Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 07:51 am
Un tema siempre pendiente a tratar en la
sociedad actual, de tantos avances e innovaciones, son los abusos y agresiones
que históricamente se han cometido en contra de la mujer. En muchos países aún
se siguen practicando, incluso con el amparo "legal" y social,
imperdonables abusos por razones de género. El ODS 5 de la Agenda 2030 pone de
relieve la necesidad de superar estas desigualdades como condición para el
Desarrollo Sostenible: “Lograr la igualdad entre los géneros y
empoderar a todas las mujeres y las niñas”. La igualdad de género no solo es un
derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para
construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Se han conseguido algunos
avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la
igualdad de género para 2030 [1].
¡No hay diferencia entre hombres y mujeres en relación a las capacidades y
valores propios del humanismo! Hombres y mujeres podemos ser tan buenos y
valiosos como nos lo propongamos, o tan malos y perversos como deseemos. La
historia humana está llena de ambas versiones; virtuosas mujeres y hombres,
pero también de malos y muy malos hombres y mujeres. En nuestra cotidianidad
pasa lo mismo. El liderazgo, la valentía, la innovación, la capacidad de
construir la paz y de crear vida plena de bienestar para todos, no tiene que
ver con el género, tiene que ver con la humanidad, terreno en el que todos,
mujeres y hombres, somos iguales.
En lo personal doy gracias a la vida, a
mi madre, a mi padre, y también a mi país, y la sociedad en la que he vivido, el
poder haberme formado con la capacidad y la sensibilidad para valorar
infinitamente a mujeres y hombres por igual, y poder hacer lo que esté a mi
alcance por derribar esas rémoras sociales que han puesto detestables barreras y divisiones entre
mujeres y hombres, trabajo que no solo hay que hacerlo en la muy necesaria
acción pública, en las instituciones de trabajo o estudio, o en las empresas,
sino también, y muy especialmente, en
nuestro entorno inmediato, en nuestros hogares, en nuestras familias, cuando
criamos y formamos a nuestros hijos, y cuando, con nuestro proceder, damos el
ejemplo.
Hay que desterrar esa sociedad donde se violenta de manera imperdonable a la mujer en su dignidad y en su condición de ser humano. En nuestros entornos de civilidad, de sociedad de logros y de valiosas realizaciones en la ciencia, la tecnología, la innovación, el arte y la cultura, conformada por individuos y sociedades que buscamos el bien común y la sustentabilidad del desarrollo y la vida humana, debemos abogar y trabajar incansablemente por un mundo más humano y de absoluto respeto a la condición humana de mujeres y de hombres, sin distingos de ninguna naturaleza
[1] ONU (2024). Objetivos de Desarrollo Sostenible. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/