frontera


- ¿Cuál es su opinión sobre el proceso de primarias y por qué el triunfo de María Corina Machado?

-El proceso de elecciones primarias constituyó un hito relevante en la vida política de la Venezuela del año 2023. Veníamos de una etapa de profunda decepción, desesperanza y pesimismo por parte de la sociedad venezolana, como resultado de una serie de acontecimientos que impidieron el cambio político y permitieron la continuidad del modelo comunista socialista del Siglo 21 en el poder. Recordemos el fracaso del control y del ejercicio de la función pública por parte de la Asamblea Nacional elegida en el 2015. El régimen de Maduro la desconoció de manera frontal y recurrió a mecanismos inconstitucionales, como la convocatoria a una ilegítima e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente. Esto produjo el mensaje de que un poder del Estado, que ha debido convertirse en el contrapeso del poder ejecutivo, fue desconocido brutalmente por Nicolás Maduro, lo que generó frustración en la sociedad porque no se respetaba su voluntad y su mandato.

 

Ocurrió lo mismo en las elecciones del 2018, donde la oposición cometió el grave error de no concurrir y de lanzar una política abstencionista, con lo cual se le otorgó un plazo de 6 años más a la presencia de Maduro en Miraflores. A esto se suma la instauración de un gobierno interino, presidido por Juan Guaidó, que tampoco logró concretar el cambio democrático, y que, en consecuencia, generó aún más frustración en la nación. Todo esto se suma a las luchas libradas por la sociedad en las calles en ejercicio del derecho a la protesta, las cuales fueron apagadas a sangre y fuego por la cúpula gobernante, generando un clima de desesperanza por parte de la sociedad venezolana que costó muchísimo revertir durante el año 2023.

 

Empezamos ese proceso de reanimación ciudadana en el 2020 con un evento llamado la consulta. Esa consulta permitió ejercer una protesta cívica, pacífica y legal, contra el fraude constitucional y político que esa elección significó. Luego, ante la inacción de la sociedad democrática, un grupo de dirigentes nos dedicamos a promover la convocatoria al referéndum revocatorio presidencial, durante el año 2021. Lo hicimos efectivo en enero del 2022. Nicolás Maduro ordenó abortar ese proceso generando una preocupación en el país, al no poder concurrir para expresar, a través del voto, una opinión Desde entonces, empezamos a plantear la necesidad de elecciones primarias como mecanismo para movilizar a la sociedad para tener un candidato unitario, fruto del mandato de la ciudadanía y no de las cúpulas partidistas.


Lamentablemente, en las elecciones regionales del 2021, estas cúpulas habían demostrado una total incapacidad para ponerse de acuerdo, generando una división que le permitió a Maduro controlar las elecciones de gobernadores y alcaldes. Perdimos la mayoría de gobernaciones y alcaldías por la división inducida del poder y, además, reforzada por una torpe conducción de la oposición en ese proceso electoral.

 

Ese fracaso es el que nos llevó a las primarias. Hubo una rectificación positiva en la Plataforma Democrática dándose los pasos necesarios para convocar el proceso primario. Las primarias resultaron un hecho muy positivo. Yo concurrí a ellas con el ánimo de ofrecer una propuesta política de reforma profunda del estado, de la administración, de la economía y de la cultura política. Lamentablemente, no logré la votación que esperaba ni el respaldo mayoritario, porque la mayoría de ciudadanos eligió a María Corina Machado. Por esa razón, una vez que se produjo la elección, inmediatamente ofrecí mi concurso a la ganadora, y desde entonces la estoy respaldando de manera leal para que ella pueda conducir el proceso político a la elección presidencial, y de esta manera derrotar a Nicolás Maduro.

 

María Corina logró posicionar su nombre y conectar emocionalmente con la población. Ganó inobjetablemente la consulta. Es una dama de elevadas virtudes y de un gran coraje que aspira a la presidencia de la República desde el año 2012, cuando participó en las primarias convocadas para el proceso electoral de entonces. En la actualidad, cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos, quienes la han convertido en candidata y líder de la oposición. Por esta razón la apoyamos.

 

-Usted ha sido un dirigente de renombre y destacado parlamentario, en breve espacio contesta la siguiente pregunta ¿Cuál cree usted que fue su mejor defensa de la democracia? ¿Cuál su mejor propuesta legislativa puede decir que obtuvo éxito?

