Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 07:19 pm
Orlando Oberto Urbina
El
periodismo fue la principal fuente de formación de los políticos e intelectuales
venezolanos de los siglos XIX y XX. La formación escolar y universitaria fue
relativamente tardía, pero contó con numerosos avances gracias a las gestiones
de la Asociación Venezolana de Periodistas, y de personas como el monseñor
Jesús María Pellín.
Ante
la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betacourt (quien
también era periodista), se decretó la creación de la Escuela Nacional de
Periodismo el 25 de octubre de 1946, vinculada a la Universidad Central de Venezuela. Ese mismo año, el Consejo Universitario de la
UCV la reconoció como escuela universitaria, siendo su primer director el
doctor Miguel Acosta Saignes en 1947, y seguiría para 1949 el doctor Gustavo
Díaz Solís.
Según
reseña Reyes Baena, la escuela de periodismo tuvo una accidentada existencia
nómade, pues llegó a funcionar en locales ubicados en diferentes sitios, como
la esquina de San Francisco a Sociedad, de Sociedad a Traposos, en la esquina
de Muñoz, en la sede de la UCV de la esquina de San Francisco, y -finalmente-
en diversos locales de la Ciudad Universitaria de Caracas después de 1953. En
1954, la Escuela Nacional de Periodismo se convierte en sección de la facultad
de Humanidades y Educación (antes facultad de Filosofía y Letras) para
finalmente elevarse nuevamente como la Escuela de Periodismo desde el mítico
año de 1958, cuando empezaban los mejores años de la democracia venezolana.
Al
tiempo que la UCV ganaba autonomía universitaria, ejerció como director de la
escuela de periodismo el profesor Héctor Mujica, quien además dirigió los
destinos del gremio. En esta escuela se formaron grandes hombres y mujeres que
dieron lustre al periodismo venezolano. Monseñor Pellín estuvo siempre dedicado
al periodismo venezolano, además de ejercer diferentes cargos en la iglesia
venezolana.
Es
interesante la vida de este prelado de la iglesia católica, quien además fue
propulsor de la radioemisora católica “La Voz de la Patria”. La misma fue
emitida por la frecuencia YVRH720 Kc, emisora de programación variada, dirigida
siempre hacia la feligresía creyente.
Es
importante subrayar que al monseñor se le decía “el de las siete palabras” pues
así era como se denominaba a las siete últimas palabras que Jesús dijo durante
su crucifixión, antes de dar su vida para la salvación del ser humano, y que
han sido descritas en los evangelios. De acuerdo a lo que señalan los jesuitas
o la compañía de Jesús, la tradición del Sermón de las Siete Palabras inició en
el siglo XVII por un sacerdote jesuita en Perú, quien realizo “meditaciones
para el Viernes Santo” a partir de las últimas frases de Jesús. Se trató del
Venerable P. Francisco del Castillo, quien se encuentra hoy en proceso de
canonización.
En mayo
de 1968, con una inversión inicial de un millón de bolívares de los recursos
del empresario Radamés Lebrón, compraron en Caracas la estación “La Voz de la
Patria”, y desde allí comenzaron a llamarla Radio Capital.
Monseñor
Pellín, quien se destacaba como periodista, escritor y orador de temas sagrados,
nació el 22 de octubre de 1892 en Caracas. Sus padres fueron Juan Bautista
Pellín y Luisa Chiquín. Sus progenitores habían llegado de Venecia cerca de 1875.
Monseñor Jesús María Pellín va a ser fundador
de la radioemisora La Voz de la Patria 710 AM, en Caracas, la cual retransmitía
la misa dirigida especialmente a los enfermos e impedidos para asistir a la
Santa Misa. Fue director del Asilo de Huérfanos, presidente del I Congreso
Venezolano de periodistas, y Organizador del III Congreso Interamericano de
Prensa (1944).
Para
1923, fue enviado a la Diócesis de Coro como párroco, secretario de gobierno y
gobernador de la Diócesis, funciones que va a cumplir hasta 1929, cuando es
nombrado director del Diario La Religión, fundado el 17 de Julio de 1890,
considerado “El Decano de la Prensa Nacional”.
Va a estar al frente de este rotativo hasta 1968. Fue nombrado Obispo
Auxiliar del Eminentísimo Cardenal Arzobispo de Caracas José Humberto Quintero,
y uno de sus Vicarios Generales. En 1918 se ordena sacerdote, y a partir de ese
momento va a ocupar diferentes cargos a favor de la iglesia en Venezuela.
Monseñor
Jesús María Pellín era Doctor en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia
Lateranence, Doctor honorario de la Universidad Santa María, Facultad de
Derecho, Doctor honorario de la Universidad Católica Andrés Bello en la escuela
de periodismo. Se desempeñó como uno de los directores de la Sociedad
Interamericana de Prensa, y por 34 años asumió la dirección del diario “La
Religión”. Obtuvo dos premios internacionales de prensa: “María Moors Cabot” y
“Mergenthalor”.
Murió
el 20 de noviembre de 1969, en San Juan de Puerto Rico. El Dr. Rafael Caldera
lo consideró, y así lo escribió el día de su fallecimiento: “la muerte de
Monseñor Jesús María Pellín significo para el país como la partida de uno de
los más grandes valores del periodismo y de la iglesia”.