Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:46 pm
ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna
Diario EL MUNDO de Madrid
Sonaba la plaza con zumbido de
colmena. Un ambientazo desbordaba la plaza con acentos de todas las partes del
mundo. La agudeza de los clarines atravesó el tumulto de ruidos y los timbales
apenas se escucharon, ensordecidos. Para cuando apareció El Juli por el portón
de cuadrillas, vestido de berenjena y oro, el zumbido se había multiplicado hasta
la categoría de erupción. La última semana del maestro ante la cita de su adiós
ha contenido una preparación de aspirante, sesiones de siete y ocho novillos,
viajes y tentaderos a mansalva por las ganaderías afines. Como si se jugara el
título de un cuarto de siglo como mandón del toreo. Los entrenamientos, desde
que anunció la despedida, cobraron un protagonismo aún mayor en alguien ya
obsesionado con su profesión. Las cosas son por algo. Y ese punto fino de su
físico asomó en Juli al desprenderse del capote de paseo como el boxeador del
batín. Y recogió montera en mano la atronadora ovación que lo arropaba en su
adiós a Madrid.
La computadora de El Juli se
encendió ya con el toro inaugural de su marcha, tan hondo como guapo, marcado
con el fuego de La Ventana del Puerto. La lidia fue un ejercicio de preclara
autoridad. Tanto en la precisión durante el tercio de varas como en la elección
de los terrenos de la faena, alejados de las querencias que venía marcando.
Probablemente desde de aquel capotazo de Álvaro Montes antes del primer puyazo.
JL lo colocó con un galleo por chicuelinas y luego, tras un quite interrumpido
por chicuelinas y tijerillas, con tres medias verónicas certeras de precisa
belleza y efectivas como la revolera. Su listeza se manifestó también en el
brindis a Isabel Díaz Ayuso, que despertó un clamor. La faena constituyó una
ecuación de equilibrios entre sujetar la embestida como base, afianzarla de
altura y dosificarla de tacto, pues no aguantaba ni una brusquedad. Como se
demostró en los toques más enfibrados. Aprovechó el maestro en su mano derecha
el buen estilo que habitaba en el toro una vez desbrozado el camino. Hasta que
dijo basta con su medido depósito. Un natural y el de pecho quedaron como
muestra de su izquierda. Antes de un cierre fluido hacia tablas y un
contundente estoconazo que desató una excesiva y cariñosa pañolada.
Como si se tratara de saldar
cuentas y heridas, los ácidos tragos, las Puertas Grandes debidas -esas
frustradas salidas a hombros "morales" con el toro de Fuente Ymbro de
la corrida de Prensa, el de Ana María Bohórquez, Licenciado de Alcurrucén y las
tardes de La Quinta y Garcigrande en 2023-, Madrid le entregó la última en un
acto de contrición, de generosa expiación de los pecados. La notable faena
-lejos de aquellas o de la mítica y ultrajada con una sola oreja de
Cantapájaros- al quinto volvió a estar presidida por una cabeza privilegiada,
mil registros según pedían las virtudes y, sobre todo, los déficits de bravura.
Que no de obediencia. Juli lo enceló y sedujo empujándolo sobre la mano
derecha, lo bordó sobre la zurda en una serie y alcanzó el cenit y el éxtasis
de la gente en un cambio de mano monumental. Apuró el resto con listeza, a
favor de querencia, antes de cobrarse una estocada letal que prendió la locura.
No hubo freno para entregarle su tercera Puerta Grande (sentimental) como
premio a toda una vida.
Un toro bajo había abierto la
corrida, emplazado, desentendido, manseando lo suyo, con las manos por delante
y el poder contado como el fondo. Pero escondía una bondad modelable para que,
aun sin terminar de humillar, Uceda Leal le diera forma con su clase. Sorprendió
en el hermoso principio de faena trenzado con ayudados de torería. Como las
series diestras a la altura de la embestida. Sin embargo, descolgó y se estiró
más por el izquierdo, por donde Uceda dibujaba naturales con el sello que lo ha
acompañado en estas 70 corridas en Madrid. Cuando lo quiso exigir más, el toro
no lo soportó. La bonita faena ya estaba hecha, le faltaba un final y una buena
estocada. No hubo ni una cosa ni la otra, tan baja la colocación del acero. Y
la historia acabó saludando desde el tercio. No hubo causa ni caso con un huido
manso de libro, de más abierta cara y alocada lidia, el peor con mucho de la
tarde.
El sexteto de Puerto de San
Lorenzo, con unas hechuras caras, saltó sin embargo preñada de tonos de
mansedumbre, falta de fondo (bravo), vida y duración. Sin mala condición y
buenas intenciones como evidenció también un tercero tocado arriba de pitones
con su dormida y humillada embestida. Tomás Rufo lo toreó a placer con el
capote, especialmente en un quite a super cámara lenta con el toro ya centrado.
Le aferaon no sin razón la colocación -ay, la cabeza, que se embota en Madrid-,
muy abierta, durante la faena. Y TR caricaturizó ese modo de irse al pitón
contrario después de haber buscado siempre la largura del muletazo y la profundidad
por encima del ajuste. Se eternizó con el descabello. La ambición le salvó
sobre la campana con un sexto más vibrante y con alta nota mientras duró, que
tampoco fue mucho. El arranque de faena de rodillas toreando en redondo con
lentitud y las series de caro trazo iniciales lanzaron una obra que encontró el
refrendo del espadazo y una oreja como crédito para el futuro.
FICHA DEL FESTEJO
Toros de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto
(1º y 2º); dos cinqueños (5º y 6º); de buena presentación, armónica y seria;
preñados de distintos grados de mansedumbre, faltó fondo bravo y duración, que
no nobleza y estilo; el manso 4º fue el peor.
Uceda Leal, de buganvilla y
plata. Estocada baja (saludos). En el cuarto, estocada y descabello (silencio).
El Juli, de berenjena y oro.
Estocada pasada (petición y saludos). En el quinto, estocada (dos orejas).
Puerta Grande.
Tomás Rufo, de nazareno y oro.
Espadazo rinconero y cinco descabellos. Aviso (silencio). En el sexto, estocada
rinconera (oreja).
Monumental de las Ventas. Sábado, 30 de septiembre de 2023. Primera
de feria. Lleno de "no hay billetes".