-Cómo diputado al parlamento venezolano ejercí por cuatro periodos consecutivos, en representación del circuito montaña alta de mi estado Táchira. Fue el parlamento, junto a mi partido social cristiano, sin lugar a dudas, la gran escuela política de mi vida. Allí trabajé en comisiones fundamentales como la de Contraloría, Política Interior, Juventud, Recreación y Deportes, y finalmente como presidente de la Comisión del Ambiente y Ordenación del Territorio de la Cámara de Diputados. Luego, también me desempeñé como jefe de la fracción parlamentaria de Copei, en el último Congreso Democrático y en la Asamblea Nacional del año 2.000, Inaugurando la nueva etapa con la Constitución de 1999.

 

Durante mi vida parlamentaria cumplí a cabalidad las funciones de representación, control y legislación que son propias del Poder Legislativo Nacional. En representación de los electores de mi estado y circuito fui la voz de las comunidades campesinas y de los asentamientos humanos que se desparraman por la cordillera tachirense. Allí trabajamos para defender los derechos de los productores agropecuarios para trabajar y hacer producir la tierra, por la conservación de las cuencas hidrográficas, para defender derechos fundamentales como el de la educación y la salud. Promoví inversiones del Estado nacional en la región, esto significó lograr, por ejemplo, la construcción y reconstrucción de sistemas de riego en esas comunidades productoras, dotación de vialidad y agua potable a comunidades de municipios como Simón Rodríguez, Jáuregui, Uribante, Panamericano, San Judas Tadeo, García de Hevia, Vargas, Sucre y Francisco de Miranda.

 

Vale la pena destacar la lucha librada para defender la existencia del Liceo Militar Jáuregui en un momento en el cual se decidió su cierre. Promovimos la la creación de instituciones de educación superior, tanto en La Grita como en Colón. Impulsamos el desarrollo y la promoción de instituciones culturales como La Escuela de Música Santa Cecilia, dotándola de presupuesto e instrumentos musicales, así como difundiendo su labor pedagógica. Fue, además, parte de mi labor, en aquellas comunidades, promover la actividad deportiva, con la dotación de instalaciones y equipos. Encabecé las gestiones que permitieron la creación y puesta en funcionamiento de La Mancomunidad de Desechos Sólidos de la Zona Norte del Táchira, con la construcción de un moderno relleno sanitario para la disposición final de los desechos sólidos de todas esas comunidades, contribuyendo de esa forma a un saneamiento ambiental de especial valor. También cumplí la función de CONTROL que es inherente a la función legislativa.

 

Estas tareas las adelanté como integrante de la Comisión de juventud, recreación y deportes donde defendimos la política deportiva y las organizaciones sociales del deporte, además ofrecimos nuestro concurso para impulsar y aprobar la ley deportes. En la Comisión de Política Interior de la Cámara de Diputados cumplimos funciones de control en materia de protección de los derechos humanos durante momentos complejos para la República como fue el conocido Caracazo del 27 y 28 de febrero de 1989. De especial importancia es el trabajo de formación y modificación de las leyes. Trabajé en la en la nueva legislación electoral, tengo la satisfacción de haber sido el primer promotor de los recursos de revisión, en sede administrativa, contra actos electorales. En Venezuela no existía la posibilidad de revisar los actos electorales una vez emitidos. En la búsqueda de la transparencia electoral se logró incorporar al derecho venezolano toda una gama de recursos para la revisión de actos electorales.

 

Trabajé intensamente con la legislación ambiental, cuando me correspondió ejercer la presidencia de la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados. Logramos impulsar leyes muy importantes en protección de la biodiversidad y los ecosistemas. Fuimos el primer país que dictó una ley de la diversidad biológica, para dar cumplimiento a los acuerdos de la cumbre de la tierra de Río Janeiro. Tengo la satisfacción de ser co-redactor de dicha ley. También impulsamos los proyectos de ley de aguas y la ley penal del ambiente. Como diputado, en defensa de la democracia, rechazamos el intento de golpe de estado del 4 de febrero de 1992. Defendimos la institución del Congreso Democrático hasta el momento en que fue clausurado por la constituyente de 1999. Allí dimos testimonio de valores democráticos, alertando sobre los graves riesgos que se venían sobre la República, que en estos tiempos de ignominia vale la pena destacar.

