Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:37 pm

Inicio

Opinión



NUEVAS CRÓNICAS DE HISTORIA UNIVERSITARIA (23)

La Universidad de Los Andes nuevamente en su falsa historia fundacional: Ciencia vs Religión por Alí Enrique López Bohórquez (*)

Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,La Universidad de Los Andes nuevamente en su falsa historia fundacional: Ciencia vs Religión por Alí Enrique López Bohórquez (*)
Cuadro pintado por Marcos León Marino en 1935 para representar a los miembros de la Junta Superior Gubernativa de Mérida que dio inicio al proceso emancipador de Maracaibo y de España, y que el 21 de Septiembre de 1810 decretara la creación de la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros


(*) Coordinador de la Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los Andes

"La historia no se inventa ni tergiversa por conveniencia. 

La historia se estudia y descubre con conciencia"

Dice un refrán muy difundido que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y este es el caso de la Universidad de Los Andes en muchas cosas, particularmente en lo que se refiere a su historia. No solamente la referida a su fundación, sino también al poco interés por su historia de casi doscientos catorce años, pues éstos no se cumplirán hasta el 21 de septiembre de este año. Un llamado a Concurso Logotipo 239 Aniversario ULA, nos obliga a volver sobre la fecha en que verdaderamente fue creada nuestra Alma Mater andina y sobre la que artificial, errónea e insistentemente se ha difundido, sobre todo desde 1981, lo cual tiene una autoría bien reconocida, y que hemos expuesto en libros y artículos citados en anteriores Crónicas. Llamado a un concurso sin identificación institucional. Presumimos que sea una decisión del actual Señor Rector, o al menos avalada por éste, en razón de su insistencia desde hace muchos años sobre ese falso aniversario y por la composición de un Jurado evaluador con miembros estrechamente vinculados a esta autoridad universitaria. El Flayer difundido contiene varios conceptos que revelan la intención de esa convocatoria: 

(“¿Eres diseñador, creador de imágenes, creativo? ¿Cómo te imaginas una imagen que represente los valores de nuestra institución, nuestra actualidad? ¿Cómo representarías nuestro mayor acto de rebeldía, constituido por mantener nuestra institución de puertas abiertas, a pesar de todos los problemas que tenemos? Nada impide que nuestra Universidad fluya, porque somos la esperanza((( Fluir, fluir y fluir. Nada nos detiene. ¿Te animas a diseñar el logo de los 239 años de historia? Diseñando el logotipo te invitamos a participar en la organización de actividades conmemorativas de los 239 años de nuestra Ilustre Universidad de Los Andes. Construyamos el orgullo de ser Ulandino((”(

Seguidamente se indican las Bases del Concurso y la dirección http:((is.gd(JamAEC, para que las mismas se conozcan, incluyendo los nombres de los miembros del Jurado evaluador. La verdad es que se trata de un guión digno de ser utilizado para escribir una historia de la ULA con los aspectos allí señalados. Dudo que cualquiera de los que deseen participar en este concurso esté en condiciones de utilizar los asuntos señalados para los propósitos de quienes diseñaros esas Bases, sobre todo si se trata de estudiantes de Diseño Gráfico o de Medios Audio Visuales, jóvenes que a todas luces desconocen la historia de la Universidad de Los Andes y su actual estructura académica, aspectos indicados en dichas bases. Por otro lado, se insiste varias veces en los 239 años, pero no se indica a los interesados que éstos identifican a la falsa fecha fundacional del 29 de marzo de 1785, a lo que finalmente se hará referencia llegado el momento de la nueva errada conmemoración: el 29 de marzo de 2024. Seguramente con Misa Tedeum, discursos y ofrenda floral ante la Estatua de Fray Juan Ramos de Lora en Patio Central del Edificio del Rectorado. 

