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El Dr. José Humberto Ocariz, Montañés y Académico por Ramón Sosa Pérez

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El Dr. José Humberto Ocariz, Montañés y Académico por Ramón Sosa Pérez


Si a ver vamos, ambos compromisos se trocaron en diario afán y los cumplió a cabalidad porque José Humberto Ocaríz hizo honra del primero en tanto nació en tierra pastoril y lindante de 2 países que le fueron caros a su pasión. Superadas las privaciones naturales en su espacio pastoril de La Argelia, fundo medianero entre Junín y Bolívar del Estado Táchira, viajó a Rubio y más tarde a Caracas para consolidar sus estudios de bachillerato.

En el hogar de Don Félix María y Doña Omaira, nació el 1 de octubre de 1919 y ese crisol de valores y principios se hizo denso hasta aparejar una vocación enciclopédica que no conocerá tregua en adelante. En el gracejo de su anecdotario revelaría que de joven no escapó a las chacotas que en Caracas les arrimaban una vez escuchaban el inocultable siseo que en su caso heredó de los curas dominicos, guías de sus primeros pasos escolares.

En Mérida inició carrera de Medicina en la ULA y al retornar a Caracas reanuda la carrera en la UCV hasta egresar como Doctor en Ciencias Médicas el 6 de agosto de 1943. Germán Briceño Ferrigni, diría años más tarde: “pronto adquirió fama de profesional y catedrático, sus alumnos recuerdan las clases magistrales sabias y disertas, donde la ciencia expuesta se adornaba con la palabra exacta y bien dicha y, por lo mismo, atractiva y comprensible”.

Antes de recibirse de Médico, en 1942 fue Secretario del Hospital Los Andes y en Caracas trabajó de Practicante del Batallón de Ingenieros Francisco Avendaño y en el Hospital Vargas. De nuevo en Mérida recibió destino como Médico Rural de La Azulita y fundó el Hospital Tulio Febres Cordero en 1944. Pasados 70 años de su creación, el Dr. Ocariz visitó La Azulita y se solazó en su obra, mantenida con imbatible pasión por su gente.

En los años 50 del pasado siglo viajó a Europa al Curso Médico Quirúrgico de Patología Digestiva en la Facultad de Medicina en Madrid y luego a Barcelona, Paris, Londres, París, Kassel, Munich y Berna. Fue Miembro de la Sociedad Española de Gastroenterología, de su similar en Colombia y de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva. El Dr. Ocaríz, cuya probidad académica nadie discute, fue un profesional querido y admirado en Mérida. 

Un fértil catálogo cuenta 7 libros publicados de temas médicos, 27 artículos en Revistas especializadas, 11 folletos de varios temas, 18 trabajos de cultura en Revistas, una decena de libros de costumbrismo en prosa y poesía, centenares de artículos desde 1964 para La Hora, Vanguardia, Diario Católico, La Nación y Pueblo en Táchira, El Vigilante, Frontera, Los Andes en Mérida, El Informador en Barquisimeto y El Nacional en Caracas.

En sus exequias del 9 de marzo de 2016, hace ya 8 años, dije: “el Dr. José Humberto Ocariz, deja un vacío irreemplazable entre colegas, alumnos y su legión de amigos que supo cosechar con la fe del carbonero pero que además, deja a la ciudad en orfandad porque se marchan sus prohombres, parten sus hacedores, emigran sus favorecedores: esos que la sirvieron con desprendimiento, lealtad y amor, ventaja, filantropía y dedicación”.  

El Dr. Ocaríz, como lo llamó el merideño de a pie, ese que contestaba su saludo en cualquier esquina, el alumno que se formó bajo su alero, el músico que compartió sus creaciones, el amigo que supo de sus cuitas libando una buena copa, el colega que escuchó sus afanes o el pueblo que apuró su avidez altruista, fue médico de probada capacidad y consagración, poeta de fino verbo, compositor de vena costumbrista y andino de recia estampa, hecho a la medida de nuestros paisanos en el apego raigal al lar nutricio. Honrar, honra.





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