 

Luego en la Asamblea Nacional defendimos con reciedumbre la separación de poderes, la descentralización y la autonomía del Banco Central de Venezuela. Por eso liberanos el rechazo a las leyes socialistas de la Fuerza Armada, a la del Tribunal Supremo y a la del Banco Central, esta última quitándole la autonomía fundamental del Banco Central de Venezuela, con la cual el difunto presidente Hugo Chávez dilapidó las riquezas del país. En la reforma a la ley orgánica de la fuerza armada hicimos fuerte oposición para evitar la conversión en un partido político en armas de esa importante institución. También denunciamos y nos opusimos a la nueva ley del TSJ, impulsada por Chávez para lograr un nuevo TSJ controlado desde Miraflores. Surgiendo así un sistema judicial absolutamente controlado por la cúpula del poder político.

 

-Venezuela está en crisis, terrible, por cierto. El país, según los analistas, atraviesa la peor situación que haya vivido en toda su historia republicana. ¿Cómo y por qué se llegó a estos extremos, y qué recomienda hoy en día para remediar lo que acontece?

-La tragedia que vive Venezuela, en este año 2024, y que ha vivido por más de dos décadas es el resultado de la implantación de un modelo político y económico anacrónico, de un modelo autoritario basado en ideas profundamente perversas, que hoy en día el mundo considera totalmente obsoletas. Esto significó el resurgimiento de atavismos culturales perversos como el caudillismo, el militarismo, el centralismo, la arbitrariedad, el robo y el crimen. En los peores momentos históricos de nuestra República la barbarie ha hecho estragos. Hoy la he llamado la barbarie roja, es decir una fórmula diseñada para destruir la institucionalidad democrática, distorsionar nuestra historia, nuestra cultura y nuestra economía.

 

De modo que es muy importante tener presente lo disolvente y dañino de un modelo, como el desarrollado bajo la influencia del pensamiento marxista. Lo bautizó Chávez como Socialismo del siglo XXI. Pero no es otra cosa que el mismo comunismo inhumano del siglo XX: un modelo centralista, militarista, de economía controlada por el Estado donde todos los medios de producción son propiedad de este. Se tomó del marxismo la inspiración del odio y el resentimiento como el motor de la vida social, generando una ruptura del espíritu de convivencia civilizada y por ende de la paz social. Esto fue posible porque sectores dirigentes de nuestra sociedad, y la ciudadanía por ellos orientada, le dieron un poder absoluto, a través de una Asamblea Constituyente, al jefe la logia militar Hugo Chávez, un hombre profundamente resentido que llegó al poder para vengar, y no para construir una sociedad democrática, de progreso, bienestar, justicia y equidad. En ese proceso de destrucción tuvo una gran Influencia el liderazgo negativo ejercido sobre Chávez, y todo su equipo, el sanguinario dictador cubano Fidel Castro.

 

Para remediar esa situación hay que actuar en una dirección contraria. Vamos a necesitar un liderazgo colectivo, imbuido de grandes valores democráticos, animados con un espíritu constructivo, dispuestos a una gran reconciliación nacional, lo cual no significa que oportunamente haya justicia, más no venganza. Un liderazgo comprometido a establecer una democracia moderna, plural, respetuosa de los derechos humanos, dispuestos a impulsar un modelo de economía productiva, basados en el respeto a la propiedad y a la iniciativa privada, con una férrea disciplina y con altos niveles de compromiso ético para el desenvolvimiento de la vida pública y privada. Esto supone encauzar a la nación a una solución electoral que permita despedir del poder a la camarilla entronizada en él desde hace 25 años.

 

- ¿De qué modo califica usted lo que hace el oficialismo? La revolución que ya lleva 25 años gobernando, ¿qué éxitos y que fracasos ha obtenido? ¿Cree usted que es, de verdad, una revolución? ¿Qué valores se le pueden reconocer? ¿Es una imitación de la cubana? ¿Cuáles serían, si existen, las diferencias entre una y otra? Explíquelo.

-El Socialismo del siglo XXI ha resultado una estafa política, cultural y económica; es un modelo profundamente fracasado que ha producido una tragedia sin precedentes en América latina y por supuesto en Venezuela. Implantaron una dictadura del siglo XXI. Sus equipos políticos, militares y económicos saquearon las finanzas públicas, las riquezas naturales y destruyeron el aparato productivo nacional. La destrucción económica y la fractura sociopolítica aventó hacia el mundo a más de 8,000,000 de ciudadanos. Ese es el balance que deja esta revolución.

