Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:39 pm
Internacionalmente, nuestro país es reconocido por muchas cosas. Un paraíso con sol, playas y lugares increíbles, acompañados por una gastronomía y una cultura que lo hacen único. Pero además, se nos reconoce por nuestra pasión por el fútbol. Quizá fue este entusiasmo por el deporte rey el que hizo que en los años 30 un gallego quisiese plasmarlo en un juego que, casi 90 años después, sigue teniendo miles de adeptos: el futbolín.
Aunque para muchos el futbolín nació en España, la realidad es que aquí solo fue modificado. Este juego surgió, según las patentes existentes, en la Inglaterra de los años 20 y acabaría extendiéndose por todo el mundo, hasta el punto de que, a día de hoy, es el que triunfa a nivel internacional. Sin embargo, pese a que en España este tipo de futbolín llegó a tener algún tipo de penetración, no se tardó mucho en hacer una versión propia. Alejandro Finisterre creó en los años 30 su propio modelo, añadiéndole varias particularidades que cambiaron totalmente lo que se conocía hasta ese momento.
La principal diferencia entre el modelo internacional y el español está en las piernas de los jugadores. Mientras el de fuera de España cuenta con muñecos con una sola pierna (o las dos piernas pegadas), en el que se creó en territorio nacional tienen las dos piernas separadas. En cuanto a dimensiones también hay cambios: el de nuestro país es más grande. A día de hoy, nadie sabe si Alejandro Finisterre diseñó su futbolín basándose en el que ya existía o si realmente salió de su cabeza.
Ambos modelos conviven en la actualidad en España y en el mundo, aunque con grandes diferencias en cuanto a seguimiento. Mientras que internacionalmente el “futbolín de una pierna” es el que más se juega, en nuestro país sus inscritos en la Federación Española de Futbolín son apenas 500. Todo lo contrario pasa con el “dos piernas”, el más jugado en el territorio nacional y que cuenta con aproximadamente 18.000 inscritos en la federación.
Quizá muy poca gente lo sepa, pero existe una Federación Española de Futbolín. Pese a que a día de hoy es una organización consolidada, apenas cuenta con doce años de vida. Fue en 2008 cuando los seguidores de este juego crearon una asociación conjunta y, según explica Tomás Fernández, presidente de la Federación desde sus inicios, la colaboración de la Federación Internacional (ITSF) fue clave.
Uno de los cometidos de la Federación es la organización de las principales competiciones de futbolín en nuestro país, un trabajo que tocó techo en 2019 con la organización del Mundial en Murcia. Pese a su grandeza, lo cierto es que no fue un trabajo muy novedoso para esta federación, que durante años viene organizando el Campeonato de España.
Para el gran público, el futbolín es un juego que necesita únicamente dos personas por equipo para poder jugar. Sin embargo, en la competición, este planteamiento salta por los aires. “Un equipo son cuatro personas mínimo que se reúnen bajo un nombre y un logo. Dos juegan y el resto son reservas. Se monta una estrategia al principio del partido y se elige quién va a jugar cada partida. Durante la partida se puede cambiar de jugadores, pero el que sale no puede volver a entrar”, explica Fernández.
En cuanto a los partidos, son algo “impresionante de ver”. La rapidez de la bola es endiablada, incluso pudiendo llegar a velocidades de 120 km/h, lo que obliga a los jugadores a tener muchos reflejos. Además, los materiales del esférico pueden variar, desde el corcho hasta el metal, por lo que resulta muy interesante ver como en función de esto, cada encuentro varía. Por otro lado, si uno se acerca a una de las mesas, descubrirá el desnivel que hay en la zona que separa los defensas del portero: “Así no hay riesgo de que la bola se pare”, comenta.
Esta Copa Futbolín El Corte Inglés es uno de los muchos torneos que han organizado la Federación y LaLiga de forma conjunta. “Hemos hecho algunos con jugadores del Málaga, por ejemplo, donde llevamos un futbolín que recreaba el estadio de La Rosaleda”, cuenta Fernández.
En este tipo de competiciones ha habido la oportunidad de testar el nivel y la pasión de los jugadores de LaLiga por el futbolín. “El futbolín y los videojuegos son dos pasiones de los futbolistas. Hemos jugado con muchos, ya sea de manera individual, como con Leo Messi, al que le encanta el futbolín; o con plantillas enteras, como la del Valencia”, señala. Pese a todo, ninguno ha podido ganar a los jugadores federados. “A muchos se les da bien, pero nuestros jugadores tienen mucho nivel”, dice. Incluso hay casos, como el de Sergio Ramos, que están en un propio futbolín. En 2019, el escultor francés Stefane Cipre creó un futbolín de metal, aluminio y cuero con un peso superior a 100kg, que se convirtió en el más caro del mundo. En este futbolín, que se encuentra en Bélgica, cada jugador está personalizado con el nombre de alguno de los grandes futbolistas de la historia. Entre ellos se encuentra el capitán del Real Madrid.
El éxito del futbolín en España parece claro. “Hace dos o tres años tuvimos un pico de jugadores, llegamos a registrar 18.000. Ese pico ha bajado los últimos años, aunque los números son bastante estables. Colaboraciones como las que hacemos con LaLiga nos permite impactar en más público y tener más visibilidad. Lamentablemente este año, con la crisis sanitaria, el número bajará. A partir del año que viene tenemos que trabajar para que no se convierta en una constante”, destaca Fernández.
Además, deja abierta la posibilidad de un posible futuro olímpico. “Llevamos años trabajando con la Federación Internacional para que el futbolín sea reconocido como deporte olímpico. Confío en que dará sus frutos y veremos un partido de futbolín en unos Juegos Olímpicos”, dice. Una pelea que comienza por intentar mantener la pasión por este juego en España.
ABC