Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 11:19 pm
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Mejoró la climatología para la
tarde cierre de la tradicional cita ferial taribense, el cual un poco más de público
registró que la tarde del sábado. Una “migajita” dirían por allí, pues una vez
más se pone en evidencia que la gente poco se anima a ir a toros en Táriba, y
específicamente al ruedo del Coliseo. Una pena de verdad, a pesar del esfuerzo
hecho por la empresa por traer toreros de interés y ganado con garantías de
éxito, pese al irregular planteamiento publicitario que se viene haciendo no
solo a esta, sino a las demás citas feriales que hemos visto y se vienen en
agenda.
Densa y dilatada más de la cuenta
fue la labor en rejones de Francisco Javier Rodríguez, actuación donde no se
dejó nada en el tintero el jinete yaracuyano, ante un toro poco presto al
lucimiento. La oreja con la que premió vino de la mano con agradecida brevedad
que manejo el rejón de muerte.
Animoso estuvo un veterano
Leonardo Benítez a lo largo de la tarde, la de su estreno en este ruedos tras
31 años de doctorado y trayectoria por ruedos nacionales. Pudo haber cortado la
oreja del primero de lidia ordinaria, pero su fallo con la espada le limitó de
“tocar pelo”. Igual dosis de toreo, gesticulando más de la cuenta al graderío, fue
lo que se prodigó en labor que esta vez sí contaría con la rúbrica de la
espada, para cortar par de orejas.
Orellana se encontraría con las
almibaradas embestidas de su primero del lote, animal agradecido, en faena
variada y típica del repertorio del espigado y veterano torero tovareño. La
nobleza del animal fue vista por los presentes, para solicitársele el indulto
que diligentemente el palco concedió. Su segundo del lote, un marmolillo, sin
recorrido, cumplió el torero en despacharlo, a pesar de dilatar labor más de la
cuenta para ser silenciado tras aviso.
El debutante en ruedos
venezolanos, el salmantino Juan del Álamo cortaría una oreja en el de su
estreno, tras una labor intermitente, que remató de certero espadazo. En el que
cerró plaza, con la noche presente, apostaría un poco más el coleta de Ciudad
Rodrigo, en especial por tandas por la mano diestra, de uno en uno, de gran
plasticidad artística, para recibir palmas.
El balance artístico del festejo
fue el siguiente:
Plaza de Toros Coliseo «Hugo
Domingo Molina» de Táriba. Con poco más de un cuarto de plaza (aproximadamente 1000
personas) en tarde entoldada, fresca, con ligeras ráfagas de viento, se han
lidiado toros del hierro colombiano de EL
CAPIRO DE SONSÓN (Dayro Chica), dispares de presentación y juego en su
conjunto, un poco mejor presentados que sus hermanos lidiados el día anterior; 1º,
manso, parado; 2º, manso, aquerenciado; 3º, noble, con recorrido, indultado de
nombre «Carnicero» N° 883 de 433 kilos; 4º, noblote a menos; 5º, noble y con recorrido;
6º, manso sin recorrido y 7º, áspero, corto de recorrido.
FRANCISCO JAVIER RODRÍGUEZ (A la usanza campera),
oreja.
LEONARDO BENÍTEZ (Azul rey y oro con remates
blancos), palmas tras aviso y dos orejas.
RAFAEL ORELLANA (Ciruela y oro con
remates blancos), dos orejas simbólicas y silencio tras aviso.
JUAN DEL ÁLAMO (Tabaco y oro con remates
blancos), oreja y palmas.
Incidencias: El festejo comenzó con
un retraso de 35 min de la hora estipulada. *** Juan del Álamo se presentó en
Venezuela con el toro de nombre «Barranquero» N° 918 de 432 kilos, negro
muleto, cubeto de cornamenta. *** A partir de la lidia del segundo toro del
lote de Leonardo Benítez se lidió con deficiente luz artificial. *** Presidió
como sucedió el día anterior, con ecuánime criterio el aficionado Alexander
Saavedra. *** Festejo que tuvo más de tres horas y media de duración.