Dado que esa celebración sigue falseando el origen fundacional de la ULA, vamos entonces a exponer nuevamente nuestros argumentos, los que hemos expuesto públicamente, en comunicaciones a distintas autoridades universitarias, en diversos artículos de prensa y en estudios publicados (libros y artículos de revistas y boletines), realizados con la rigurosidad que la ciencia de la Historia lo exige. Ello partiendo de las siguientes consideraciones preliminares: La fecha de fundación de la Universidad de Los Andes ha sido objeto de una discusión sin solución de continuidad en el tiempo, en la que aparecen dos corrientes historiográficas que pugnan por imponer sus criterios acerca de su origen y creación el 29 de marzo de 1785 por Fray Juan Ramos de Lora o el 18 de mayo de 1806 por Carlos IV, sin sólida demostración científica, basadas en especulaciones, tergiversaciones y escamoteo de información documental que evidencia lo contrario. Enfrentando esa corriente existe otra que ha demostrado con un número considerable de argumentaciones históricas que la ULA fue establecida el 21 de septiembre de 1810 por la Junta Superior Gubernativa de Mérida al iniciarse el proceso emancipador merideño y venezolano. Exponer esas argumentaciones es el propósito de este artículo, solamente enunciándolos pues sería extenso en este espacio periodístico explicar cada uno de ellas, invitando de nuevo a un debate universitario que definitivamente resuelva este dilema de la fecha de fundación de la Universidad de Los Andes:

1. Para la creación de una Universidad, la monarquía española procedía a la elaboración de un expediente en el que se consideraban la solicitud de la entidad política o religiosa, las condiciones reales para el establecimiento y las rentas necesarias para su sostenimiento. Todo ello concluía con la expedición de la Real Cédula correspondiente, único documento que daba legalidad institucional. Igual procedimiento se utilizaba para la creación de un Seminario. En caso de que la Universidad tuviera la condición de Pontificia, entonces se expedía una Bula Papal que la reconocía como tal.

2. El 29 de marzo de 1785 el Obispo Fray Juan Ramos de Lora dictó unas Constituciones de funcionamiento de una Casa de Educación para los jóvenes inclinados a seguir el estado Eclesiástico. En los documentos al respecto no se hace referencia a la idea de Universidad.

3. En 1787 esa Casa de Educación fue transformada en el Real Colegio Seminario de San Buenaventura. Entre 1787 y 1809 éste instituto eclesiástico en ningún momento se identificó como una Universidad. Durante esos años funcionó con muchas dificultades. Por ello, en 1794 el Obispo Fray Manuel Cánido de Torrijos ordenó una reforma del Seminario con el dictado de unas nuevas Constituciones, pues las originales no estaban acordes con las de un Seminario. De igual manera, en 1803 el Obispo Santiago Hernández Milanés dio a conocer las Constituciones por él formadas para el Seminario de San Buenaventura, ya que las existentes no eran suficientes para su real funcionamiento. Han transcurrido dieciocho años de la creación de la Casa de Educación de Ramos de Lora. De acuerdo con los contenidos de las Constituciones de Torrijos y Hernández Milanés el Colegio Seminario atravesó por diversos problemas, por lo que su funcionamiento no había sido del todo bien.

4. Entre 1800 y 1806 el Deán de la Catedral de la Diócesis, Dr. Francisco Javier de Irastorza, gestionó ante las autoridades de la Provincia de Maracaibo y el propio Carlos IV la conversión del Seminario en Universidad. Su propuesta fue negada, entre otras razones, por la oposición que hizo el Claustro Pleno de la Universidad de Caracas. Maracaibo también aspiraba esa Universidad.

5. La respuesta a esta propuesta y su negación fue la Real Cédula del 18 de junio de 1806, mediante la cual Carlos IV decidió no acceder a la petición de Universidad en Mérida y tampoco en Maracaibo, otorgando al Seminario mejores recursos económicos para que confiriera Grados Mayores y Menores en Filosofía, Teología y Cánones, pero no en Derecho Civil, lo que era requisito para una Universidad. La disposición real era muy clara, el Seminario no sería Universidad. 