 

Resulta muy difícil ubicar éxitos de un proceso demoledor, devastador, como el que hemos vivido los venezolanos desde que Hugo Chávez asumió el poder. Fue el presidente con el mayor volumen de recursos financieros en toda la historia económica de Venezuela, nunca un gobierno había logrado recibir, en cinco o seis años, el equivalente a la riqueza petrolera del todo el siglo XX.

Desde el 2008 y hasta el 2012 al país le ingresaron más de 1 millón de millones de dólares. La obra material y social cultural ejecutada no se corresponde, ni de lejos, con el volumen de recursos administrados. La obra de Chávez y Maduro, es decir la obra de la revolución, francamente da pena porque ya en 25 años que lleva este proceso era para que se hubiesen puesto de manifiesto logros significativos en áreas vitales de la vida nacional. Lo poco que pueda exhibir algún partidario de esta revolución se queda en pañales respecto de los avances de nuestra sociedad en el siglo pasado. Sí por Revolución entendemos un proceso de cambios para destruir una sociedad, la de Chávez y Maduro, es la revolución perfecta. Guardando las distancias de los tiempos y de los valores culturales, esta revolución es tan destructiva como todas las que se adelantaron para establecer el socialismo. La del socialismo científico de Lenin y Stalin, la Revolución Cultural de Mao, o la del Nacionalsocialismo de Hitler. Fueron todos procesos y gobiernos cuyos balances son: muerte, pobreza y destrucción. Eso representa, en estos tiempos del siglo XXI, esta revolución bolivariana. Por eso no tengo ninguna duda que el balance histórico del proceso que estamos viviendo será realmente de los peores.

 

Por supuesto que existen diferencias entre la revolución cubana y la revolución “Bolivariana”. Diferencias por razón de los tiempos. A Fidel le resultó relativamente cómodo llevar al paredón, es decir fusilar, a centenares de seres humanos, acusándolos de traidores y contrarrevolucionarios, se cuentan por miles las vidas perdidas en el mar huyendo de la represión y del hambre. Aquí en Venezuela, por estar en el siglo XXI, por haber pasado por todo lo que significaron los procesos políticos de la Europa del siglo XX, no se atrevieron a montar el paredón en la plaza pública, pero si instalaron un paredón moral y político con toda la fuerza del poder inmoral de una dictadura. De modo que la dictadura y la revolución cubana le ganan a la bolivariana en muerte, represión y odio, pero en el fondo están movidos por los mismos valores. Es decir, por el odio, la venganza, la vocación autoritaria, la implantación de una camarilla vitalicia en el poder y la negociación de los más elementales derechos de la persona humana.

 

- ¿Qué recomienda usted se debe priorizar en la gigantesca tarea de recomponer al país? ¿Cree que María Corina Machado con su Programa “Venezuela, Tierra de Gracia”, logrará rescatar la república, la nación y su gente, abriéndole las puertas al futuro nacional?

-La primera gran tarea para iniciar el proceso de reconstrucción institucional, espiritual y material del país es fomentar la unidad de la nación. Una unidad espiritual que levante nuevamente el espíritu de nación, que busque fortalecer nuestra condición de República. Una unión política de todos los sectores democráticos para lograr encauzar toda la fuerza ciudadana que desea un cambio en la conducción de los asuntos públicos. Eso supone buscar una solución política y electoral a la tragedia que tenemos. Para ello debemos derrotar a Maduro y su camarilla, y acto seguido, establecer un gobierno de unidad nacional que incluya a los diversos sectores que trabajan y luchan por el rescate del país.

 

Una vez establecido ese gobierno debemos trabajar en varias líneas paralelas y simultáneas. La primera es la instauración de un estado de derecho moderno. Eso supone un cambio del modelo de estado socialista, estatista, híper presidencialista y centralista que instaló el socialismo del siglo XXI. La segunda línea a desarrollar debe ser la modificación de la actual estructura de la Administración Pública para lograr una más moderna, eficiente, transparente y capaz de aplicar el conjunto de políticas públicas necesarias para la reconstrucción del país. La tercera línea es la reforma del modelo económico para salir de la economía estatista y mafiosa instaurada en estos años para establecer una economía social y ecológica de mercado. La cuarta gran línea es la de la reforma política para establecer un sistema capaz de garantizar la participación política de la ciudadanía y un modelo de gobernabilidad capaz de ofrecer estabilidad y paz al país La quinta línea es la cultural y espiritual. Se trata de asumir un compromiso ético y político para sanear la vida social, castigar el delito, pero sobre todo educar y prevenir. Privilegiar los procesos sociales tendientes a elevar las virtudes humanas, a promover los valores ciudadanos y a sembrar en la conciencia colectiva los principios de la democracia, de la ética, la justicia y la solidaridad.

