Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:37 pm
Tomar una
bebida fría o un helado muy deprisa y que aparezca un breve pero
terrible dolor de cabeza. ¿Quién no ha experimentado alguna vez esa
desagradable sensación? La ganglioneuralgia esfenopalatina, popularmente conocida como «congelación cerebral», es la forma en la que el cuerpo frena y te avisa de que disminuyas la velocidad y te lo tomes con calma. «La congelación cerebral es en realidad un tipo de dolor de cabeza de inicio rápido,
pero que también se resuelve rápidamente. Nuestra boca está muy
vascularizada, incluida la lengua, por eso podemos tomar nuestra
temperatura ahí. Pero si tomamos una bebida helada rápidamente, a la
boca no le da tiempo a asimilar el frío muy bien»», explica el
neurocientífico Dwayne Godwin, del
Centro Médico Bautista Wake Forest. Cuando
tomas algo helado a mucha velocidad, estás cambiado de golpe la
temperatura en la parte posterior de la garganta, en la unión de la
arteria carótida interna, la cual lleva sangre al cerebro, y la arteria
cerebral anterior, que es donde empieza el tejido cerebral. «Una cosa que al cerebro no le gusta es que las cosas cambien y la congelación cerebral es un mecanismo de defensa para evitar que sigas haciéndolo», aclara Godwin. El
dolor asociado con la congelación cerebral es detectado por los
receptores en la cubierta externa del cerebro llamadas meninges, donde
se encuentran las dos arterias. Cuando el frío golpea, causa una dilatación y contracción de estas arterias y esa es la sensación que el cerebro interpreta como dolor, señala Godwin. Si
este verano vuelves a sentir que el cerebro se te congela, hay un par
de trucos para acabar rápidamente con esa molesta sensación: poner la
lengua en el paladar para que entre en calor o tomar algo tibio para
equilibrar la temperatura de la boca. ABC