6. De haber ocurrido lo que se afirma con respecto a la creación de una Universidad en Mérida en 1785 o 1806, no había entonces necesidad de un Decreto de la Junta Superior Gubernativa de Mérida del 21 de septiembre de 1810, mediante el cual se transformaba el Colegio Seminario Conciliar de San Buenaventura en la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros. He aquí un hecho importante: la Universidad no eliminó al Seminario, ni este tuvo continuidad en aquella nueva institución educativa, laica y republicana. Por efecto del terremoto de 1812 y la guerra de independencia, el Seminario fue trasladado a Maracaibo en 1813 y la Universidad dejó de funcionar por 20 años.

7. En 1832, el gobierno del General José Antonio Páez ordenó la reinstalación de la Universidad de Mérida, el nombramiento del Dr. Ignacio Fernández Peña como su primer Rector, con la misión organizar la Universidad y redactar sus primeros Estatutos, siguiendo los de Caracas conferidos por el Libertador Simón Bolívar en 1827. Con ese nombre funcionó hasta que el 23 de septiembre de 1883 Guzmán Blanco lo cambió por el de Universidad de Los Andes. 

8. En 1910 el Rector Ramón Parra Picón decretó la celebración del primer Centenario de la Universidad de Los Andes, considerando que el día 21 de Septiembre de ese año se cumpliría los cien años de haberse fundado la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros.

9. En 1942, el Rector Humberto Ruiz Fonseca presidió el programa de actos en el Paraninfo de la Universidad para celebrar la apertura del año académico 1942-1943. Entre los diversos aspectos académicos y culturales realizados destaca la Inauguración del cuadro representativo de la erección de la Universidad el 21 de septiembre de 1810. El mismo fue pintado por el artista colombiano Marcos León Mariño. La obra se sacó del recinto universitario para ser colocado en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Mérida. Una réplica del pintor Francisco Lacruz, realizada en el 2010, se localiza en el Salón de Consejo Universitario para ser solo observada por las Autoridades y Consejeros. 

10. Por orden del Arzobispo Acacio Chacón Guerra y aceptación del Rector Eloi Dávila Celis (1949-1951), continuada por los rectores Renato Esteva Ríos (1951-1953) y Joaquín Mármol Luzardo (1953-1957), entre 1950 y 1957 se comenzó a celebrar el 29 de marzo como fecha aniversaria de la Universidad, mediante las llamadas Semana Universitaria. 

11. Pero, el 17 de septiembre de 1958, en razón de que erróneamente en 1955 se habían celebrado los 170 años de la creación de la ULA, el Consejo Académico de la Universidad de Los Andes, presidido por el Rector Pedro Rincón Gutiérrez dictó un Acuerdo mediante el cual se resolvía celebrar a partir del corriente año el 21 de septiembre de 1810, como fecha de la erección de la Universidad y señalarla para iniciar con su conmemoración el comienzo de las labores académicas.

12. En consonancia con esa disposición, el 29 de marzo de en 1960 se realizaron actos para la celebración del Sesquicentenario de la Universidad de Los Andes, emulando la conmemoración de 1910. Por cierto, fue el momento de colocación en el patio central del Edificio del Rectorado de la estatua de Fray Juan Ramos de Lora, esculpida por el español Enrique Pérez Comendador. Sólo que no se recobró la fecha del 21 de septiembre, y ello en adelante (debido a la instauración de esa estatua( determinó que la falsa fecha se prolongara en el tiempo.    

13. El 4 de octubre de 1983 el Consejo Universitario de la Universidad de Los Andes emitió una Resolución que dispuso declarar todo el año de 1985 como año Bicentenario de la Universidad de Los Andes. Debemos señalar que el Rector en 1983 era el Doctor José Mendoza Angulo y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Mérida Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo, desde nuestro punto de vista, los principales responsables de inventar y tergiversar la historia fundacional de la Universidad de Los Andes, lo cual negaba aquel decreto de 1958, y las celebraciones de 1910 y 1960, antes mencionadas. 