 

El programa Tierra de Gracia presentado por María Corina contiene elementos fundamentales en la dirección descrita. A ello debemos agregar el pacto programático mínimo acordado y firmado el 4 de agosto del 2023 en el Teatro Chacao en Caracas por todos los que competimos en las primarias. Es muy importante que en las líneas maestras para la recuperación de la democracia y la reconstrucción del país se logre un amplio consenso en el país.

 

-El régimen cada día se aferra al poder. ¿De verdad está desesperado? Con la puesta en marcha de la llamada “Operación Furia”, ¿lo pretende? Según usted, ¿qué la justifica? ¿Cómo la califica? ¿Hay antecedentes de una acción de tal naturaleza en nuestra historia electoral, por ejemplo?

-Ciertamente el régimen de Nicolás Maduro se aferra al poder de forma ilegal, inconstitucional e inmoral. La llamada “furia bolivariana” responde a la naturaleza violenta de la cúpula gobernante en Venezuela. No podemos olvidar que esta cúpula hace presencia pública a partir de un golpe de estado, el grupo de Hugo Chávez aparece ante la sociedad venezolana dejando una estela de sangre y muerte el 4 de febrero de 1992. Son por naturaleza violentos y pretenden continuar en el poder usando la violencia. No hay nada que jurídica, ética y políticamente justifique esta ola de violencia desatada por Maduro llamada “la furia bolivariana”. Él lo expresó el pasado 4 de febrero, cuando dijo que “ganaría por las malas o por las buenas”, es decir lo que ronda en su mente es la violencia, es imponerse a la fuerza, irrespetando las reglas de la democracia.

 

Ciertamente en nuestra historia política existen antecedentes muy importantes de la instalación de caudillos en el poder por la vía de la fuerza. La historia del siglo XIX y de buena parte de la primera mitad del siglo XX está llena de imposiciones por la fuerza, “por las malas”. La última experiencia de una elección fraudulenta y del establecimiento por la fuerza de un autoritario en el poder, fue la de Marco Pérez Jiménez. Este personaje celebró una elección fraudulenta en 1952 y volvió a repetir esa experiencia en 1957, con un plebiscito, que fue la puerta de su salida el 23 de enero de 1958.

 

Luego de establecida la democracia el sistema electoral, con todos sus defectos, fue la base fundamental de la conducción del Estado. Es con la llegada del socialismo del siglo XX que se inicia un proceso progresivo de manipulación del hecho electoral, imponiendo un sistema unidireccional, donde sólo ellos imponen su criterio, sin oír al resto de los sectores políticos de la sociedad.

 

Esta política de ventajismo, violencia, discriminación y corrupción representan las características del actual sistema electoral. Tenemos que vencerlos con una masiva participación de la ciudadanía en las elecciones presidenciales establecida para este año. No vamos a tener unas elecciones libres, equilibradas y democráticas. Vamos a tener lo que llamaría yo una “Caimanera Electoral”, pero aun así tenemos que ir a la cancha y derrotarnos.

 

-Usted es abogado, conoce las leyes, es un estudioso permanente del Derecho, de lo constitucional. En su opinión, es o no, ¿el actual TSJ verdaderamente imparcial? La sentencia, que inhabilita a María Corina Machado, ¿cómo entenderla? ¿Su basamento es legal, o simplemente una defensa más del gobierno? La actuación de los magistrados, ¿qué la justifica?

-La sentencia de la Sala Política Administrativa que ratifica un acto de la Contraloría General de la República en la que se le aplica una inhabilitación administrativa a María Corina Machado pasará a la historia como el más elevado monumento al absurdo, a la arbitrariedad y como una muestra de la decadencia del derecho como ciencia conductora de la vida social y política. Una verdadera vergüenza es ese documento emanado de las catacumbas de la barbarie. Cuando en el futuro los estudiantes de leyes reciban clases de Lógica Jurídica y de Principios Fundamentales del Derecho, esa sentencia será la prueba de su negociación absoluta y la evidencia del absurdo y la arbitrariedad.

 

Una ciudadana que no ha ejercido funciones públicas, que no ha estado en cargos de la administración pública es sancionada por el órgano contralor, que le impone una sanción establecida en La Ley Orgánica de la Contraloría General de la República para ser aplicada a un funcionario público. Una sanción donde la persona afectada no es notificada, ni tiene derecho a la defensa. Pero lo más escandaloso es leer una sentencia ratificando una decisión donde se le imputan a María Corina Machado comportamientos que en nada se ajustan a los supuestos de hecho establecidos en la ley para este tipo de sanción administrativa.

