Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:44 pm
Desde los baños en leche de burra que se daba Cleopatra, pasando por los rostros entalcados de la época isabelina -que mataron por intoxicación con plomo a varios cortesanos-; el deseo de lucir una piel blanca se materializa en cada momento histórico de diversas maneras en las diferentes culturas. En la actualidad, preocupa que casi 8 de cada 10 africanas se someten a riesgosos tratamientos con sustancias tóxicas para blanquear su piel, pese a las fuertes y reiteradas advertencias de especialistas y autoridades sanitarias sobre los peligros para la salud.
Cuando, en los bancos de la facultad de Medicina, Isima Sobande escuchó hablar de madres que decoloraban la piel de sus bebes, creyó que se trataba de una leyenda urbana. Pero no tardó en verlo con sus propios ojos. Poco tiempo después de que fuera enviada a un centro médico de Lagos, capital económica de Nigeria, Sobande registró el ingreso de un bebé de dos meses, que se retorcía de dolor, "con forúnculos muy grandes por todo el cuerpo".
La joven médica descubrió que su madre le estaba aplicando una crema de esteroides mezclada con manteca de karité, una "receta básica" conocida por muchos nigerianos. "Estaba horrorizada", cuenta. "Me aterró de verdad".
"Nuestra sociedad está condicionada por el hecho de que tener la piel clara es una forma de encontrar un buen trabajo, de tener una relación amorosa y, para muchos, eso es muy importante", añade la médica de 27 años.
En África, el blanqueo de la piel no es una novedad. Los expertos médicos llevan años advirtiendo sobre los riesgos para la salud que representan estos métodos para aclararse la piel.
Un rechazo compartido por los militantes de la conciencia negra, a quienes indigna lo que consideran una herencia nefasta, un lavado de cerebro, fruto de siglos de esclavitud y colonización. Pero, paradójicamente, su voz se escucha más en el resto del mundo que en el continente africano, en donde el fenómeno cobra cada vez más fuerza.
Un fenómeno creciente
"El uso de productos para blanquearse la piel es
creciente, en particular entre adolescentes y jóvenes", explica Lester
Davids, profesor de Biología Humana en la Universidad de Pretoria, en
Sudáfrica. "La antigua generación utilizaba cremas, la nueva utiliza
píldoras e inyecciones", cuenta. "Ni siquiera sabemos qué
consecuencias a largo plazo tendrán esos productos, que están aún más
concentrados", advierte.
Solo en Nigeria, gigante de unos 180 millones de habitantes, el 77% de las mujeres -es decir, más de 60 millones de personas- suelen utilizar habitualmente productos de blanqueo de la piel, de acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2011.
Si bien los consumidores de mayor nivel econonómico
pueden permitirse el acceso a productos testeados, la mayoría menos favorecida
compra cremas con niveles peligrosos de productos que frenan la síntesis de
melanina.
Entre ellos, se encuentra la hidroquinona (derivado del glúcido, prohibido en los productos cosméticos de la Unión Europea), los esteroides e incluso el plomo, que mató a muchos cortesanos de la reina Isabel, adeptos en su época a polvos blancos y maquillajes que dejaran la piel pálida.
Mientras las autoridades locales apenas logran
reglamentar las innovaciones en materia de blanqueo, que cada vez más se
administran en inyecciones o píldoras; la FDA (la agencia regulatoria de Estados
Unidos) continúa sin autorizar el ingreso de ninguno de esos productos en su
territorio, argumentando que "son potencialmente peligrosos y podrían
contener ingredientes nocivos desconocidos".
En Nigeria, Sudáfrica y Kenia están totalmente
prohibidos por su fuerte concentración en hidroquinona y mercurio, y el estado
sudafricano de Kwazulu-Natal instó a sus habitantes a "rechazar cualquier
forma de belleza colonial". En julio, el gobierno de Ghana también publicó
un mensaje preventivo para advertir de los peligros a los que se somete al feto
cuando las mujeres embarazadas se someten a esos tratamientos, especialmente
para que la piel de al niño sea más clara desde su nacimiento.
Advierten que usar ropa interior ajustada perjudica
la fertilidad masculina
Pero el acceso a la enorme variedad de productos
prácticamente no encuentra barreras. Con escaso control sanitario, se consiguen
en comercios, Internet y hasta en clínicas especializadas y los consumidores se
convierten en "totalmente adictos, incluso sin darse cuenta".
Dabota Lawon, una influencer nigeriana, lanzó su
propia marca de cosméticos y a través de las redes promociona los beneficios de
sus cremas y de sus inyecciones, que también curan el acné. "Es como la
cirugía estética, nunca es suficiente", admite.
Por su parte, Pela Okiemute, o "el rey de la
Belleza", como se apoda a sí mismo, se convirtió en la gran estrella de
los productos para blanquear la piel en Internet con su crema "Blancura
rusa", que promete un "moreno mestizo". Mientras que su
"Real Cleopatra", presentada con una foto de Elizabeth Taylor en su
personaje de reina de Egipto, vuelve la piel "clara y radiante" con
unos resultados visibles en dos semanas.
"Muchos de mis clientes usaron productos malos
antes", afirma, al tiempo que asegura que los suyos son muy eficaces sin
ser dañinos para la salud. "Acuden a nosotros porque tienen problemas, y
nosotros les ofrecemos soluciones", agrega, mientras muestra unas fotos
del antes y del después, del negro al blanco, en su teléfono.
Aranmolate Ayobami es cirujano estético, pero en su
clínica de la periferia de Lagos, detrás de un restaurante chino abandonado,
también ofrece un tratamiento de cinco semanas a base de inyecciones de
glutatión por 150.000 nairas (casi 12.000 pesos).
Es tajante: el producto que utiliza, importado de
Emiratos Árabes Unidos y de Estados Unidos, no es peligroso para la salud ni
tampoco supera nunca las cinco semanas de tratamiento.
Una cuestión de estatus
"El blanqueo de la piel es una manera de acceder
al poder y a los privilegios asociados a los blancos", analiza Yaba Blay,
profesora auxiliar de Ciencias Políticas en la Universidad Central de Carolina
del Norte, especialista en la materia. "La gente quiere que se la perciba
como si tuviera más valor, y eso pasa por el color de la piel", agrega. En
África, más allá de la comparación con el antiguo colono, la piel clara sugiere
un trabajo de oficina, no expuesto al sol y, por lo tanto, síntoma de riqueza.
Los recientes movimientos de "conciencia
negra" tratan de cambiar estas ideas preconcebidas. La etiqueta
#Melaninpoppin ("La melanina es tendencia") celebra la piel negra en
las redes sociales, el filme "Black Panther", con un casting casi
exclusivamente negro, con un vestuario inspirado en los trajes tradicionales y
los cabellos afronaturales, cambió conciencias, mientras que la visión
eurocentrista de los cánones de belleza está en retroceso.
Pese a eso, falta mucho para que esto sea un fenómeno
de masas.
"La verdad es que mi belleza estaba más aceptada
en el extranjero que en mi propio país", lamenta Ajuma Nasenyana, una
modelo keniana, que representó a marcas como Victoria's Secret o Vivienne
Westwood.
"En el universo de la moda en África, cuanto más
clara tenga la piel, más te ven como a alguien lindo, son cosas que están
evolucionando de a poco". La joven médica Sobande percibe también un
intercambio "positivo" del otro lado del continente, en Nigeria.
"Pero habrá que esforzarse mucho para cambiar las mentalidades",
asegura.
(Fuente: AFP)