14. Ante la confusa situación planteada, la Escuela de Historia de la Universidad de Los Andes solicitó la opinión de la Academia Nacional de la Historia, corporación que aprobó el 22 de enero de 1985 un Informe sobre los Estudios Superiores de Mérida, en el que reconocía que la fecha de fundación de la Universidad de Mérida era la del 21 de septiembre de 1810. Así se expresó esta institución: es plausible que la respetable e Ilustre Universidad de Los Andes, continuadora de la recta tradición cultural iniciada en 1785, celebre dignamente el Bicentenario de la iniciación de los Estudios Superiores en la ciudad de Mérida, lo que no significa que sea el de la fundación de la actual Universidad. Por ello, el Doctor Carlos César Rodríguez, ex Decano de la Facultad de Humanidades y Educación, publicó en el diario Frontera un artículo con el título: Paciencia, hay que esperar el 2010 para conmemorar el Bicentenario de la Universidad  

15. Sin embargo, a pesar de las observaciones formuladas por diversos universitarios al mencionado decreto del 4 de octubre de 1983 y la opinión de la Academia Nacional de la Historia, el programa conmemorativo siguió adelante. Hubo nuevas elecciones rectorales, siendo electo nuevamente el Doctor Pedro Rincón Gutiérrez (1984-1988) quien, a pesar de haber sido el firmante de aquel decreto del 17 de septiembre de 1958, no tuvo otra alternativa que llevar adelante la celebración antes acordada. Entonces continuaron las reacciones en el seno de la institución por la falsa celebración, por lo que el 12 de febrero de 1985, el Consejo Universitario dictó un nuevo Decreto que acordaba celebrar a partir del 29 de marzo de 1985 el año Bicentenario de la Fundación de la Casa de Educación de Fray Juan Ramos de Loraorigen del Seminario Conciliar del que nació la Universidad de Mérida, denominada Universidad de Los Andes por Decreto del Poder Ejecutivo Federal de fecha 24 de septiembre de 1883. Sin embargo, en un Afiche, en Avisos Institucionales, Te Deum en la Catedral, Ofrenda Floral ante la estatua de Fray Juan Ramos y Acto Central con la presencia de universitarios, sectores de la sociedad merideña y hasta entes gubernamentales nacionales y locales, el 29 de marzo de 1985 este fue el lema predominante: Bicentenario de la Fundación de la Universidad de Los Andes. Lo que se ha prolongado en el tiempo hasta nuestros días.   

16. Ante las irresponsables actitudes e incongruencias de las autoridades universitarias desde 1950, nos dimos a la tarea de estudiar y descubrir con conciencia la historia fundacional de la Universidad de Los Andes”. La primera búsqueda fue la opinión de Tulio Febres Cordero, por cierto el proponente y organizador del programa del Centenario de 1910. El llamado Patriarca de las Letras Merideñas, a quien se le reconocen aportes significativos a la historia de Mérida, señaló en varios de sus estudios la verdadera fecha de establecimiento de la Universidad. En 1891 escribió en su periódico El Lápiz: La Universidad de Mérida fue fundada por la Junta Patriótica de esa ciudad en 21 de septiembre de 1810 En sus Memorias de 1910 registró lo siguiente: Fue entonces la dolorosa crisis que sufrió la Universidad en tiempo del gobierno del Gral. Guzmán Blancoel propósito era eliminarla de hechocual era la circunstancia, tan gloriosa para el Instituto, de haber sido creado por los patriotas en 1810 En la Circular del 3 de abril de 1910 de invitación a la celebración del Centenario de la Universidad de Los Andes en 1910, Don Tulio señaló que apenas cinco días después de instalada la Junta Patriótica Provincial, este ilustre Cuerpo Político, revestido por autoridad del pueblo con el poder supremo de la nueva provincia independiente, erige formalmente la Universidad de San Buenaventura de Mérida el 21 de septiembre de 1810; y en Clave Histórica de Mérida de 1938 dijo: Creada la Universidad por la Junta Patriótica el 21 de septiembre de 1810, fueron los Obispos sus Rectores natos, facultad que ejercían por medio de delegados.  

