Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:59 am
Teresa Omaña Martínez
Teresaomana1@gmail.com
Yolima Arellano es la presidenta de la Junta
Regional de Primaria como órgano subalterno de la Comisión Nacional de Primaria
cuyo objetivo es trazar el camino hacia las elecciones de octubre 2023. Egresada
de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, especialista en Género y
Políticas Públicas y en Derecho Procesal Civil de la UCAB, asimismo, es
Coordinadora del Observatorio
Venezolano de los Derechos
Humanos de las mujeres Núcleo Andino. Hoy
es una referencia como activista del
Movimiento Amplio de Mujeres.
En esta entrevista Yolima habla del espacio que
ocupa la mujer en la política de Venezuela, la discriminación en los cargos que
ocupan, la cultura machista, desigualdad de condiciones, búsqueda de igualdad y
equidad entre otros. Desde sus inicios
Yolima profesionales defiende los derechos humanos de las mujeres en lo nacional e internacional. Por ahora nos
adentramos en la entrevista para conocer más detalles sobre la mujer en la
política y cargos públicos
¿Por qué le es tan
difícil a las mujeres ocupar cargos y hacer política?
El sistema electoral venezolano
presenta algunos aspectos que generan discriminación en la participación
política de las mujeres; configurados en la inexistencia de la paridad y alternancia
en los puestos de elección popular en la normativa de la Ley Orgánica de
Procesos Electorales y en la Ley Orgánica de Partidos Políticos, dejando a
discreción de las élites masculinas de los partidos políticos la decisión de la
postulación de las mujeres, pues las Resoluciones emitidas por el Consejo
Nacional Electoral dirigidas a la aplicación de la paridad/alternabilidad en
pasados procesos electorales, no son aplicadas, monitoreadas ni sancionadas en
caso de desaplicación, de igual forma existen acuerdos electorales entre
partidos que configuran desventajas para la postulación de las mujeres,
originando que no sean electas, o que sean relegadas a una participación con
roles o cargos de menor responsabilidad.; además las mujeres activistas políticas
de los partidos opuestos al oficialista, han venido siendo víctimas de forma
sistemática y progresiva de violencia política lo que las limita en el
ejercicio de sus derechos. Los resultados de las últimas elecciones lo
demuestran: en 23 Gobernaciones, fueron electas 2 mujeres (9% mujeres, 92%
hombres) y en 335 Alcaldías, solo 62 mujeres (19% mujeres, 81% hombres), (CNE, 2021).
¿En Mérida se visualiza a la mujer en un segundo plano desde lo
político y/o en cargos públicos?
Las mujeres dentro de regímenes
totalitarios, patriarcales y populistas como el que existe en Venezuela, se han
mantenido en el espacio privado, en la organización y manejo del hogar, la
educación de los hijos e hijas, el cuidado de adultos mayores, personas en
condición de discapacidad, trabajos comunitarios y maternalistas; así como en
el mantenimiento en el imaginario colectivo de las tradiciones y buenas
costumbres, lo que les limita su inclusión y participación en el espacio
público y el ejercicio de sus derechos políticos, profundizando su condición de
ciudadanas de segunda frente a los hombres.
En el estado Mérida, donde prevalece
una cultura machista con fuerte influencia de los estereotipos negativos de
género y ante la falta de una normativa legal que garantice la paridad y el
desarrollo de medidas afirmativas, se mantiene a las mujeres relegadas en el
campo político y/o público; es así como nunca ha sido designada ni electa una
mujer al cargo de Gobernadora; y en las últimas elecciones de 2021, resultaron
electas 2 mujeres Alcaldesas de las 23 Alcaldías existentes de acuerdo a datos
del Consejo Nacional Electoral, 2021.
¿Por qué es un reto
para la mujer hacer política?
Porque, aunque las mujeres
venezolanas representan el 50,7% de la población de acuerdo a información del Instituto
Nacional de Estadisticas, 2022, son escasas las mujeres que pueden acceder a
ser candidatas para ocupar cargos de representación popular y por ende también pocas
quienes pueden ocupar puestos de poder. Las mujeres continúan enfrentando múltiples
limitaciones para participar en los asuntos públicos y políticos en Venezuela;
debido, entre otros aspectos a que la crisis humanitaria compleja en que está
inmerso el país afecta de forma diferenciada a las mujeres, quienes soportan
una mayor responsabilidad en el trabajo de cuidados y altos índices de pobreza,
lo que implica menor movilidad y capacidad para ejercer sus derechos políticos.
Por otra parte, las mujeres capacitadas, se enfrentan a estereotipos de género,
relativos al desprestigio del activismo político partidista, que podrían
afectar su reputación, integración personal y familiar, así como su exposición
a ser víctimas de violencia política; que estas prefieren evitar.
Adicionalmente, los partidos políticos no son conscientes de la necesidad de
que las mujeres estén representadas en igualdad de condiciones con los hombres
en sus estructuras y en los espacios de toma de decisiones, por lo que no
promueven su empoderamiento ni su participación.
¿Se le reconoce a
la mujer su progreso y trabajo en la política?
No, la realidad demuestra que tras la
ardua lucha de las mujeres por la reivindicación de sus derechos, entre ellos
los derechos civiles y políticos, para lograr ser
tratadas como ciudadanas, éstas han obtenido el derecho a votar, a ser electas
y a representar al país en la vida pública nacional e internacional, sin
embargo, a nivel global y local, ante el aumento de la participación de las
mujeres en el espacio público, se ha incrementado la discriminación,
desigualdad y violencia política en su contra.
¿Es la mujer un
tipo bandera para la política y cargos públicos?
Las mujeres son instrumentalizadas
políticamente, desde el gobierno se mantiene un discurso inclusivo respecto a
su participación igualitaria en la administración pública y en las estructuras
partidistas, replicado a lo interno de los partidos políticos; lo que no se
corresponde en la praxis, pues estas son relegadas a cumplir roles
estereotipados y discriminatorios, como iniciativas comunitarias (jefas de
calle, de comunidad, de unidades de batalla UBCH); logística, organización de
eventos, entre otros, sin posibilidades de ascenso a puestos de mayor jerarquía, es decir; a mayor poder, menos
presencia femenina. Esto se evidencia en la mayoritaria representación de las
mujeres en las postulaciones y cargos de concejalas y legisladoras, incluso
como suplentes en el parlamento.
¿Cómo ve el futuro de la mujer en su
participación política?
Que sus derechos civiles y políticos
sean reconocidos; a fin de garantizar una representación equitativa en cargos
gubernamentales de decisión, el Parlamento, el Poder Judicial, organismos
descentralizados y administración pública local, estatal y nacional; así como
en la esfera pública en general. Para ello, el estado debe modificar la
normativa existente legislando sobre la paridad, los partidos políticos deben
promover políticas y prácticas que promuevan el liderazgo de las mujeres,
garantizando su protección contra la violencia política, implementando medidas
para el apoyo técnico y financiero en su capacitación y formación política y en
la promoción de campañas sensibilizadoras dirigidas a eliminar los estereotipos
sobre los roles de género en hombres y mujeres, resaltando la importancia de la
participación paritaria de las mujeres en la vida política y pública; así como
en los procesos de diálogo, negociación y construcción de paz, a fin de que sus
necesidades e intereses particulares y diferenciados sean tomados en cuenta;
sólo en estas condiciones, puede calificarse un sistema político como
democrático.