Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 12:26 am
ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna
Diario EL MUNDO de Madrid
Flaco favor le han hecho a Damián
Castaño quienes le han dicho que puede torear bonito. O quienes cantaron los
naturales de septiembre como los naturales de la temporada. Damián, que es un
tipo honesto, un torero aguerrido, curtido en las mil batallas duras, y merece
por ello todos los respetos, entró en la sustitución de este cartel de artistas
quizá contagiado también de que lo suyo debía ir por ese palo. Y anduvo
queriendo componer la figura durante toda su primera faena, olvidándose de
torear. Quiero decir que el toro de El Pilar, de buen embroque y contado empuje
para salirse, un tanto pegajoso por tanto en su bondadosa humillación,
necesitaba que lo engancharan por delante. Y Damián desmayaba los muletazos.
Como si torease bonito.
Juan Ortega, que venía con el
aura de “hoy va a ser”, había dibujado en el toro de DC un quite con los
brazos sueltos y perezosos, dos verónicas de exacta cadencia por el pitón izquierdo.
Y una media de caro vuelo. Quedó como carta de presentación de lo que luego no
pudo ser con un toro sin celo, escasa humillación y, en general, escaso de
todo. Tan lavado por fuera. Ortega dejó ese sello del arte que en Madrid es la
trinchera. Y un cambio de mano. Sin la posibilidad de hilar nada más con
aquella embestida desentendida.
Antes del ecuador de la tarde
Pablo Aguado se imponía en el marcador de trincherazos con dos y un pase de la
firma que abrochaba un lindo prólogo. Los prólogos de faena bien dosificados en
redes sociales, a cámara lenta, te dan para una faena entera. A Aguado no le
hacía falta la slow motion pues esa es su velocidad. Como lo era la de
un toro bien hechurado, cinqueño como el de JO, pero más formado en su trapío.
Y también más humillador. Agrietada la nobleza por las carencias de bravura,
Pablo no engancha más las embestidas que Castaño. Aunque acompañe mejor. No
pasó nada y los apuntes, también con el capote, se difuminaron.
Saltó como cuarto el único toro
negro del sexteto que, a su vez, subía, con y a partir de él, su seriedad. No
le sobraba el poder, pero en su fondo de arcilla latían cosas, descolgaba bien,
no sé. Damián Castaño se salió del molde artista con una larga cambiada de
rodillas, y volvió con unas verónicas de brazos entablillados que Madrid
coreaba. Recordé a Daniel Luque en ese momento y durante la faena que realizó
el salmantino a salto de mata (y con la montera calada). En el toreo puede
haber ciertas injusticias, pero en general nada es porque sí. Ni por arriba ni
por abajo. Castaño, que cumple ya 11 años de alternativa, lo mató
extraordinariamente bien. Su camino y su sitio, que lo tiene, son otros. Su
lote no fue malo. Se había ganado este puesto por méritos propios, y bien está
aunque no encajase en el sentido del cartel.
Como quinto saltó un toro altón,
desgarbado, malandado y distraído. De abierta cara y raza en fuga. Un bluf.
Para Juan Ortega fue el lote más negado, sin que por ello el orteguismo evitase
la merienda de las entusiastas columnas previas. La mía, la de Peláez y así. La
temporada había sido bonita en escenarios menores -Valdemorillo, Santander,
Valladolid- y se trataba de alentar el refrendo, una vez ausente en San Isidro,
en el gran escaparate de Madrid. A estas alturas de la corrida, me temo, a Juan
se le había encogido el espíritu en la desesperanza. Un quite a la verónica
para el recuerdo, otro por chicuelinas. Ni pan para hoy, ni para el alma,
Luque también se me había venido
a la cabeza ya con el anterior toro de Pablo Aguado, y no tanto con un último
toro muy protestado quizá por su expresión, pero no creo que fuera por su
volumen o su armada. Cerraba una corrida en escalera, de final de temporada,
como en los grandes almacenes. Aguado pasó el trámite con aquel movimiento
vacío. Fin de la decepción absoluta.
FICHA DEL FESTEJO
Toros de El Pilar, dos cinqueños (2º y 3º); muy desiguales de
presentación, una escalera; de frágil poder y pobre raza; 1º, 4º y 3º tuvieron
opciones; deslucidos 2º y 5º; el 6º se movió vacío.
Damián Castaño, de cobalto y oro.
Estocada delantera y descabello (silencio); estocada (silencio).
Juan Ortega, de rosa palo y oro.
Estocada atravesada (silencio); pinchazo y estocada tendida (silencio).
Pablo Aguado, obispo y oro. Media
y tres descabellos. Aviso (silencio); media caída (silencio).
Monumental de las Ventas. Sábado, 7 de octubre de 2023. Quinta de
feria. Casi lleno.