17. A las afirmaciones de Tulio Febres Cordero siguieron las de historiadores, universitarios e intelectuales venezolanos, particularmente merideños, que confirman en sus respectivos escritos que la fecha de fundación de la Universidad de Los Andes fue el 21 de septiembre de 1810, entre muchos otros: Juan Nepomuceno Pagés Monsant, Guillermo Tell Villegas, Ramón Parra Picón, Pedro Luis Godoy, Gonzalo Picón Febres, Caracciolo Parra Pérez, Humberto Tejera, Julio César Salas, Gabriel Picón Febres (hijo), J. A. Gonzalo Salas, Enrique María Dubuc, Diego Carbonell, Roberto Picón Lares, José Humberto Quintero, Eduardo Picón Lares, Gabriel Barrera Moncada, Joaquín Díaz González, José Rafael Febres Cordero, Emilio Menotti Spósito, Carlos Febres Pobeda, Miguel Febres Cordero, Edecio La Riva Araujo, Antonio Spinetti Dini, Miguel Ángel Burelli Rivas, Carlos Chalbaud Zerpa, Tulio Chiossone, Néstor Briceño Paredes, Mariano Picón Salas, Miguel Uzcátegui Balza, Pedro Nicolás Tablante Garrido, Roberto Albornoz Berti, Pedro Rincón Gutiérrez, Pedro Pablo Barnola, Héctor García Chuecos, Humberto Cuenca, Armando Rojas, Carlos César Rodríguez, Ildefonso Leal, Carlos Felice Cardot, Leonel Vivas, Robinzon Meza, Yuleida Artigas, Bernardo Celis Parra, Lourdes Luque Matheus, Miguel Montoya Salas, Freddy Criollo Villalobos y William Lobo Quintero. Autores que pueden ser leídos en nuestro libro LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. 21 DE SEPTIEMBRE DE 1810. ESTUDIO CRÍTICO E INCOMODO PERO NECESARIO (2011).

18. A ese largo inventario historiográfico debemos agregar 23 documentos probatorios que, en ningún momento desmienten lo que sostenemos sobre la fundación de la ULA en 1810, como tampoco respaldan la falsa fundación de 1785. Extenso sería hacer referencia a esos textos, pero solo vamos a mencionar uno que, seguramente, el lector universitario bien conoce. Nos referimos a la Memoria y Cuenta que anualmente la Universidad debe rendir al Estado, por legalidad estatuida desde 1843. Uno de los requisitos de apertura de este documento es la inclusión del Acta de Fundación o el Decreto en Gaceta Nacional. Siempre la Universidad de Los Andes no inserta otro texto que el Acta-Decreto de la Junta Superior Gubernativa de Mérida del 21 de Septiembre de 1810 y nunca uno identificado con la fecha del 29 de marzo de 1785, pues lo que entonces dictó el Obispo Fray Juan Ramos de Lora fue unas Constituciones para una Casa de Estudios para formar los curas que requería la Diócesis de Mérida de Maracaibo. Es decir se trató de un instituto estrictamente eclesiástico, que ni siquiera era un Seminario, lo que no ocurriría hasta 1787-1790. En este último año es cuando inicia sus actividades con cinco niños seminarias.      