 

Esa sentencia es una verdadera aberración jurídica que solo expresa y ratifica una arbitrariedad y una orden de la cúpula del poder político socialista. Una decisión que evidencia la grotesca sumisión de unos magistrados a las órdenes que dicha cúpula

produce. Una verdadera vergüenza para nuestra sociedad, para el derecho y la justicia. No hay forma de justificar tamaña aberración y se produce exactamente por la naturaleza jurídica y amoral de que quienes se prestan para tamaña arbitrariedad.

 

-Maduro llama a elecciones y Rodríguez convoca a todos los factores a la pronta elaboración del calendario electoral. ¿Habrá o no elecciones? Analice brevemente la situación política actual y lo que usted piensa puede ocurrir.

-Nicolás Maduro y su camarilla están sometidos a una camisa de fuerza. La Constitución de Venezuela les obliga a realizar elecciones en el año 2024. Maduro y su camarilla quieren montar unas elecciones donde la verdadera oposición política no participe. Hacen todo lo posible para sacar del juego electoral a la unidad democrática nacional. Jorge Rodríguez, quién es el gran manipulador y operador de la estrategia de división de la sociedad democrática y de desmoralización de la ciudadanía, monta un evento en la Asamblea Nacional para fingir una consulta sobre el calendario electoral, para fingir una amplitud inexistente.

 

No hay nada que consultar. Esas elecciones, si se aplica la lógica y los principios del Derecho, así como la historia electoral de nuestro país, tendrían que celebrarse en el mes de diciembre del 2024, cuando faltan pocos días para que el gobernante elegido asuma el poder, el 10 de enero del año 2025. La Constitución Nacional así lo establece en su artículo 231. Ahora bien, toda esta maniobra tiene como objetivo crear un clima de zozobra, e incertidumbre y hacer las elecciones cuando le convengan a Maduro, no cuando lo diga la lógica y el derecho venezolano. Va a darse las elecciones, no tengo ninguna duda. Sin embargo, no podemos perder de vista la estrategia de la dictadura. Están montando un ecosistema con candidatos disfrazados de opositores, hostigando a María Corina Machado con la violencia institucional y física del Estado, para lanzarnos a todos por el camino de la abstención. Es un ataque a la verdadera oposición democrática, es una agresión a toda la sociedad democrática. Nosotros debemos resistir ese ataque y mantenernos firmes en la ruta electoral. Debemos concurrir al proceso electoral, en medio de todas esas dificultades y todo el vulgar ventajismo del estado. Debemos lograr una masiva participación de la ciudadanía encauzando el voto en una sola dirección. De esa forma a Maduro sólo le queda el camino del fraude, el de robarse esa elección si quiere perpetuarse en el poder, o la de finalmente aceptar la realidad y entregar la presidencia.

 

¿Qué le recomienda a María Cristina Machado en este duro trance que vive el país?

-No es fácil hacer recomendaciones en público en estos tiempos, en proceso y en un sistema político como el que vivimos. Lo que se diga siempre es objeto de manipulación y especulación. A María Corina Machado le he expresado, con absoluta sinceridad, a lo largo de estos meses mi visión de la situación política y las formas cómo debemos encararlas. En este trance, no solo a María Corina Machado, sino a todos los ciudadanos deseosos de cambio, les recomiendo un gran espíritu de unidad y una lucha tenaz para concurrir al proceso electoral. La defensa de nuestros derechos debe adelantarse en un marco que fortalezca la unidad de la sociedad democrática.

 

María Corina Machado ha expresado y la acompañamos firmemente en su tesis de que “no nos van a sacar de la ruta electoral”. Asumidas esas dos premisas: unidad y voto, debemos entonces adelantar las acciones que las hagan realidad.

 

¿Cuál es, en su opinión, la definición de la consigna “Hasta el Final”’

-La consigna “Hasta el Final” significa que nuestra lucha política no termina solo con el proceso electoral presidencial de este año 2024. Ese es un paso vital que debemos dar, pero va más allá de esa elección. Hay un desafío, aún más hermoso, que es restablecer plenamente la democracia y reconstruir al país. Hasta el final, entonces, significa lograr un país democrático, moderno, justo, equitativo.





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