19. Ante tanta insistencia nuestra y de otros ulandinos, finalmente logramos que el Consejo Universitario decretara el de 17 de febrero de 2010 la conmemoración del Bicentenario de la Universidad de Los Andes en ese año y la designación de una comisión que se encargaría de elaborar el programa correspondiente. Al efecto solamente se cumplieron dos actividades: la reproducción del cuadro de Marcos León Mariño alusivo a la Junta Superior Gubernativa de Mérida que creó la Real Universidad de Los Andes el 21 de septiembre de 1810, que ilustra esta Crónica, por parte del pintor Francisco Lacruz, el cual fue colocado en el Salón de Reuniones del Consejo Universitario. Ello ha impedido que la comunidad universitaria y merideña en general aprecie lo que el autor de esa obra quiso expresar para dejar a la posteridad las reuniones de unos hombres que decidieron la Independencia de Mérida y la creación de la Universidad. De igual manera, un acto central en el Aula Magna el 21 de septiembre de 2010, con palabras del Rector Mario Bonucci Rossini y Discurso de Orden a cargo del historiador y Director de la Academia Nacional de la Historia, Dr. Ildefonso Leal, titulado: Dos siglos de historia de la Universidad de Los Andes. Sin embargo, al año siguiente la ULA continuó celebrando el 29 de marzo como fecha de fundación de la institución, sin la realización de actividad alguna con respecto del 21 de septiembre, como lo hará nuevamente en el presente año.

Como colofón de esta narración necesaria para los neófitos y también para los conocedores de esa historia fundacional, debemos ahora reflexionar acerca del por qué esa ambivalente e incomprensible actitud de las autoridades universitarias desde 1950 con relación al tiempo histórico de la Universidad de Los Andes. No en cuanto a seguir demostrando el hecho en cuestión en base a los documentos y a la historiografía a favor o en contra, pues ya lo hemos hecho y demostrado, pero si a tratar el asunto como un problema ontológico y epistemológico que escasamente se considera en esta institución acerca de los conocimientos que enseña, investiga y debe extender a la sociedad. Para ello retomamos el epígrafe con el que introducimos esta Crónica: La historia no se inventa ni tergiversa por conveniencia. La historia se estudia y descubre con conciencia, lo cual nos conduce a interpretarlo con la idea de que en la ULA se expresa una confrontación entre CIENCIA y RELIGIÓN, a la que tanta atención prestara y denunciara Albert Einsten para sostener sus estudios. Aclaramos que no nos referimos exclusivamente al problema de la fecha de su fundación, sino también a muchos de los hechos que forman parte de su diario acontecer. 

Como si el Proverbio impreso en su Escudo de origen eclesiástico en 1856: El principio de la sabiduría es el temor a Dios (Initium Sapientae Timor Domini) haya marcado la dinámica institucional en el tiempo, lo que entra en contradicción con lo que es la esencia de una Universidad, en cualquier parte del mundo, y la ULA no puede ser la excepción. Advertimos que no se trata de una interpretación anticlerical e iconoclasta, sino el uso de la esencia de su filosofía institucional. Entonces, volviendo al problema del momento de su fundación, decimos que su historia se ha estudiado con conciencia que vale decir: con el uso de la Ciencia que, en esas las tres funciones de la ULA (docencia, investigación y extensión) engloba la esencia de ésta en lo que respecta a la creación y reconstrucción de conocimientos. Lo cual es muy distinto a inventar y tergiversar la historia como acto de fe, apegada a un supuesto cordón umbilical de carácter religiosos que sigue determinando actuaciones de la Universidad de Los Andes, no solamente en cuanto a la fecha de su creación, sino también a su posición política en los últimos veinticinco años, frente al Estado de derecho, lo que no había acontecido en los doscientos ochenta años anteriores, considerando que fue fundada por la Junta Superior Gubernativa de Mérida el 21 de septiembre de 1810.              

Para quienes deseen ampliar conocimientos a lo que hemos expuesto, además del citado trabajo, remitimos a estos otros dos de nuestra autoría: 15 Argumentaciones para rectificar la fecha de fundación de la Universidad de Los Andes. Mérida, Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los Andes/Centro de Estudios Históricos Carlos Emilio Muñoz Oráa, 2006 (Cuadernos de la CLHULA, 2) e Historiadores, Universitarios e intelectuales de Mérida y la fecha de fundación de las Universidad de Los Andes.21 de Septiembre de 1810. Mérida, Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los Andes/Centro de Estudios Históricos Carlos Emilio Muñoz Oráa, 2008 (Cuadernos de la CLHULA, 3).





Contenido Relacionado